Acceso centros Añade tu centro gratis

"Me gusta pero no funcionamos en la cama”

<strong>Artículo revisado</strong> por el

Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

¿Te ha ocurrido sentirte atraído/a por una persona y cuándo habéis ido a la cama no ha funcionado? ¿No te ha gustado el sexo o los preliminares? ¿No te has sentido satisfecho/a?

19 JUN 2020 · Lectura: min.
"Me gusta pero no funcionamos en la cama”

Las primeras relaciones sexuales pueden ser una explosión de emociones positivas, pero también de emociones negativas. Si las emociones resultantes son negativas, la observación y la comunicación serán imprescindibles para entender lo que está ocurriendo y para tomar una decisión.

Seguir o no con tu relación de pareja porque el sexo es un problema, debe ser una decisión analizada e incluso, por qué no, consensuada. En ocasiones las distintas maneras de ver y vivir el sexo son incompatibles y eso puede ser fruto de un malestar tan intenso que nos lleve a la ruptura y decidir seguir caminos separados.

Cuando el sexo no funciona

Lo primero que debemos saber es que el sexo para cada uno es distinto y como en otros ámbitos de la pareja, es importante el comunicar. El sexo con tu pareja puede ser intimidad, o puede ser placer, o puede ser una manera también de comunicarnos con el cuerpo. ¿Por qué no ir explicándole a tu pareja lo que te gusta? ¿Por qué no explicarle incluso tus fantasías? ¿Por qué no comunicarle qué significa para ti la relación sexual?

Una comunicación abierta y explícita en el sexo es imprescindible. Pero, ¿qué ocurre cuando lo que te frena es la vergüenza? ¿O cuándo lo que te frena a disfrutar y dejarte llevar son tus experiencias previas?

Cuando el problema es la vergüenza

Cuando la dificultad que sientes es la vergüenza es importantísimo explicarlo. Tal vez sea vergüenza de tu cuerpo, no te sientes cómodo/a con tu cuerpo y eso te lleva a sentirte también incómodo/a cuando estás desnudo/a. Explicarle a tu pareja tus complejos físicos o aquello que te incomoda del sexo es una manera de producir un acercamiento físico e incluso un acercamiento emocional.

Poder hablar con tu pareja de lo que te acompleja será una manera de que tu pareja entienda qué te está pasando y que estás sintiendo en el momento de tener una relación sexual.

Cuando tu pareja lo entiende, es probable que empiecen a producirse cambios en la relación sexual y que  tu pareja vaya mostrándote más seguridad. El sexo no es únicamente algo físico, es también transmitir amor, cariño, sensualidad… Trabajar tus complejos y comunicárselos a tu pareja ayudarán a que pueda ponerse en tu piel y entienda qué te ocurre.

Cuando el problema son tus experiencias anteriores

El sexo es diferente para cada uno y, puede ocurrir, que tus experiencias anteriores te hayan llevado a crear ciertas creencias entorno al sexo que te impiden abrirte a ello y disfrutarlo.

Es importante en este caso observarlas y analizarlas. Analizar la realidad o no de tus creencias, analizar tus manías e incluso analizar tus miedos, te llevarán a entender el por qué de lo que te está ocurriendo y que está llevando a que el sexo sea un problema. Comunica a tu pareja tus miedos. En ocasiones compartirlos te lleva a ver otro punto de vista y empezar a liberarte de ellos.

Si has logrado hablar y entender lo que necesitas tanto tú como tu pareja del sexo, es imprescindible llegar a un acuerdo. Tal vez el entender que a tu pareja le guste algo distinto a ti te llevará a adaptarte o incluso a tomar una decisión.

Puede que la manera de vivir el sexo de tu pareja te lleve a sentir muchísimo malestar, o tal vez veas que en realidad lo que tenéis son fantasías distintas… sea lo que sea que observes y analices, es momento de tomar una decisión. El sexo no debe significar dolor ni sufrimiento malestar y, cuando lo producen, es importante tener la libertad de decidir.

No obstante, lo primero a hacer es comunicar. Recuerda que ambas maneras son válidas, pero si el malestar es intenso, tal vez esta sea tu señal de incompatibilidad.

Cuando la dificultad es una disfunción sexual

El vaginismo, la anorgasmia, la eyaculación precoz… son trastornos sexuales que dificultan las relaciones sexuales y que producen sufrimiento tanto en la persona que las padece como en la pareja. Estas disfunciones sexuales pueden aparecen tras factores orgánicos o, ante su falta, debido a factores psicológicos.

Cuando la disfunción sexual no puede ser explicada por factores orgánicos, podemos pensar que detrás  hay factores psicológicos que conviene trabajar psicológicamente y entender. En este caso, la disfunción sexual es solo “la punta del iceberg”, es decir, esconde en realidad creencias limitantes, preocupaciones, experiencias traumáticas, dificultades relacionales (por ejemplo, otras dificultades con la pareja que se evidencian en la disfunción) o incluso factores externos a la relación (por ejemplo, acontecimientos vitales traumáticos). En estos casos, la psicología y la terapia de pareja son imprescindibles.

En conclusión

Sea lo que sea que hayas observado que te dificulta el sexo, o que el sexo es un problema, háblalo abiertamente con tu pareja. El sexo es el ámbito perfecto para abrirnos a nuestra pareja y mostrar nuestros deseos y lo que nos gusta. Negociar con tu pareja, pedirle que haga determinadas cosas… es imprescindible.

Segundo, acepta que tu pareja puede tener distintas maneras de ver el sexo. Ambas formas son válidas y lo que hay que descubrir es si son incompatibles entre ellas o pueden encontrarse puntos de unión.

Y tercero, si tras haber hablado con tu pareja y negociado cómo te gustan o lo que necesitas de las relaciones sexuales sigue generándote malestar, tal vez sea momento de plantearte una terapia de pareja o tomar una decisión de seguir adelante o dejar tu relación.

Una relación de pareja saludable es aquella en la que negociamos, hablamos y expresamos libremente nuestros deseos. La pareja no debería doler emocionalmente ni generar malestar.

Escrito por

Montse Marsà

Ver perfil
Deja tu comentario

últimos artículos sobre terapias de pareja