Estrés: ¿Cuáles son sus causas, los síntomas y cómo podemos combatirlo?

¿Sabes qué es exactamente el estrés? ¿Crees que puedes padecerlo? Entra y descubre tu nivel de estrés a través de nuestros test. Encuentra las claves psicológicas para combatirlo.

6 AGO 2018 · Última modificación: 8 ENE 2021 · Lectura: min.

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¿Qué es el estrés y cómo podemos controlarlo?

El estrés es una reacción normal de nuestro cuerpo cuando este ha estado sometido a un estado de tensión o nervios importante. Puede aparecer debido a un exceso de trabajo o de responsabilidades familiares, a un suceso traumático, etc.

Precisamente por ello, los expertos hablan de varios tipos de estrés, dependiendo de la causa que ha propiciado la reacción fisiológica que manifestamos. Si el estrés es ocasional y puntual, no generará problemas en nuestra salud. Pero si este se prolonga en el tiempo o es demasiado acusado, se manifestará en una serie de síntomas que, en los casos más graves, requerirán la ayuda de un psicólogo profesional para su tratamiento.

¿Qué es el estrés?

Podríamos definir el estrés como una serie de reacciones fisiológicas y psicológicas en las que intervienen el sistema nervioso, el sistema inmunitario y el sistema endocrino. Estos sistemas sirven para restablecer el equilibrio homeostático que se pierde durante la situación de estrés.

1.  Nos pone en alerta

En cuanto aparece una alerta o amenaza en el exterior(lo que se conoce como un estresor externo) se produce una situación de "alarma" que pone en funcionamiento todas una serie de mecanismos fisiológicos que preparan al organismo para hacerle frente (luchar) o para evitarlo (huir). Estas reacciones son muy diversas e implican a todo el cuerpo.

2. Aumento de la actividad de ciertos sistemas

Cuando se genera el estrés se produce un aumento de la actividad en diferentes sistemas, como por ejemplo: dilatación de las pupilas, agudización del oído, aumento del nivel de ciertas hormonas (adrenalina, noradrenalina, cortisol, epinefrina, etc.), mayor contracción del músculo cardíaco, aumento de energía en la musculatura, etc.

3. Disminución de la actividad de otros sistemas

Pero también tiene lugar una disminución de la actividad de todos aquellos sistemas que no sean necesarios en ese momento para hacerle frente a la amenaza, por ejemplo: disminuye el flujo sanguíneo hacia el sistema digestivo, ya que ese flujo sanguíneo lo hemos aumentado en el músculo cardíaco para que bombee más sangre a la musculatura por sí debemos salir huyendo o luchar. De este modo, también disminuye la actividad del sistema inmunitario, del sistema de crecimiento o del sistema reproductor, entre otros. En cuanto esa situación de amenaza (estresante) desaparece, el organismo vuelve a su funcionamiento normal.

4. Se genera en situaciones muy diversas

Las situaciones estresantes pueden desencadenarse de diferente manera y en diferentes ámbitos de nuestra vida: en el trabajo, en casa, con la familia, con algún amigo, por los estudios, debido a un problema de salud, etc. Pero el potencial estresante no reside tanto en el estresor en sí mismo, como en la manera como lo percibimos cada uno de nosotros y como gestionamos esa percepción. Por eso, una situación determinada puede producir estrés en una persona y en otra no.

Los principales síntomas del estrés

Síntomas del estrés

Podemos identificar una de estas enfermedades emocionales tanto a través de los síntomas del estrés emocionales como físicos e incluso viendo como este afecta a nuestro comportamiento. Tanto es así que en muchas ocasiones podemos ver diferentes reacciones fisiológicas así como efectos del estrés en nuestras emociones. Principalmente podríamos identificar si tenemos estrés o si se trata de un caso de una persona nerviosa si esta presenta los siguientes síntomas del estrés.

