¿Cómo se define el ambiente de trabajo ideal?

¿Es importante un buen ambiente de trabajo?, ¿Cómo se define?, ¿Qué implica?, ¿Qué puedes hacer para lograrlo aunque las condiciones no sean las mejores? Descúbrelo en el siguiente post.

27 ABR 2017 · Lectura: min.
Encarni Muñoz

Con motivo del día mundial de la seguridad y la salud en el trabajo, me gustaría hablaros sobre el ambiente laboral. Muchas veces cuando buscamos un nuevo empleo sólo preguntamos cosas materiales como: horario, salario, funciones a desempeñar y responsabilidades, pero nos olvidamos de un tema que puede llegar a ser crucial: el ambiente de trabajo. Parece una minucia, pero muchas veces no consideramos esa variable y puede condicionar nuestra permanencia en un puesto o empresa. Si trabajamos a gusto y el ambiente es agradable, somos más eficientes y eficaces, tenemos mejor humor y nos enfrentamos mejor a las adversidades o el estrés.

Sin embargo, hay empresas que no dedican demasiado tiempo ni esfuerzo en generar un buen ambiente de trabajo, ya que consideran que no es un aspecto importante, pero se están equivocando. Al cuidarlo, se puede conseguir aumentar la productividad y el compromiso de los trabajadores en relación con sus tareas.

¿Qué aspectos conforman un buen ambiente de trabajo?

  • Trabajo en equipo: La cooperación es esencial para generar un buen clima. Si cada uno va a la suya o no hay diálogo, es difícil que haya un buen ambiente. Sin embargo, si se trabaja en equipo, varias cabezas pensantes pueden resolver mejor los problemas que una sola, además la comunicación entre los miembros de la empresa ayuda a que el clima sea más humano. La empresa Google explota bien el tema del trabajo en equipo y la comunicación. Tiene salas de juego en las que los empleados pueden hacer piña, relajarse y disfrutar de la compañía, aspectos que ayudan a conocerse mejor y realizar un trabajo más efectivo posteriormente.
  • Comunicación y refuerzo positivo: Cada vez más empresas se suman a eso de motivar a sus trabajadores. La manera es sencilla, reforzar todo aquello que hacen bien y que supone un esfuerzo o beneficio para la empresa así como remarcar los errores no como castigos sino instando y ayudando a la persona a corregirlos dándole un voto de confianza. Además, el tema de la comunicación es esencial para generar un buen ambiente. Jefe y empleado no tienen porqué ser amigos pero no está de más un trato humano y agradable.
  • Proponer metas: Si los trabajadores hacen sus funciones con objetivos y se les premia por lograrlos, tendrán más motivación que si simplemente van a pasar unas horas como trance para conseguir una compensación económica al final de mes. Poder ascender o tener más peso en la empresa puede ser un motivo extra de motivación. Si no hay posibilidad de prosperar, probablemente la persona se acabará cansando del trabajo y lo dejará.
  • Trabajo dinámico: Si siempre se realizan las mismas funciones se acaba mecanizando el trabajo y por tanto, aburriendo. Es importante que haya dinamización, es decir, introducir tareas nuevas o conseguir que los trabajos mecánicos no sean la única función del trabajador ya que las personas comprometidas con el trabajo normalmente quieren poder dar lo mejor de sí mismos y no actuar como robots.
  • Tener en cuenta la opinión de los demás: Evidentemente el jefe es quien decide en última instancia, pero está bien escuchar la opinión de los trabajadores, proponer que expongan lo que funciona y lo que creen que no funciona o se podría mejorar en la empresa así como en qué podrían comprometerse ellos para lograr ese cambio.
  • Trabajar sin temor al despido: Sobre todo a partir de la crisis que se buscaba cualquier excusa para despedir a los trabajadores, mucha gente ha desarrollado un miedo atroz a los jefes. Temen cualquier conversación por miedo a que pueda ser utilizada en su contra y se cuestionan cada cosa que hacen por si eso puede ser causa de despido. Si eres trabajador, sé que es fácil decirlo, pero no puedes vivir con el miedo en el cuerpo. Son muchas horas las que estás en tu puesto de trabajo y ese estrés no hará que trabajes mejor, más bien al contrario, puede propiciar que cometas más errores y dar motivos para eso que temes. Y si eres jefe, intenta que la comunicación esté libre de amenazas y genera un ambiente distendido en el que la comunicación sea fluida y libre.
  • Respetar el descanso: Si no es horario de trabajo, es importante que los trabajadores puedan desconectar y descansar. Si están pendientes del correo electrónico o se les llama medio obligando a que cubran un horario extra, pueden acabar desmotivándose. Muchas empresas se suman al carro de que la gente cumpla objetivos diarios independientemente del horario, pero el sueldo sí que es en base a las horas estipuladas. Entonces la persona se desmotiva porque ve que hace muchas horas extra que no se ven compensadas económicamente. Si no hay más remedio que hacer horas extra, un buen ambiente de trabajo significa compensar de alguna manera el esfuerzo, concediendo algún día de descanso que la persona escoja o remunerándolo.
  • Conceder algún privilegio: Que los trabajadores puedan escoger sus días de vacaciones, que en momentos puntuales puedan irse antes del trabajo o entrar más tarde, permitir la conciliación familiar, etc, son aspectos que favorecen un buen ambiente de trabajo.

