El refuerzo intermitente en las relaciones: ¿Cómo puede afectarnos?

¿Qué implica el refuerzo intermitente? ¿Cómo puede afectar nuestras relaciones de pareja y nuestra autoestima? Descubre cómo lidiar con este tipo de actitudes en los vínculos afectivos.

12 FEB 2024 · Lectura: min.
El refuerzo intermitente en las relaciones: ¿Cómo puede afectarnos?

B.F. Skinner descubrió este fenómeno en ratones que tenían que tirar de una palanca para recibir comida. Tenía unos ratones a los que alimentaba sólo algunas veces y de forma variable después de que tirasen de la palanca. A otros los alimentaba siempre que tiraban de ella. ¿Quién crees que tiraba más de la palanca para recibir comida?

Aunque parezca contradictorio, ya que lo que cabría esperar es que los que sabían que la comida vendría siempre tirasen más, sucedía al contrario, la misma incertidumbre de saber que en algún momento el refuerzo aparecería, pero no saber cuándo, generaba que respondieran de forma más intensa y tirasen de la palanca muchísimo más que el otro grupo.

¿Qué es el refuerzo intermitente?

A este fenómeno se le llama refuerzo intermitente y aparece en ocasiones, de forma consciente e inconsciente, en las relaciones con otros. A nivel cerebral los responsables de este fenómeno se encuentran en el sistema límbico mayormente (amígdala e hipocampo). Eso unido a la dopamina son los encargados de generar una descarga de placer que recompense y motive nuestra conducta. Cuanto mayor es el período de incertidumbre, más es la ansiedad por la recompensa y mayor es el alivio que sentimos y el refuerzo cuando llega.

El enganche: Tinder y relaciones de dependencia

Lo primero a tener en cuenta es ser conscientes de que el refuerzo intermitente, por sí mismo, no tiene por qué generar “enganche”, deben reunirse otros factores que lo acompañen. No se si os ha pasado estar en Tinder y no poder dejar de swipear, se convierte en un ritual siendo indiferente con quien hayas hecho match antes. La simple incertidumbre de no saber a quién te vas a encontrar nos lleva a mantener este comportamiento, el hecho de saber que en algún momento alguien nos dará match y no saber cuándo nos termina enganchando.

Acudimos a Tinder motivados por encontrar algo o entretenernos por aburrimiento pero la motivación de usarlo se debe al placer que experimentamos desde la incertidumbre, sabiendo que en algún momento haremos un match. Como es algo impredecible pero sabemos que la descarga de dopamina llegará tarde o temprano, no paramos de intentarlo. La posibilidad de conectar con alguien y no saber cuándo, genera que no podamos dejar de usar la App y conocer a más gente, ¿Y si nos espera otra persona que encaje aún más con nosotros?

La simple anticipación de placer, esa incertidumbre, es más placentera y adictiva que el hecho de recibir el refuerzo. A veces nos quitamos la App, pero siempre acabamos volviendo gracias a este fenómeno.

El refuerzo intermitente en las relaciones

No se si os ha pasado que estemos conociendo a alguien que durante unos días nos da muchísima atención, cariño y, de repente, sin explicación desaparece o se muestra más distante. Independientemente del motivo de su comportamiento, este patrón genera en nosotros incertidumbre. Ya hemos probado la recompensa de sentir que alguien nos da esas dosis de afecto, con lo cual nuestra mente comenzará a obsesionarse por buscar una respuesta, a intentar hablar con esa persona a toda costa, a demandar atención de nuevo.

Si esa persona nos contestara en el momento no sería tan reforzante como si nos contesta en unos días. ¿Por qué? Pues porque cuanta más incertidumbre, más ansiedad acumulamos, cuando aparezca su respuesta será tan reforzante como el alivio que genere. A más incertidumbre acumulada más refuerzo nos llegará. Esta forma de relacionarse se mantendrá ya no por lo positivo que me da el otro, sino por la esperanza de recibir lo que un día recibí y por no querer pasarlo mal cuando el otro no está.

Nos podemos encontrar en relaciones de pareja donde todo es muy intenso, con muchas rupturas y vueltas, discusiones fuertes pero momentos buenos muy intensos. Estas relaciones no tienen momentos buenos porque sean sanas, sino porque los malos son muy intensos, lo que hace que los buenos recompensen mucho más. El refuerzo intermitente que hace que sepamos que en algún momento todo irá muy bien, nos mantiene en ellas y toleramos mucho más de lo que nuestros límites nos marcan.

Evidentemente, no podemos reducirlo todo a este fenómeno, influyen otros factores como nuestro nivel de autoestima, el contexto, nuestra forma de vincularnos con otros, la forma en que hemos aprendido a regular nuestras emociones, las creencias que tengamos sobre cómo deben ser las relaciones…

¿Cómo puedo hacer frente al refuerzo intermitente?

¿Cómo puedo hacer frente al refuerzo intermitente?

  1. Aprende a identificarlas. Lo primero es aprender a ser consciente de cómo me estoy comportando con el otro y si estoy metido en una relación con refuerzos intermitentes.
  2. Comunica a la otra persona cómo te estás sintiendo y el cambio que necesitas y sé firme.
  3. No te centres en tomar decisiones en principio, centra tu atención en buscar refuerzos en otras áreas de tu vida, busca refuerzos fijos y constantes que no te generen más caos o confusión. Busca refuerzos que conecten contigo y saludables: Conocer gente, actividades nuevas, quedar con amigos, autocuidado…
  4. Valora no los momentos donde estáis bien, sino el coste emocional que tiene para ti mantenerte en esa relación en los momentos malos (Ansiedad constante, frustración, merma de tu autoestima, deterioro de tus relaciones, no rendir en otras áreas de tu vida o abandonarlas).
  5. Ve a terapia para reforzar aquellos pilares que facilitan que puedas caer en este tipo de dinámicas: autoestima, tu contexto, tu historia de aprendizaje/crianza, creencias disfuncionales sobre las relaciones…
  6. Una vez que tomes la decisión aplica el contacto 0. El contacto 0 es la mejor herramienta para superar un “enganche”. Debe ser tan largo en el tiempo como necesites y tenemos que controlar que no nos hablen de esa persona, eliminar de redes sociales, no coger llamadas, no contestar mensajes, y si es necesario incluso bloquear.

Es importante entender que todos podemos caer en este tipo de relaciones en algún momento de nuestra vida, también podemos ser los que reforcemos intermitentemente, porque todos tenemos carencias y miedos en algún momento que nos lleve a relacionarnos desde ahí. Lo más importante es darse cuenta y luchar para salir de ello.

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Escrito por

Javier Rodríguez

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Bibliografía

  • Labrador Encinas, F.J.: Técnicas de Modificación de conducta. Ed. Pirámide. 2008.
  • Skinner, B.F.: Ciencia y conducta humana. Cátedra Externa ABA España, Universidad de Cádiz. 2022.
  • Castellón Blasco, J.: Dependencia emocional: características y tratamiento. Ed. Alianza. 2005

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