  • ¿Como nos comportamos?: evitación de la situación que nos preocupa, dificultades para dormir, llantos, cambio en los hábitos alimentarios…
  • ¿Qué emociones sentimos?: sensación de tensión, inquietud, irritabilidad, desasosiego, preocupación constante, miedo, sensación de excesivo cansancio…
  • ¿Qué le pasa a nuestro cuerpo?: tensión muscular, sudoración, dolor de cabeza, dificultades para respirar y tragar, dolor de estómago, náuseas, vómitos, estreñimiento, descenso o aumento de peso…

Los principales síntomas que se presentan ante un estado de estrés elevado se podrían definir como los siguientes.

  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Depresión
  • Arranques de ira
  • Estado de agitación
  • Insomnio
  • Problemas musculares (tensión muscular en la espalda, dolor mandibular…)
  • Dolor de cabeza y migraña
  • Elevación de la presión sanguínea
  • Incremento del rimo cardíaco
  • Respiración acelerada
  • Dolor en el pecho
  • Problemas para respirar
  • Palpitaciones
  • Sudor
  • Malestar gastrointestinal (dolor de estómago, vómitos, náuseas, diarrea…)
  • Falta de apetito sexual
  • Cansancio

En muchas ocasiones se presentan los síntomas tanto de depresión, como de estrés y ansiedad conjuntamente a causa de que estás patologías tienen muchos rasgos en común. Tanto es así que el estrés va de la mano de estas enfermedades en la mayoría de los casos en que sus niveles son elevados.

Test de estrés: ¿Cómo de estresado estás?

Existen diversos test de estrés con el que podrás darte cuenta si vives una vida estresada o por lo contrario simplemente lo sientes en ciertas situaciones. En el caso de que des positivo en muchas de las siguientes respuestas, es muy probable de que tu nivel de estrés está muy por encima de lo establecido como normal. Por ello, será necesario que actúes sobre los síntomas de estrés y sobre el nivel que sufres con la ayuda de un psicólogo profesional.

  1. ¿Tu alrededor te dice que todo te molesta?
  2. ¿Estás demasiado enfadica?
  3. ¿Estás bajo/a de energía?
  4. ¿Tienes preocupaciones?
  5. ¿Vas sobrepasado de cosas?
  6. ¿Te sientan mal las críticas?
  7. ¿No sabes cómo afrontar los problemas?
  8. ¿Te encuentras aburrido/a?
  9. ¿No consigues establecer una rutina de tiempo?
  10. ¿Piensas que no se reconoce tu esfuerzo?
  11. ¿Te sientes mal contigo?
  12. ¿Duermes poco, mal o demasiado?
  13. ¿Has vivido demasiados cambios repentinos?
  14. ¿Sufres algún problema de salud?
  15. ¿Has perdido a alguien hace poco?

Si tu respuesta ha sido un Sí en la gran mayoría de las preguntas es que tu nivel de estrés es bastante alto. Es el momento de buscar soluciones o acabará afectando a tu salud. Pon foco en buscar ayuda para poder sentirte bien y eliminar las situaciones estresantes de tu vida.

Pese a los síntomas, muchas veces es complicado saber si lo que estamos experimentando es estrés o se trata de otra cosa. En MundoPsicologos queremos ayudarte a despejar dudas, por eso hemos preparado un test para que averigües si padeces estrés. Contesta a las siguientes preguntas pensando en tus sensaciones de las últimas semanas:

 

 

Causas del estrés

El estrés aparece como un aviso, una señal que nos envía nuestro cuerpo para advertirnos de que nos estamos pasando o simplemente de que algo no va bien. Ya sea en momentos de exceso de trabajo, problemas económicos, duelos, rupturas de pareja o incluso cambios en nuestra vida o rutina.

En momentos como estos nuestro cuerpo libera unas hormonas que por un lado, aceleran nuestra frecuencia cardíaca y por otro hacen que nuestra digestión sea mucho más lenta. De esta manera, nuestro cuerpo se somete a un cambio del que no estaba acostumbrado. Una vez volvemos a la “normalidad” volvemos a relajarnos. Pero si esta situación de descanso no llega podemos empezar a hablar de estrés crónico.

