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¿La ansiedad es igual al miedo?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

El lenguaje experto ha contribuido de forma decisiva a que las personas queden indefensas ante situaciones que de otra forma podrían manejar o al menos comprender sin ninguna dificultad.

11 ABR 2019 · Lectura: min.
¿La ansiedad es igual al miedo?

"La expresión mas frecuente del miedo en un bebé implica la ansiedad ante extraños, en la que un bebé muestra miedo y cautela ante desconocidos. Sin embargo, no todos los bebés muestran angustia cuando se encuentran con un extraño, y que el niño muestre ansiedad ante los extraños también depende del contexto social y las características del extraño".

Este párrafo lo cito textualmente de un libro de texto de psicología. El lenguaje experto ha contribuido de forma decisiva a que las personas queden indefensas ante situaciones que de otra forma podrían manejar o al menos comprender sin ninguna dificultad. El párrafo anterior es una muestra de ello. La primera frase contiene todo el caótico y desorientador mensaje que acaba transmitiendo el lenguaje experto.

Veamos el motivo: ansiedad

Es según el RAE: estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo. Angustia que suele acompañar a muchas enfermedades, en particular a ciertas neurosis y que no permite sosiego a los enfermos. Es decir, pensándolo bien, ansiedad y miedo (o al menos toda su amplia "tonalidad" emocional) son palabras que vienen a decir lo mismo. Un ser humano ansioso es lo mismo que un ser humano con aprensión, miedo y/o angustia. Claro que, si empleamos la palabra miedo parece que no acabamos diciendo nada, aunque es evidente que de esta manera, una supuesta patología del agente, pasaría a reconvertirse en una situación particular, de características peculiares, que interactúa con las características del agente.

Veamos como cambia el párrafo deconstruyendo el lenguaje experto, convirtiéndolo en palabras llanas y comprensibles, es decir, hablando con propiedad: "La expresión más frecuente del miedo en un bebé implica la inquietud ante extraños (pues claro, añadiría yo, también les pasa a los adultos....), en la que un bebé muestra miedo y cautela ante desconocidos. Sin embargo, no todos los bebes se asustan ante los extraños ya que depende de como se le haya educado, y como sea su entorno social, y de las características de los extraños, el que un bebé sienta miedo ante ellos". A esto se le llama PEROGRULLO. El primer párrafo está escrito para parecer técnico, pero si se piensa bien, acaba pareciendo tan técnico que es posible que algunos padres piensen en su hijo ansioso y piensen que está trastornado o enfermo.

Lo mismo pasa con los adultos

Si se simplifica el lenguaje, se sustituye la palabra ansiedad por miedo o pánico, habrá que preguntarse en relación con qué se produce. El responder que no hay motivo, no indica sino la incapacidad para encontrar una respuesta. El psicólogo en colaboración con su cliente, paciente o usuario, debería de ser capaz de ayudar a encontrarla. Bajo mi punto de vista, el no realizar esta tarea y pretender eliminar la ansiedad como ente abstracto, no solo no es posible, ya que si se consigue eliminar será algo connatural a su naturaleza y/o circunstancial, sino perjudicial, por la pérdida de una oportunidad única para comprenderse, entenderse, mejor.

Una vez reconocido el miedo, nos toca afrontarlo. En el fondo todos sabemos que sólo de esa forma podremos superarlo. Lo hemos visto en películas, nos lo han dicho nuestros amigos, nos lo dice nuestra pareja, lo leemos en los libros. Sin embargo, no es una tarea fácil. Afrontar el miedo demanda energía por nuestra parte. Hay que dedicarle tiempo y esfuerzo. Cuando se siente miedo a algo concreto, pongamos por ejemplo, miedo a hablar en público, sufrimos pensando en lo que ocurrirá cuando tengamos que hacerlo. La emoción y el cuerpo están inevitablemente unidos. En el caso del miedo a hablar en público su presentación física se caracteriza por temblor de voz, sudores, temblor de manos, etc. Sólo imaginar lo que puede ocurrir cuando estemos en plena exposición nos aterra. No podremos controlar los síntomas del miedo. En algunos casos, existen personas que se pueden permitir tener miedo a hablar en público, así como otros miedos distintos, ya que, es algo que no necesitan hacer para subsistir. Pero en el caso de que nuestro trabajo requiera de la exposición al público, no podremos evitarlo y tendremos que superarlo.

Para solucionar cualquier problema, suele ser importante saber de que se compone, que partes tiene, como se articula, para poder implementar una buena solución .Con los ataques de pánico, con las crisis de ansiedad, sucede que el lenguaje empleado no hace sino empeorar el problema. Hablamos de ansiedad y de nervios ¿pero alguien conoce una definición de esas dos palabras que aporte información valiosa para poder afrontarlo? Es una información tan pobre y tan básica que lo inmediato que a uno se le ocurre, es que tendrá que medicarse para quitarse esa enfermedad que a uno le viene sin saber de dónde ni en relación con qué.

Sin embargo, si comenzamos a hablar de miedo, si lo que nos ocurre a nivel de síntomas, de señales, es coherente con que sentimos miedo, habrá que preguntarse a qué estamos temiendo. Y esto es básico para poder hacer algo al respecto. Si descubrimos que tenemos miedo porque siempre hemos afrontado las situaciones de nuestra vida apoyándonos en alguien que percibíamos como seguro, es posible que lleguemos a la conclusión de que ya es hora de comenzar a afrontar determinadas cosas sin estos apoyos. Porque la única forma de superar un miedo, es afrontándolo. Pero, siguiendo lo dicho, primero habrá que llegar a la conclusión de que todos los síntomas que se sufren son coherentes con alguien que está asustado y/o aterrorizado, y esto, desde luego, no es fácil, puesto que seguramente empleamos mucha energía en no querer reconocerlo.

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Todo Psicología - Centro Especializado

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