Mi hija hace años que cada vez fue teniendo menos contacto con gente, vive encerrada en su habitación, no hace ni una compra. No lava ni una taza, no tiene ni una amiga, me falta tremendamente el respeto de manera verbal, a veces algo con su hermana mayor, le gustaba el fútbol y dejó este año, no acepta ir a terapia, ni sale, tuvo episodios de bullying, tiene síntomas de fobia social, me rechaza, me insulta, esta cada vez más fría. Reacciona con ira y mal por todo. El tema empezó cuando me separé del padre y nos vinimos de otro país. Algunas veces pudimos hablar y bien. Pero el comportamiento es cada vez peor. No sé cómo ayudarla, hago de todo, saco turnos, voy hablo yo y no logro llevarla miles de veces. Creo que la única solución sería que alguien fuera a mi casa. Espero las sugerencuas de ustedes. No estoy pudiendo. Insostenible la convivencia. A veces por nada, saludos.
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2 FEB 2024
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Lamento escuchar que estás pasando por una situación tan difícil con tu hija. Es crucial buscar apoyo profesional, considerando que has intentado abordar la situación de diversas maneras sin resultados positivos. Podrías explorar la posibilidad de que un profesional de la salud mental realice una visita a tu hogar para evaluar la situación de manera más directa. Además, podrías buscar el apoyo de servicios sociales o centros especializados en la atención de adolescentes con problemas de salud mental.
Es esencial recordar que la salud mental es una área especializada y compleja, y la intervención de un experto puede marcar la diferencia. Mantén abiertas las líneas de comunicación con tu hija y sigue mostrándole tu apoyo, pero también busca ayuda externa para abordar estos desafíos de manera más efectiva.
11 SEP 2025
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Lo que describes refleja una situación muy dolorosa y agotadora tanto para ti como para tu hija. El aislamiento progresivo, la pérdida de intereses, el rechazo a colaborar en casa, las explosiones de ira y la falta de respeto son señales claras de que algo le está ocurriendo a nivel emocional y social que va más allá de una simple rebeldía adolescente. El antecedente de bullying, el cambio brusco tras la separación de sus padres y la migración a otro país son factores muy importantes que seguramente han influido en su manera de relacionarse y en el modo en que hoy enfrenta la vida.
Desde un punto de vista sistémico, no se trata solo de la conducta de tu hija, sino de un entramado de experiencias, vínculos y pérdidas que han ido dejando huella. La separación y el desarraigo cultural pueden haber reforzado en ella una sensación de inseguridad y desconfianza hacia el mundo, y su encierro en la habitación es al mismo tiempo un refugio y una trinchera. Desde el enfoque cognitivo, los síntomas que mencionas —rechazo al contacto, miedo social, hostilidad verbal, frialdad— son compatibles con la evitación propia de la ansiedad social y con estrategias defensivas que buscan controlar un dolor interno que ella no sabe expresar de otro modo.
Tu esfuerzo por llevarla a terapia muestra tu compromiso como madre, pero la resistencia de ella a aceptar ayuda externa también es un dato clave: ahora mismo no se siente capaz de exponerse a un espacio que percibe como amenazante. Por eso puede ser útil explorar alternativas más flexibles, como una intervención domiciliaria o un primer contacto con un profesional en un entorno menos formal, incluso de manera online y progresiva. A veces no se empieza con una terapia convencional, sino con un vínculo que poco a poco vaya reduciendo la desconfianza.
Es comprensible que la convivencia se sienta insostenible, porque no solo lidias con su conducta, sino con la frustración de hacer todo lo posible y no ver resultados. Cuidarte a ti misma en este proceso también es fundamental: el desgaste emocional puede ser enorme y necesitas apoyo, ya sea en grupos de padres, terapia individual o espacios de orientación familiar. No se trata de cargar sola con la situación, sino de tener sostén para mantener tu rol sin quebrarte.
Tu hija necesita ayuda, aunque ahora no lo reconozca, y la clave será encontrar la manera de tender un puente que no la haga sentir forzada pero sí acompañada. No pierdas de vista que debajo de su ira y su frialdad probablemente hay mucho dolor, miedo y sensación de no pertenecer. Reconocerlo no resuelve de inmediato la situación, pero sí abre la posibilidad de mirarla con más comprensión y paciencia, al tiempo que buscas apoyo externo para no enfrentar esto en soledad.
31 ENE 2024
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Hola María,
Gracias por compartir esta situación tan difícil con nosotr@s.
Hay algunos componentes que describes en tu mensaje que deben haber afectado bastante al comportamiento de tu hija adolescente. La separación de sus padres y un traslado de país ya es bastante estresante para un adult@ con lo que podemos entender que para una adolescente pueda ser desbordante. Al parecer ha sufrido bullying y este es otro factor como sabemos muy complicado de llevar para ell@s. Quiero decirte con esto que es perfectamente normal su conducta, ella se está intentando adaptar a todos esos cambios de la única manera que sabe, aislándose o teniendo malas conductas en casa. Las y los adolescentes carecen de herramientas de afrontamiento por lo que pueden frustrarse al no conseguir escapar de determinadas situaciones.
Te pediría por favor que no te culpes ni te castigues como madre, lo estás haciendo muy bien y estás buscando ayuda. Esa es la mejor forma de poder afrontar este sufrimiento por el que estáis pasando. Tú también estas sufriendo cambios trascendentales en tu vida y debes cuidarte para poder cuidarla a ella y a tu otra hija.
Entiende que de por sí la adolescencia es una etapa vulnerable y llena de cambios, además la vida en sí misma presenta situaciones que pueden entorpecer el paso por la misma.
No te preocupes pues vas en el camino correcto y a pesar de que ahora lo veas todo muy confuso y sin horizonte sí lo hay y puedes empezar tu misma por acudir a terapia. Verás que hacer cambios siempre genera un efecto y en este caso sería en tu familia. Lo más probable es que ella acceda a ir a una sesión al menos y por ahí se empieza. Sinceramente te sorprendería la capacidad de cambio que tienen los jóvenes. Entiende que es una etapa muy compleja para tod@s ell@s y la va a superar con vuestra ayuda.
Consulta no obstante con el equipo de orientación de su centro educativo esta situación e infórmate de qué tipo de programas implementan en estos casos. Te servirá de orientación. Hay muchas cosas en las que ellos también pueden ayudarte.
Deseo de corazón haberte ayudado. No dudes en consultarnos.
Un fuerte abrazo, Lucía Lorenzo.