Los psicólogos han identificado tras diversos estudios algunas de las principales causas por las que la mayoría de nosotros podemos padecer de estrés.

  • Miedo e incertidumbre

Cuando estás en una situación dónde se experimenta miedo e incertidumbre, es muy probable que tu cuerpo acabe sufriendo de estrés. De este modo, en muchas ocasiones las personas lo perciben tanto en situaciones de malestar laboral o junto a la tensión emocional que puede surgir en el vínculo de tus amigos o pareja.  

  • Actitudes y percepciones

La manera en la que percibimos o vemos nuestro alrededor es una de las razones por las que podemos llegar a sufrir el estrés. Es decir, una persona nerviosa que se preocupa por situaciones del día a día es muy probable que acabe teniendo síntomas de estrés que acaben perjudicando su vida. Por ello, la mayoría de casos dónde aparecen síntomas estrés agudo o crónico están relacionados con la negatividad de una persona.

  • Expectativas irrealistas

El perfeccionismo tiene una doble cara. Por una parte, podríamos decir que es bueno para intentar dar lo mejor de ti, pero intentarlo todo con expectativas irrealistas puede ser toda una fuente de estrés y ansiedad. Esperar hacerlo bien todo en cualquier instante es una manera de acabar sintiéndose estresado.

  • Cambio

Salir de la zona de confort genera una situación estresada en muchas personas. Como consecuencia, si este cambio se prolonga durante bastante tiempo puede hacer que genere el denominado estrés emocional. En él percibimos el estrés en situaciones dónde no lo podemos controlar como por ejemplo la muerte de un familiar, el divorcio, o incluso preparando un evento feliz como una boda.

Estas son las principales causas y consecuencias del estrés en nuestra vida. A pesar de estar en estas situaciones, muchas personas no tienen un problema psicológico ya que a niveles bajos el estrés es positivo y genera una respuesta correcta en nuestro organismo. El problema de una persona estresada acaba siendo que se generen continuamente las hormonas del estrés y toda la tensión nerviosa asociada a estas reacciones de huida o de lucha.

¿Cómo nos afecta el estrés?

¿Cómo nos afecta el estrés crónico?

Cuando las situaciones dónde sufrimos del estrés se prolongan en un tiempo muy extenso, podríamos hablar del denominado estrés crónico. Tanto es así que este tipo de estrés acaba teniendo síntomas diferenciados del percibido en ciertas situaciones diarias.

Debido a una situación prolongada de estrés podemos empezar a tener comportamientos no adaptativos que empeoren todavía más, si cabe, nuestra salud física y mental.

  • Negación: podemos llegar a asegurar que la situación la tenemos controlada, aunque eso no se corresponda con la realidad, para no parecer débiles.
  • Sedentarismo: uno se siente tan cansado que deja de hacer ciertar actividades, como ir al gimnasio, salir a pasear...
  • Aislamiento: empezamos a no quedar con los amigos, a preferir encerrarnos en la habitación a solas…
  • Falta de descanso: los pensamientos intrusivos no nos dejan dormir por la noche, por lo que empezamos a mostrar insomnio e hipersomnia diurna.
  • Agresividad: en respuesta al malestar que estamos sintiendo, estamos más irascibles con los demás.
  • Mala alimentación: comemos más, o poco, poco sano, ingerimos más grasas y azúcares (se les llama "alimentos consoladores" porque llenan el vació emocional que estamos sitindo).
  • Abuso de sustancias: ante una situación que nos produce malestar general, intentamos buscar consuelo o placer inmediato en las "varitas mágicas" como por ejemplo el tabaco, el alcohol, las drogas, el café o los ansiolíticos.
  • Adicción al trabajo: llenar nuestra vida de ocupaciones es una forma de evitar afrontar nuestra situación de estrés.

Estos comportamientos son, a su vez, estresores internos que vienen a complicar la situación que estamos viviendo, convirtiéndose en un círculo vicioso que algunas personas convierten en un estilo de vida.

