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Si soy digno, mereceré ser amado

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

La dignidad es el valor que una persona tienen ante sí misma y ante los demás. Sólo manteniéndola, sin permitir que nos desvaloricen, podremos tener un amor pleno y satisfactorio.

22 ENE 2015 · Última modificación: 3 MAR 2015 · Lectura: min.
Si soy digno, mereceré ser amado

Dignus, digna, dignum es el adjetivo latino que, traducido, quiere decir valioso. A veces vienen muy bien recordar la etimología de las palabras, nos las sitúa en su justo significado y a nuestra realidad, que definimos con ellas.

Todas las personas somos valiosas, independientemente de nuestro físico, estado económico o social. Por eso, todas, somos dignas de ser amadas por alguien. A veces, nuestra situación social o económica o nuestro físico, hacen que no seamos considerados valiosos en el mercado del ligue, por ejemplo. Y hay quien quiere tratarnos así, como si no lo fuéramos. Pero, como decía Platón, el veneno sólo es peligroso si nos lo tomamos; es decir, sólo si aceptamos que los demás nos traten sin respeto y permitimos que el juicio de valor que hagan sobre nosotros sea el que impere, esto nos hará daño.

Una persona en paro, con un trabajo de pocos ingresos o baja consideración social o de físico poco acorde con la moda, o francamente poco agraciado, por ej., que permita que lo traten con desprecio o que se pone en una situación indigna, dándose poco valor al permitir, humillándose, requiriendo atención u amor de quien no quiere dárselo, está perdiendo su dignidad, la está regalando para nada.

Hay que aceptar que algunas personas nos aman y otras no, porque no correspondemos a la imagen ideal de más valor que ellas tienen.

Sobre el amor no podemos hacer nada, es un sentimiento involuntario que surge o no, en el caso de la pareja. Pero si podemos hacer algo sobre el respeto que cualquier persona que conozcamos nos debe tener. Para conseguirlo, hemos de actuar de un modo valioso, lo que quiere decir, tratándonos a nosotros mismos como si fuéramos la persona con más valor del mundo, tratándonos con delicadeza, mimándonos, cuidándonos, amándonos, respetándonos.

Si a mi hermana favorita, me decía alguien a quien traté, a la que amo y admiro profundamente, la humillan, me indigno, soy capaz de arremeter contra quien lo hace, al menos, de poner todos los medios para alejarla de quien lo hace lo más pronto posible. ¿Por qué me considero yo menos valiosa que ella? ¿Sólo porque según unos paradigmas sociales pre-establecidos tengo menos relevancia social o un físico menos atrayente?

Nunca he deseado mal a nadie, salvo a los que me han hecho daño durante el poco tiempo que dura mi ira, he hecho o incendio hacer bien a muchas personas, he influido en que sus vidas cambien para mejor, me decía un valioso profesional del sector servicios a quien conocí, tengo unos hijos maravillosos a quienes he educado y criado yo junto con su madre, soy un hombre más o menos bien formado ,cultivado y con sólidos valores morales, le he dicho a la imbécil a quien creía amar las palabras más dulces y tiernas, la he esperado estando enfermo ,sólo para hablar con él unos minutos, he llegado, para satisfacer sus deseos, a hacer un sexo insensible sin apetecerme...y ella, apenas me regala unos minutos de su tiempo, sin decirme jamás nada agradable; guarda celosamente su vida sin querer mostrármela como si fuera un ser despreciable con quien no quiere compartir nada, nunca me pregunta nada sobre mí, ni se interesa por nada que me concierna, quiere que le distraiga un rato a veces y que le dé algo de sexo, me lo exige cuando ella ni siquiera me ha mostrado su verdadero rostro; lo único que ha hecho sí, es querer quedar conmigo para entretenerse. Quizás eso es mi error, sé que por mi físico la sociedad me valora tan poco que no me he atrevido a dejarla, considerando que es una oportunidad.

"Nadie puede mirarnos por encima del hombro si no le damos permiso", decía Eleanor Roosevelt; tú eres el que te mides por el mismo rasero que muchos otros, según estos paradigmas sociales de la perfección, según cánones de modas no realizables más que temporalmente y sólo por algunos, que amargan a muchos. Tú debes valorarte a ti mismo por tus virtudes y exigir que, quien esté a tu lado, te valore igualmente, y si no es así, y, por tanto, no te hace feliz, tener el valor de volver a tu libertad e irte.

Blanca Isabel Soria. Psicoóptima.

Escrito por

PSICOÓPTIMA - Terapia de Pareja, Sexología, Psicología.

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