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Nervios en el estómago y ansiedad

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Nervios en el estómago: ¿Existe relación entre ansiedad y las dolencias gastrointestinales? ¿De qué manera afecta la ansiedad al estómago?

8 MAY 2018 · Lectura: min.
Nervios en el estómago y ansiedad

Los nervios en el estómago son causados, principalmente, por un estado de ansiedad al que se debe poner remedio. Como ya se sabe, la ansiedad y el estrés pueden manifestarse de diferentes formas y sentir dolor en la boca del estómago en forma de punzadas y molestias es una de ellas.

Según los expertos, contamos con un segundo cerebro que hace referencia al sistema nervioso entérico, que es una subdivisión del sistema nervioso autónomo y que se encuentra en el aparato digestivo. Este está compuesto por una red de cien millones de neuronas que actúan de forma independiente y tienen la capacidad de enviar y recibir impulsos y registrar emociones. Por eso, tiene mucho sentido aquello de notar un nudo o nervios en el estómago cuando estamos preocupados o sentir mariposas cuando nos enamoramos.

La conexión entre el cerebro y sistema digestivo es más estrecha de lo que pueda parecer y actúa en ambas direcciones, tal y como confirmó en una conferencia la Sociedad española de patología digestiva en la Semana de Enfermedades Digestivas de 2016. Si sentimos un elevando nivel de ansiedad se agravarán las patologías que podamos tener o se crearán nuevas y si tenemos malas digestiones, esto nos causará estrés y preocupación. Una vez más, cuerpo y mente están íntimamente relacionados. Pero, ¿cuáles son los síntomas de los nervios en el estómago? Y sobre todo, ¿es posible frenarlos?

Síntomas de nervios en el estómago y ansiedad

Los síntomas de nervios en el estómago pueden ser el dolor, acidez, gases, nauseas o sensación de tener el estómago cerrado. También se puede dar el síntoma contrario, la ansiedad en el estómago puede hacer que uno no se vea saciado a pesar de ingerir alimentos o que estos sienten mal continuamente. Una vez descartada cualquier dolencia física, es el momento de centrarse en la ansiedad que lo ha provocado.

Tenemos la creencia de que la ansiedad es algo malo, pero en realidad es una respuesta natural del organismo que ayuda a facilitar la huida de manera adaptativa, es decir, que activándose la ansiedad, se puede llegar a proteger la vida de la persona. Evolutivamente ha sido un mecanismo que nos ha ayudado a sobrevivir como especie frente a posibles depredadores y hoy en día también nos resulta de gran ayuda. Por ejemplo, cuando estamos cruzando un paso de peatones y viene un coche muy rápido sin intención de frenar, sentimos ansiedad, lo cual permite que activemos una respuesta explosiva que facilita que corramos más rápido de lo que haríamos habitualmente. Los nervios en el estómago es uno de los síntomas de esa ansiedad.

¿Cómo funciona la ansiedad?

  1. El corazón bombea más sangre: Aumenta el riego sanguíneo para poder tener más oxígeno y por tanto, más energía para enfrentarse a la situación peligrosa. Esa sangre se reparte en las extremidades para poder huir más rápido y los músculos se tensan como consecuencia.
  2. La respiración se acelera: Esto se produce por el mismo motivo. Los músculos necesitan más oxígeno para poder tener más fuerza y energía y por tanto, se respira de una forma más agitada, lo cual puede dar la sensación de hormigueo en manos y pies y mareo así como presión en el pecho o sensación de ahogo.
  3. Sudamos más: Este hecho que parece inútil es porque si sudamos nuestra piel es más resbaladiza, y por tanto, es más difícil que nos atrapen. Además, el sudor hace que el cuerpo se enfríe y así evita calentarse demasiado.
  4. Las pupilas se dilatan: Esto sucede para permitir que entre más luz en los ojos. El problema es que puede provocar la sensación de visión borrosa y ser molesto.
  5. Disminuye la actividad del sistema digestivo: Como la sangre se reparte en las extremidades, deja de bombear hacia el aparato digestivo, lo cual puede producir sensación de náuseas, pesadez nervios en el estómago con punzadas y molestias o incluso estreñimiento.

Pese a que la ansiedad es una respuesta de supervivencia, algunos de los síntomas pueden resultar molestos, pero son tremendamente útiles en situación de peligro. El problema es que hay personas que la manifiestan cuando la situación no es de peligro real. Es decir, si un coche está a punto de atropellarte estás en peligro real pero si tienes un examen dentro de una hora, no te encuentras en peligro realmente aunque tu cerebro lo asocie así y tu cuerpo reaccione del mismo modo. Por eso, los nervios en el estómago y ansiedad frente a causas concretas como exámenes, oposiciones, esperar resultados médicos o alguna noticia entran dentro de lo normal, el problema sobreviene cuando esos nervios no se van y se sufre de estados de ansiedad prolongados o casos de estrés crónico.

¿Por qué la ansiedad afecta al aparato digestivo?