Ahora bien, si las condiciones son negativas, ¿cómo se puede conseguir que el trabajo no sea una tortura?

  • Evitar la crítica: Desahogarse está bien, pero si siempre estás criticando a tu jefe o a tu compañero/a, caes en una espiral de negatividad en la que todo lo vives mal. Recuerda que tienes que estar ahí muchas horas, y si lo haces sólo viendo lo malo que pasa, estarás peor.
  • Valorar lo positivo: Seguro que no todo lo que tienes es negativo. Aprende a valorar todo aquello que sea bueno o agradable, por pequeño que te parezca. Se trata de cambiar el foco de lo malo a lo bueno.
  • Céntrate en las tareas: Vivir el aquí y el ahora, es decir, si estás pasando productos por una caja registradora, en lugar de pensar en lo poco que te pagan o que te duele la muñeca, piensa en los productos que estás pasando, en hacerlo bien y rápido y atender bien al cliente. El trabajo se te hará más ameno que si sólo estás pensando en las horas que faltan para irte a casa.
  • Intenta crear buen ambiente: Habla con tus compañeros de cosas que te gusten, intenta hacer del descanso un momento agradable y a la hora de comer intenta relacionarte y no hablar de trabajo. Trata que las conversaciones sean sobre otros aspectos de tu vida que puedan aportarte buenos momentos y si trabajas con alguien, intenta llevarte bien con esa persona o como mínimo tener un trato cordial pero no compitas contra él/ella.
  • Trata de superarte: Plantéate el trabajo como una meta y ponte objetivos. Felicítate por los logros conseguidos y valora el trabajo que haces cada día, no por la empresa sino por ti como persona y como trabajador/a.
  • Aprovecha el tiempo libre: Los días de descanso descansa, evita pensar en el trabajo. Piensa en tu fin de semana, disfrútalo y aprovecha ese tiempo. Mucha gente pierde parte del fin de semana pensando en que mañana es lunes y se encontrará con los problemas de nuevo. No caigas en eso.

Aunque el ambiente de trabajo no sea el más adecuado, podemos luchar para que sea mejor de lo que tenemos. Es trabajo de todos, tanto de jefes como de empleados.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918

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Escrito por

Encarni Muñoz

Encarni Muñoz es psicóloga sanitaria, especializada en adultos y con más de 10 años de experiencia. Realiza terapias individuales y de pareja a partir de una corriente integradora. Su objetivo es dotar a la persona de recursos y ayudar a descubrir los que posee para mejorar su calidad de vida en el mínimo número de sesiones posible.

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Comentarios 2
  • Juan Gómez Caparrós

    Me ha servido de mucha ayuda para mi empresa, sois muy trabajadores, gracias por existir. ¿Puedo comunicarme con ustedes por gmail? y poder así tratar unos temas personales. Gracias. Un saludo y enhorabuena!!!!!

  • Mª Manuela Lorenzo del Buey

    Ambiente libre sin intrusismo profesional

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