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¿Cómo desbloquear experiencias con EMDR?

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El psicólogo Vicente Alcántara nos explica en qué consiste el EMDR, una terapia que se plantea como una alternativa eficaz para superar los traumas y los miedos.

22 jul 2016 · Lectura: min.
¿Cómo desbloquear experiencias con EMDR?

Hace casi treinta años la Dra. Francine Shapiro, psicoterapeuta y neuróloga neoyorquina, descubría, mientras paseaba por el parque, la vinculación que existía entre los movimientos oculares y los trastornos emocionales. Su trabajo,  resultado de diferentes investigaciones y que forman parte de la intervención a través de un protocolo de EMDR, le permitió ademas conocer cómo una estimulación bilateral podía ayudar a desbloquear los miedos y traumas asociados a ellos.

A pesar de que lleva tres décadas desarrollándose, el EMDR, siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing (Desensibilización y Reprocesamiento Mediante el Movimiento Ocular) está cobrando fuerza en los últimos años debido a la repercusión que está teniendo este método terapéutico entre los profesionales. Incluso se han llegado a establecer protocolos para tratar problemas concretos como ansiedad o traumas recientes.

Qué es el EMDR

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos asistido a alguna experiencia difícil o hemos vivido un trauma que ha dejado huella en nuestro cerebro. Como explica Vicente Alcántara, psicólogo sanitario colegiado, muchas de estas huellas no son procesadas correctamente, por lo cual se almacenan de manera «disfuncional».

«Para este especialista, esas experiencias quedan bloqueadas en nuestro sistema nervioso y, posteriormente, pueden generarnos sufrimiento cuando son activadas por situaciones de nuestra vida cotidiana, provocándonos dolor o malestar».

Con su trabajo diario, la Dra. Francine Shapiro constató que las inquietudes y problemas de sus pacientes afectaban a los movimientos oculares, haciendo que estos fueran rápidos y bruscos. Es lo que se conoce como movimientos oculares sacádicos.

Para poder superar estos traumas, Vicente Alcántara afirma que tanto el paciente como el terapeuta deben localizar «esas experiencias que se conectan con el problema actual, acceder a esos recuerdos y las creencias negativas, emociones y sensaciones que lo acompañan» y tratar de «desbloquear esa información a través del procesamiento que se hace con los movimientos oculares o la estimulación táctil alternante. Una vez procesada esa información, finalmente queda integrada; así el sujeto recupera su capacidad de poder vivir sin inquietud, desazón o dolor».

El EMDR consigue tratar eficazmente la mayor parte de trastornos psicológicos, aunque, como es lógico, todo ello, incluido el número de sesiones necesarias, depende del problema y del paciente; por ello, es fundamental que el trabajo del psicólogo sea siempre personalizado. Como apunta este profesional:

«No es lo mismo trabajar un duelo que un accidente o algún tipo de agresión. Es evidente que hay tipos de psicopatología que necesitan medicación o terapias de tipo biológico». Sin embargo, el EMDR es «muy efectivo sobre todo en trastornos de estrés postraumático (TEP), pero funciona con depresión, ansiedad y diversas patologías psiquiátricas».

Donde este psicólogo destaca unos resultados sorprendentes es en el tratamiento de duelos, consiguiendo que en pocas sesiones el duelo esté «procesado e integrado de una forma correcta, sin que genere dolor». En el caso de estos problemas emocionales, el éxito de esta terapia es incuestionable:

«Tuve un caso de una paciente con la que trabajamos el duelo de un familiar muy cercano y empezó a notar mejoría desde la primera sesión; es más, en cinco sesiones el duelo estaba procesado e integrado de una forma correcta, sin que generara dolor».

Cómo se trabaja con EMDR

La efectividad del EMDR lo convierte en una terapia completa para abarcar la mayoría de los trastornos emocionales que presenten los pacientes, por lo que los 60 minutos que suelen durar las sesiones se centran en el trabajo directo entre el profesional y el paciente. Trabajar con esta terapia requiere formación y experiencia para que realmente sea efectiva. Este psicólogo nos cuenta su experiencia:

Cuando inicié mi formación en EMDR tuve miedo y mucho respeto por algo que desconocía, pero tengo que reconocer que ha sido una de las mejores experiencias en mi vida. Durante las prácticas del nivel I de la formación, yo mismo me activé, lo que me permitió vivir mi propia experiencia como un paciente acerca de qué es el EMDR y cómo funciona en la persona. Posteriormente he seguido mi propia terapia y he ampliado mi formación.