Como ya hemos comentado, el estómago y el cerebro están relacionados y hay varias explicaciones para la aparición de la necesidad de ir al baño a menudo, la imposibilidad de comer, tener nauseas o necesitar la ingesta compulsiva cuando se está nervioso:

  • Cuando tenemos ansiedad nuestro sistema nervioso funciona con más sensibilidad, lo que puede provocar "falsas señales" de urgencia. El cuerpo lanza la señal de que ya no puede más, que tiene que evacuar o ingerir y se siente un impulso irrefrenable para ir al baño o bien para comer (o provoca un bloqueo en el estómago y produce sensación de falta de apetito).
  • Otra explicación es que la adrenalina que se genera en el cuerpo cuando se está en situación de estrés provoca que se mande la señal de dar alivio al cuerpo. Por ese motivo, puedes sentir un impulso atroz por comer, orinar o defecar, porque de esa manera el cuerpo se siente satisfecho y también porque así consigue la respuesta de relajación que necesita.
  • Una última explicación es porque cuando estamos nerviosos los músculos se tensan y provocan descargas musculares, lo cual puede afectar a los órganos internos y provocar la sensación de lleno o vacío en dichos órganos (intestinos, estómago o vejiga) por la presión producida.

Si tenemos ansiedad (y nervios en el estómago) puntualmente nuestro aparato digestivo no se verá afectado salvo esas pequeñas molestias. El problema es cuando la ansiedad o el estrés es continuado a lo largo del tiempo. Ahí pueden aparecer ciertas dolencias como: ingesta compulsiva, intolerancias alimentarias, colon irritable, etc. ya que los órganos del aparato digestivo funcionan o acelerados o de una forma anormal, provocando enfermedades orgánicas.

Cómo frenar los nervios en el estómago

Para poder lograr frenar los problemas digestivos como los nervios en el estómago hay que tratar la ansiedad a nivel psicológico, es decir, hay que ir a la causa de su aparición y trabajarla. Saber qué pensamientos negativos, motivaciones y preocupaciones están causando ese estado de malestar e intentar cambiarlos o buscarles una solución.

No obstante, para poder trabajar bien la ansiedad, especialmente si es prolongada en el tiempo, lo más recomendable es acudir a un especialista en salud mental que pueda ayudarte a detectar los mecanismos que se activan, cuándo se activan, sus causas, trabajarlas y dotar de recursos para controlarla.

Asimismo, hay algunos aspectos que pueden ayudar a gestionar esos nervios. Por un lado, es recomendable rebajar los niveles de estrés del día mediante una buena organización, una disminución de las cargas mentales y ejercicios de relajación que ayuden a mininimizarlo. También es importante llevar una dieta equilibrada y saludable, evitando los alimentos fuertes y que provocan acidez así como el café y las bebidas estimulantes. Todo esto ayudará a que el aparato digestivo funcione correctamente no sumarle más carga de la que ya viene provocada por ese estado nervioso.

En definitiva, para frenar o controlar los nervios en el estómago hay que ir primero a la causa, tratando la ansiedad que los genera, si es necesario con un especialista, y combinarlo con una vida sana, tranquila y equilibrada.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918

Escrito por

Encarni Muñoz Psicoterapia

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Bibliografía

Gershon, M.D. (1998) The second brain, Harper Collins

Campbell, Robert Jean (2009). Campbell's Psychiatric Dictionary. Oxford University Press

Baeza, J.C., Balaguer, G. y otros (2008). Higiene y prevención de la ansiedad. Madrid. Editorial Díaz de Santos.

Caballo V.E., Salazar, I.C. y Carrobles J.A. (2011). Manual de psicopatología y trastornos psicológicos. Pirámide.

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2 Comentarios
  • Pedro

    Hola! Llevo dos meses con malestar abdominal más en concreto el estómago, he tenido muchas diarreas y diverasas deposiciones diferentes. He perdido sobre 10kg en estos dos meses, también a la vez en ocasiones muy poco apetito. Empecé con taquicardias y me vio el cardiólogo, me hizo un análisis de sangre, orina en ayunas y orina 24 horas para ver hormonas. Además de una ecografía de corazón, que salió todo normal. De ahí pase a las molestias estomacales y a la perdida de peso. Me derivaron a la gastrointerologa y me hizo una ecografía abdominal y análisis de heces y salía normal. Mi médico dice que es ansiedad aguda y que la tengo en la zona digestiva, además de eso me han derivado a la psicóloga y me dijo que aparte de la ansiedad tenía hipocondría porque estoy constantemente mirando síntomas por internet y pienso y siento que tengo lo peor como un cáncer estomacal etc... Los nervios interiormente y el pensamiento catastrófico me tiene en un sin vivir. Y no se si me hacen falta más pruebas para descartar más a lo seguro o es verdad que tengo ansiedad y se me manifiesta así. Pero la perdida de peso es lo que más me preocupa porque cuanto más me miro más nervioso me pone verme más delgado,y no para de ver las heces etc etc... No sé qué hacer ya, llevo 3 semanas con fluoxetina, y lexatin bromazepam para dormir. Que piensa usted? Le agradecería que me orientara porque no se qué hacer ya y no logro que estos pensamientos se me vayan de mi mente y hacer una vida normal. Un saludo, gracias.

  • Sara

    ¡Hola! Un artículo muy interesante :) ¡Un saludo y os seguimos!

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