¿Cuál es la diferencia entre el miedo y la ansiedad?

¿Crees que sufres demasiado miedo? ¿Piensas que tus miedos pueden estar relacionados con la ansiedad? Descubre como identificar el miedo y la ansiedad.

11 ABR 2019 · Última modificación: 10 DIC 2020 · Lectura: min.

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Las diferencias entre el miedo y la ansiedad

Podemos definir la ansiedad como el estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo. La angustia que suele acompañar a muchas enfermedades, en particular a ciertas neurosis y que no permite sosiego a los enfermos. Es decir, pensándolo bien, ansiedad y miedo (o al menos toda su amplia "tonalidad" emocional) son palabras que vienen a decir lo mismo. Un ser humano ansioso es lo mismo que un ser humano con aprensión, miedo y/o angustia. Claro que, si empleamos la palabra miedo parece que no acabamos diciendo nada, aunque es evidente que de esta manera, una supuesta patología del agente, pasaría a reconvertirse en una situación particular, de características peculiares, que interactúa con las características del agente.

¿Cómo diferenciar el miedo y la ansiedad?

Una de las claves para combatir la ansiedad es saber de dónde proviene el miedo que la produce. De esta forma, en la terapia, los psicólogos ayudan a encontrar las razones de ello a sus pacientes. Es por este motivo que el miedo y la ansiedad siempre van de la mano, a pesar de que son dos sentimientos bien diferenciados. A pesar de que con exceso pueden ser perjudiciales, el miedo y la ansiedad forman parte integrante de la vida y a menudo, son una parte muy útil.

Por una parte, el miedo nos avisa de un peligro inminente así como la ansiedad puede hacer que estemos mejor preparados y tomemos precauciones suplementarias. Así pues necesitamos ciertas dosis de miedo y de ansiedad en nuestras vidas.

El problema está cuando la ansiedad es excesiva o no guarda relación alguna con la realidad y puede interferir poderosamente en la vida de la persona afectada. El miedo es una emoción básica que juega un papel importantísimo en los cuadros de ansiedad. Cuando estamos ansiosos, el miedo es el estado psicológico subyacente que mueve la ansiedad.

De esta forma, para poder identificar la ansiedad puede ser muy útil saber los cambios que produce el miedo a nuestro cuerpo y a nuestra mente cuando está muy presente. De esta forma, cuando la emoción de miedo y la ansiedad son muy presentes se puede dar el denominado ataque o crisis de ansiedad. Cuando esto es un estado persistente, es necesario consultar con un psicólogo.

Cambios fisiológicos del miedo

La principal diferencia entre el miedo y la ansiedad es la frecuencia con lo que estos dos estados se producen en nuestro cuerpo. Por este motivo, puede ser importante identificar algunos estados que produce el miedo en nuestro cuerpo.

1. Mareo

Su causa real se debe a la tensión de cervicales que disminuye el aporte de sangre a la cabeza.

2. Taquicardia

Cuando estamos en peligro, real o imaginario, el corazón trabaja con mayor fuerza y rapidez. Así, envía más sangre a las zonas implicadas en la reacción de alarma, para que puedan funcionar de forma más eficaz.

3. Hormigueo en las extremidades o perdida de sensibilidad

 La afluencia de sangre es mayor en los lugares donde puede ser más necesaria dejando al resto de cuerpo con un riego menor.

4. Calor, sudor o escalofríos

Hay un aumento de la temperatura en las zonas del cuerpo más vitales, y en contrapartida, se pone en marcha nuestro sistema de enfriamiento principal, el sudor.

5. Opresión o dolor en el pecho o en brazo izquierdo

Se debe a la tensión de los músculos intercostales que se produce al hiperventilar o por mantener los pulmones demasiado llenos de aire. También puede deberse a posturas corporales que ponemos de manera incorrecta habitualmente.

6. Falta de aire

Este síntoma sorprende mucho, ya que realmente se debe a que hay un aumento de retención de oxígeno en la sangre debido a la hiperventilación, que es lo contrario a la asfixia. Esto junto a la disminución del anhídrido carbónico en sangre llevan al estrechamiento de ciertos vasos sanguíneos, y todo ello, puede producir sensaciones internas como mareo, sensación de ahogo, visión borrosa o sofoco entre otras.

7. Temblor, pinchazos o parestesias (Entumecimiento) 

Estos cambios se deben a la tensión muscular excesiva.

