Seguir con mi matrimonio o irme con el amor de mi vida
Estoy en una relación de 5 años y me casé hace unos meses.
La historia empieza así:
Soy una persona foránea que por temas laborales se tuvo que mudar a otra ciudad, cuando fue este suceso tenía algunos años de relación.
Estuvimos un tiempo a relación a distancia, iba muy seguido a verla a nuestra ciudad natal, nuestra relación tenía altas y bajas, no era perfecta pero tampoco mala.
Era bastante trivial íbamos al cine, comer, cenar, a tomar algo y demás actividades.
En nuestra relación teníamos contacto físico; sin embargo, un fin de semana que fui de visita, me comentó que ella ya no quería tener relaciones sexuales, pues tenía ciertas inquietudes en su vida, sentía un vacío espiritual y quería hacer una conversión, entonces me dijo que si podíamos tener una relación en castidad.
Honestamente, acepté tener una relación en castidad porque era eso o perdía mi relación, me sentí básicamente herido y traicionado porque nosotros teníamos acuerdos y ya una relación hecha, ella jamás me preguntó mi opinión ni nada respecto su conversión, era un lo tomas o lo dejas.
Mi relación si volvió más un oye eso está mal, oye esto es pecado, oye con esto no nos iremos al cielo, juzgar ciertas actividades y demás, imponer contenido religioso, etc.
Soy católico de nacimiento pero nunca había sido tan activo, nunca había tenido ese temor de Dios.
Todo cambió unos meses después, en mi trabajo conocí a una chica que me volvió loco desde la primera vez que la vi.
Con el trato del día, poco a poco se fue haciendo una cercanía entre esta chica y yo, hasta que se hizo muy obvio el que nos gustábamos mutuamente y empezamos a tener algo, aclaro que siempre le fui honesto y le comenté que yo tenía una relación.
A los meses, mi novia se muda a la misma ciudad que yo, me tomó por sorpresa porque ella no me comentó que había renunciado a su antiguo trabajo y que se mudaría.
Hablé con la chica del trabajo y le expliqué que mi novia viviría en la ciudad y que debíamos de dejar lo nuestro, ella aceptó y parecía que todo terminaba, pero solo paró por unas semanas.
Mi novia y yo, nunca vivimos juntos, cada quien tenía casa y ciertos días nos veíamos, entonces los demás días me veía con la chica del trabajo.
Con la chica del trabajo, al principio todo era físico hasta que como una relación, salíamos al cine, a desayunar, cenar, comer, al parque, veíamos películas en mi casa, se quedaba a dormir y demás, como una relación.
Llegó un punto en donde yo me sentía ya con delirios de persecución y pensé que me cacharían, entonces le dije a la chica del trabajo que esto se tenía que acabar, aparte de que honestamente era muy buena y no la quería lastimar.
Me enfoqué en mi relación, que aparte del tema religioso que existe, mi novia nunca ha sido tan cariñosa o demás, había días que me escribía te extraño y cosas así y cuando la veía ni siquiera me hacía caso o estaba en su celular hasta que le decía de no nos vemos diario, podemos disfrutar nuestro tiempo y ya estaba normal, no todo era malo también teníamos nuestros días felices.
Sin embargo, no podía ser quien realmente soy, me sentía con miedo al ser juzgado por ella, pues ella estaba en su etapa de conversión, de que todo era malo (música, películas con escenas o temas de sexo y demás), algunos temas de conversación, actividades de otras gentes, la mayoría de cosas era pecado.
Un día en mi trabajo, dije me voy a comprometer, a la otra semana fui a comprar su anillo.
Un mes después, cuando ya tenía el anillo, (era finales de año) le dije a mi compañera de trabajo que quería hablar con ella, puesto que no quería que se enterara por otro lados, le dije que me iba a comprometer, ella se puso muy mal y me dijo que no la buscara.
Aclaro, ella meses atrás dejó de laborar en el mismo lugar que yo; sin embargo, le seguiré diciendo chica del trabajo para que la ubiquen.
Posteriormente, a principios del diverso año, me comprometí, todo estuvo muy bien, disfruté el momento.
Al mes de comprometerme, empezó otra vez la relación con la chica del trabajo, pero esta vez era más fuerte el lazo que nos unía, nos veíamos más constante, casi vivía en mi departamento, hablaba con ella de todo, no me juzgaba de nada, teníamos gustos similares, cosas afines, tomábamos café mientras tenías pláticas muy interesantes, era muy cariñosa conmigo, nos reíamos juntos de todo, incluso hasta en las noches estábamos a carcajadas, una conexión de verdad que nunca había tenido con nadie, única, así estuvimos diversos meses
La dejé de ver, una semana antes de casarme, en una despedida que nunca había tenido, nos abrazamos, lloramos juntos, nos dijimos que nos amábamos, ella me dijo diversas veces que no me casara; sin embargo, me sentía comprometido, ya había dado mi palabra y estaba todo hecho para que se llevara acabo la ceremonia, obviamente me pidió contacto cero y lo respete.
Honestamente, siento que el comprometerme fue una decisión que tomé a vapor, me sentía presionado por la sociedad, por su familia y familia, por mí ahora esposa ya que ya llevábamos varios años de relación e incluso también me sentía presionado por el hecho de que ella dejó todo atrás y se mudó a la misma ciudad que yo.
Nunca tuve con quien hablar este tema, ningún amigo o familiar, únicamente lo hablé con la inteligencia artificial, no me sentía con la confianza de expreso sin ser totalmente juzgado o que minimizaran mis sentimientos.
Pasó la ceremonia y demás, llevo meses casado pero tengo que ser honesto, mi esposa no es mala mujer,
Me siento muy avergonzado porque ella no merece esto; sin embargo, siento que hace tiempo perdí la conexión y afinidad con ella, simplemente que me veía muy presionado por diversos temas y seguí con esa relación.
No todos los días son malos tenemos buenos ratos, pero la verdad es que con mi esposa no siento un querer estar el resto de mis vidas, ambos trabajamos y cuando regresamos de nuestras labores, ella siempre está de malas, aparte de que no siento que pueda crecer en todos los aspectos puesto que ella es muy de contemplarse a ella primero.
Veo a diversos amigos con sus esposas y de verdad se ve que son afines en muchas cosas, a lo cual jamás he sentido eso con mi pareja.
Repito no es mala mujer; sin embargo, por diversos temas personas y religiosos, no me siento del todo bien y querer pasar el resto de mi vida ahí.
Además de que la mayoría de días estoy muy triste pensando en la chica del trabajo, ella es el amor de mi vida, con la persona que quiero estar y que siento una conexión enorme, ella también me ama y sé que quiere estar conmigo.
No sé si dejar mi matrimonio y por una vez dejar de pensar en que dirán los demás o las diversas presiones sociales para ser feliz en donde realmente me siento pleno que es alado de mi compañera de trabajo.
Me siento muy confundido, aunado a eso, mi esposa una vez me comentó que hipotéticamente si ella se casara con alguien que se enamoró de otra, ya no se podía volver a casar porque no se puede anular el matrimonio por la iglesia, entonces viviría divorciada pero en castidad.
Me pongo a pensar y se me hace horrible privarla de tener una familia y a sus padres de tener nietos, aparte que al final de cuentas prometí ante Dios amarla siempre, de verdad me siento muy mal, no sé que hacer.