En líneas generales, «la terapia se estructura en 8 fases principales. Una primera fase inicial donde se recoge el historial del paciente y se elabora un plan de tratamiento. Una segunda fase de preparación donde se establece una buena relación con el paciente y un buen feedback. En tercer lugar se realiza una evaluación donde se accede al objetivo haciendo uso de tres vértices para el procesamiento: memoria, emociones y sensaciones corporales. Hay una cuarta fase de sensibilización y reprocesamiento; posteriormente, en la quinta fase, se hace la instalación, en la que se valora la validez de cognición positiva que siente el paciente. En la sexta fase se comprueban las sensaciones corporales. En la séptima se realiza el cierre de la sesión. Y, por último, se revisa si la información está procesada».

De este modo, el psicólogo trabaja con el paciente «aspectos totalmente emocionales y físicos. Los diferentes niveles de procesamiento de la información, así como lo que piensa, lo que siente y las sensaciones de su cuerpo». Según apunta el psicólogo Vicente Alcántara:

Tras la terapia con EMDR, el paciente siente «sensación de bienestar y satisfacción» y nota cómo mejoran sus emociones. Por ello, concluye este profesional, «es una psicoterapia que aconsejo sin ninguna duda».

psicólogos
Escrito por

Raquel Rodríguez

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Comentarios 1
  • Flavia Rodriguez

    Yo tuve una experiencia con el EMDR, fueron 10 sesiones que fueron lo peor que pude haber hecho en mi vida. Yo sufri abuso sexual infantil en reiteradas oportunidades y me violaron a los 10 años, toda mi vida sufri de depresión, distimia, angustia. hace tres años mi depresión se hizo mas aguda, despues de soportar varios meses fui a terapia psicoanalisis, Mariela, ella me ayudó en un punto hasta que ya no pudo ayudarme más, entonces paralelamente empece con tratamiento psiquiatrico donde comence a tomar medicación antidepresiva, para poder dormir y bajar la ansiedad, despues de unos cuantos meses el psiquiatra me indica una internación por ideas suicidas. Cuando accedo a la internación me sugiere cambiar la terapia y hacer EMDR a lo que yo le manifiesto que en mi juventud habia realizado varias terapias sin exito y la que estaba haciendo en ese momento no estaba mejorando, y decido cambiar de terapeuta para comenzar con EMDR. Leandro parecía a simple vista buen psicologo, que acompañaba al paciente, y me dijo que esta terapia funcionaria. La primera sesión fue la más tranquila porque fue buscar el lugar seguro en mi mente y sentirme acogida y tranqulila. Me dieron el alta de la internación psiquiatrica. A la sesión siguiente y ya de alta comenzamos con los recuerdos del trauma, de los abusos y la violación, desde ese momento fue como clavarme millones de espadas en el cerebro, fue como destapar una botella y no poder volver a taparla, me despertó los olores, ruidos, colores, sensaciones físicas, dolores y todo lo que se sentía por medio de los sentidos me recordaba más detalles delos recuerdos traumáticos, las 9 sesiones siguientes fueron igual, cuando en una sesion le dije que no quería que ese día hicieramos EMDR porque estaba muy angustiada y me sentía cada vez peor, solo me saludo y me dijo que nos veíamos la sesion siguiente para continuar con EMDR, no pudo escucharme ni acompañarme. Tras no ver mejorías me vuelven a internar en una clinica psiquiatrica, mis sintomas se incremetaron, me diagnosticaron con Depresión Mayor y trastorno de Estres Postraumatico, abandoné la terapia de EMDR. Se que a mucha gente esta terapia le fue de mucha ayuda, pero para mi fue lo peor que pude haber elegido y abandonar la terapia fue un consuelo para dejar de estimular a mi cerebro para continuar viendo recuerdos que por alguna razón estaban escondidos, verlos me significaba un gran sufrimiento psíquico y físico. Yo les diría que si lo hacen busquen un buen terapeuta, que también sepa escucharlos cuando no puedan acceder al estímulos de los hechos traumáticos. Saludos