8. Dificultad para pensar de forma habitual

Cuando sentimos una emoción muy intensa como el miedo o la ira por ejemplo se produce lo que se llama un secuestro emocional, que nos causa una dificultad transitoria para pensar y actuar en la forma que habitualmente lo haríamos.

9. Nauseas o molestias abdominales

Son efectos normales en el sistema digestivo debido a la ansiedad, no suponen peligro ninguno. Es decir, es una somatización que algunas personas manifiestan, de tal modo que cuando se reduzca la ansiedad, desaparecerán estos cambios.

10. Opresión o sensaciones extrañas en la cabeza

El motivo es la disminución de oxígeno en ciertas áreas del cerebro, debido principalmente a contracturas cervicales que dificultan la irrigación sanguínea en la cabeza.

11. Cansancio o agotamiento

Se debe al mantener los músculos estirados y tensos durante mucho tiempo, incluyendo los tiempos de sueño, en los que no somos conscientes pero estamos tensos y con falta de sueño profundo.

12. Cualquier sensación interna temida

Cuando estamos focalizando nuestra atención en captar dichos cambios y sensaciones, aumenta la percepción de cualquier sensación, puedes probarlo, por ejemplo, con el hormigueo en una pierna. Además hay que tener en cuenta, que cuando estamos iniciando o manteniendo una crisis de ansiedad, cualquiera pensamiento de que suponen un riesgo o peligro, o de que no es normal ni racional, produce un feedback que las retroalimenta y se incrementan.

¿Cómo identificar el miedo?

¿Por qué es importante identificar el miedo y la ansiedad?

La ansiedad es un síntoma que se presenta de forma exacerbada, primitiva e irracional de una emoción que todos hemos sentido alguna vez: el miedo. Pero no todo se queda en eso, sino que es el inicio de un devenir de sentimientos que te incomodan aún más: confusión, preocupación, inseguridad, sensación de incertidumbre, hipervigilancia, y un largo etcétera que siempre nos lleva a lo mismo. Miedo.

Pero si nos detenemos en los componentes fisiológicos, motores y de conducta (taquicardia, hiperventilación, comportamiento defensivo, búsqueda de seguridad, sumisión, evitación, agresividad, etc.), puedes comprobar que todas ellas se producirían también en una situación de peligro vital. En definitiva, un mecanismo adaptativo que permite ponernos en alerta frente a situaciones de incertidumbre, ayudándonos así a afrontar los retos que tenemos delante. De lo contrario, si no toleras dicha ansiedad, te sobrepasará con facilidad. Paralizándote. Con la probabilidad de generar una crisis de ansiedad.

La crisis de ansiedad suele sobrevenir cuando bajas la guardia, tus defensas están bajo mínimos y, es en ese momento, donde la ansiedad aparece con más fuerza, como un vendaval que te deja por los suelos. Este aviso, claro y contundente, es tu cuerpo haciendo una llamada de auxilio, cogiendo voz propia y apoderándose del timón de tu vida.

Entendiendo la ansiedad y el miedo como la expresión de nuestro cuerpo ante una amenaza vital, puedes suponer que sientes que algo amenaza tu vida, tu supervivencia. Evidentemente esto cambia según las particularidades de cada persona. Algunas personas sienten ansiedad por un exceso de responsabilidades familiares o de trabajo. Otras sienten su vida amenazada de una manera menos directa, pero igualmente dolorosa.

Quizás debemos replantearnos la manera en la que vivimos, nuestras prioridades, el ritmo a veces demasiado frenético con el que nos conducimos…Por obvio que parezca, lo que nos da miedo es lo que hay que tratar de solucionar. Identificarlo y analizarlo, aceptarlo y tener la suficiente valentía de cambiarlo. Y no solo eso, debemos aprender a manejar la ansiedad y para ello, antes debemos saber qué es y qué nos quiere decir.

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Escrito por

Todo Psicología - Centro Especializado

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Bibliografía

  • Steimer T. (2002). The biology of fear- and anxiety-related behaviors. Dialogues in clinical neuroscience, 4(3), 231–249. https://doi.org/10.31887/DCNS.2002.4.3/tsteimer
  • Gregory KD, Chelmow D, Nelson HD, et al. Screening for anxiety in adolescent and adult women: A recommendation from the Women's Preventive Services Initiative. Ann Intern Med. 2020. doi:10.7326/M20-0580

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