Familia y alcohol: el enemigo en casa

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Una familia es algo más que la suma de unos cuantos individuos, es un grupo organizado, con características propias como tal grupo. El alcohol altera el funcionamiento normal de la familia.

23 mar 2015 · Lectura: min.
Familia y alcohol: el enemigo en casa

Una familia es algo más que la suma de unos cuantos individuos, es un grupo organizado, con características propias como tal grupo, capaz de actuar por sí mismo hacia el exterior y también de mantener hacia dentro una serie de normas, roles y patrones de conducta que atañen a todos los miembros de la familia. El comportamiento de uno de sus componentes afecta a la familia, y la conducta de ésta también afecta al individuo.

El alcoholismo daña el funcionamiento estable de la familia. El estrés que acompaña al alcoholismo se extiende de manera uniforme a toda la familia, en lugar de limitarse a la persona que bebe o al cónyuge no alcohólico. A lo largo del tiempo, el alcoholismo puede minar la energía y los recursos de la familia, pero a la corta es posible que ésta no lo perciba como una gran amenaza para su supervivencia.

El impacto del alcoholismo sobre los aspectos fundamentales de la vida de la familia es lo que afecta de manera profunda a muchas familias que se enfrentan al alcoholismo. El hijo, como miembro de la familia, que se desarrolla y madura dentro de ella, también sufre las repercusiones de ese ambiente tenso y disfuncional que provoca el alcohólico.

Se debe tener en cuenta que los años formadores más críticos (los años en que los niños crecen y los adolescentes experimentan por primera vez con el alcohol) son también aquellos en que los adultos de esas familias muestran el mayor predominio de las pautas de consumo alcohólico intenso, es decir, la prevalencia de alcoholismo es mayor en adultos con hijos escolarizados o, lo que es lo mismo, niños y adolescentes en desarrollo cuyo adulto de referencia es alcohólico.

A mediados de los años setenta se estableció el concepto de hijos de alcohólico como una población de investigación y tratamiento independiente, y lo que había sido un concepto indefinido y desconocido pasaba a ser un movimiento social importante. A lo largo del tiempo se ha reconocido que los hijos de alcohólicos responden y se adaptan de formas muy diferentes. Dentro de la misma familia cada niño responde de forma distinta. Hay multitud de factores que afectan a la respuesta del niño, entre los que destacan: la edad del niño al comienzo del problema, el tipo de relación que el niño tenga con el progenitor afectado, los recurso del niño fuera de la familia, la disponibilidad y tipo de relación con el progenitor no alcohólico y las cualidades innatas del niño.

Respecto a la desestructuración familiar cabe destacar que una de las características más trágicas del alcoholismo es el largo período de tiempo que pasa entre el surgimiento de los problemas de alcohol, su reconocimiento y la decisión de someterse a tratamiento.

La primera etapa correspondería con la Negación del problema de alcohol. Es un periodo en el que el modo de beber de la persona empieza a causar problemas; él o ella o su familiar no son conscientes de esto. El hecho de que vivamos en una sociedad donde muchas personas beben alcohol hace que la negación sea más fácil. La familia desarrolla un verdadero instinto de supervivencia, refiriéndose el término a los intentos que realiza la familia para recuperarse a pesar del problema.

Cuando la familia se da cuenta de que sus intentos para hacer frente a los problemas del alcohol han fracaso, se produce la desorganización de la unidad familiar, produciéndose los siguientes cambios:

1. El principal objetivo de la familia es sobrevivir. Las metas de la familia comienzan a cambiar y cansados, ya no intentan que cambie la conducta del bebedor.

2. Los roles o papeles de cada miembro de la unidad familiar comienzan a cambiar. Deben asumir las responsabilidades de enfermo alcohólico. Por Ej.: la esposa debe ser quien consiga sustentar a la familia y también los niños asumen ciertas responsabilidades del hogar.

La etapa final sería la Aceptación, común en todas las familias con problemas de alcohol. Es cuando el alcohólico acepta que existe un problema y que necesita acudir a tratamiento. Como la familia no sólo está cambiando roles, sino también los sentimientos hacia el bebedor se enfrentan con la posibilidad del aislamiento total y del rechazo. En este momento, es cuando el familiar decide entrar en un programa de tratamiento. Todavía sienten que el beber les da algún tipo de recompensa pese a todas las consecuencias negativas que le ha acarreado. Por lo tanto, pasarán mucho tiempo dentro del programa definiendo cómo utilizaba el alcohol y cómo podrá elegir conductas diferentes a las de la bebida para alcanzar los mismos efectos positivos que antes lograba con el alcohol.

Escrito por

Juana María Fernández Galbis

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