Cuando el juego deja de ser un juego

Tiempo atrás estamos cansados de escuchar hablar del famoso Eurovegas y de su ubicación en Barcelona o Madrid, aunque personalmente yo lo ubicaría como proyecto en la papelera más cercana

4 AGO 2014 · Lectura: min.

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Cuando el juego deja de ser un juego
Tiempo atrás estamos cansados de escuchar hablar del famoso “Eurovegas” y de su ubicación en Barcelona o Madrid, aunque personalmente yo lo ubicaría como proyecto en la papelera más cercana.

Muchas personas lo defenderán por los puestos de trabajo que generara durante su construcción y otros por la riqueza que generaría a posteriori, y yo incluso os diría que los psicólogos podríamos alegrarnos, si fuéramos malas personas, pensando en el número de pacientes que podríamos llegar a tener gracias a este centro y a la cantidad de personas que podrían caer en adicciones al juego, alcohol, drogas o sexo.

En diversas ocasiones he tenido que responder a la pregunta de si una instalación de este tipo es o no fuente de problemas o si puede ser en sí misma un generador de problemas de ludopatía, alcoholismo o adicciones a sexo o drogas, y aunque en sí mismo no tiene porque serlo si es un modelo de negocio que genera una cultura, y una tendencia social nada positiva.

Curiosamente es ahora, en época de crisis, cuando crecen más las adicciones y en especial la ludopatía, pues muchas son las personas que dejándose llevar creen que pueden vencer la lógica inexorable de la estadística y vencer al azar de manera racional consiguiendo beneficios rápidos en un negocio que se fundamente justamente en que esto no es posible.

Si lo pensamos racionalmente todos sabemos que es imposible hacer saltar la banca en un casino o desplumar una máquina tragaperras con nuestra habilidad, pero ello no impide que lo intentemos una y otra vez.

Una máquina tragaperras (lo indica en la documentación que lleva en un lateral) ofrece un 70%-80% en premios por lo que cada vez que juguemos ganaremos un 80% de lo apostado: jugamos 100 ganamos 80, jugamos 80 ganamos 64 y así hasta perder todo, imposible recuperar de manera racional. En la ruleta de un casino tenemos 37 casillas, una de ellas verde, que indica que gana el casino, por lo tanto este ganara una de cada 37 veces todo lo apostado, jugando pues con ventaja, y es que el beneficio aproximado de un casino ronda un 20% de lo apostado.

Aunque no es algo que normalmente provoque adicción por la falta de inmediatez hay que tener en cuenta que las posibilidades de ganar un pleno en la Quiniela son de 1 entre 5 millones, la Primitiva 1 de 14 millones, la Once 1 de 15 millones, y la lotería de navidad 1 de 14,5 millones. Pocas posibilidades para que el riesgo merezca realmente la pena si es que estamos poniendo esperanzas en conseguir algo.
La ludopatía aparece como muchas otras adicciones como respuesta a situaciones personales complejas, de estrés, de problemas familiares, laborales o personales, por el simple aburrimiento, y en ocasiones generando los peores casos para tratar como búsqueda de riqueza. A menudo la persona inicia el juego por cualquiera de estos motivos sin ser consciente del peligro que corre en entrar en una rutina que se podrá convertir en patológica.

Lo que inicialmente es una conducta de juego en el sentido estricto se convierte en algún momento en un problema puesto que la perdida de dinero puede ser más o menos importante y la persona intenta en ese momento recuperar lo perdido, llegando a creer que es posible controlar la estadística, como ya dije antes, y pensando que hay posibilidades de recuperar lo perdido, cuando en realidad está perdiendo más y más dinero, está aumentando su ansiedad, y su adicción al juego es cada vez más potente porque dedica a ello más y más tiempo.

Muchas personas piensan que esto afecta a determinado tipo de personas pero la realidad es que afecta a todos los estratos sociales y que por este motivo a consulta pueden llegar personas de todas las edades, niveles sociales, edades y sexo. No hay que dejarlo y hay que venir cuando antes al psicólogo porque sin ayuda la salida es muy complicada. Recordar: el ludópata no es un vicioso ni un irresponsable, llegado a este punto es un enfermo que necesita ayuda.

Jaume Guinot

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Escrito por

Dr. Jaume Guinot

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