Es importante saber que esta situación no es deseable, ni normal, ni inevitable. Podemos dejar de reaccionar al estrés y empezar a responder de forma más adaptativa. Esto pasa por ser más conscientes, momento a momento de nuestro cuerpo y nuestra mente y por no quedarnos atrapados en nuestras reacciones automáticas habituales ante el estrés, sino crear alternativas de respuesta con una mayor creatividad y apertura ante situaciones complicadas.

¿Cómo gestionar el estrés?

Controlar el estrés es muy importante para poder lidiar con los síntomas y que estos no afecten a nuestra salud. Por ello, lo primero que debemos hacer es tratar de determinar cuál es la causa de nuestro estado de nervios y tensión. En los casos de estrés laboral o de estrés postraumático, la razón parece estar clara, pero no en el resto de situaciones, que quizá requieran la asistencia profesional de un terapeuta.

Empieza por ser consciente de que el estrés aparece en muchos momentos de nuestra vida y no se trata de que lo gestiones una vez y una vez se haya ido el problema se ha eliminado. Se trata de que aprendas a aplicar una rutina correcta para que el estrés no aparezca y si lo hace sea momentáneo y gestionable.

¿Cómo gestionar el estrés?

1. Reconoce de dónde proviene el estrés

Una de los primeros pasos para lidiar con el estrés es intentar reconocer las señales de advertencia que tu cuerpo te manda. Entre ellas podrás ver diferentes estilos de síntomas del estrés.

  • Síntomas emocionales: ansiedad, miedo, irritabilidad, ira, resentimiento, pérdida de confianza.
  • Síntomas cognitivos: dificultad para concentrarse o tomar decisiones, confusión, pensamientos repetitivos o circulares
  • Síntomas físicos: boca seca, temblores, sudoración, latidos cardíacos fuertes o acelerados, opresión en el pecho y dificultad para respirar, tensión muscular, dolor de cabeza, mareos
  • Síntomas de comportamiento: hábitos nerviosos como morderse las uñas o caminar, beber más café o alcohol, comer demasiado o muy poco, dormir mal, actuar de manera descarada o irrazonable, perder la paciencia, ser desconsiderado con los demás, descuidar sus responsabilidades.

Una vez identificado de dónde proviene el estrés es más fácil intentar atacar de raíz el problema y dejar de lado la fuente que crea nuestro nerviosismo. En esta parte del proceso, puedes ayudarte de un psicólogo profesional para que este ejercicio sea mucho más eficaz.

2. Haz ejercicio

La actividad física reduce la hormona del estrés y además libera endorfinas, encargadas de mejorar nuestro estado de ánimo. Asimismo, mejora nuestra higiene del sueño y nos beneficia en nuestra autoestima.

3. Come sano

Evitar ingerir cafeína en exceso, chocolates o productos ultra procesados nos ayudará a estar más positivos y evitando la ansiedad.

4. Practica mindfulness

Esta técnica de atención plena nos permite observar y prestar conciencia en las cosas que tenemos en nuestro alrededor y que estamos haciendo y dejar de darle vueltas a la cabeza con cosas que debemos hacer o aún no hemos hecho.

5. Cambia tu estilo de vida

Muchas veces el estrés que experimentamos es debido a un estilo de vida muy ajetreado sin la presencia de momentos para nosotros o para simplemente descansar. Por este motivo, una de las formas de poder controlar el estrés es justamente cambiando algunos aspectos de nuestra vida. Un buen ejemplo es intentar aumentar nuestras interacciones sociales y dedicar más espacio para disfrutar de nuestra familia y nuestros hobbies.

Los efectos del estrés sacuden constantemente nuestra sociedad. La razón es que estamos más que acostumbrados a convivir con todos los tipos de estrés en nuestro día a día e incluso lo hemos normalizado. Esta actitud es perjudicial tanto para nuestra felicidad como para nuestra comunidad. Tratar el estrés es vital para poder disfrutar de todo lo que somos y hacemos con nuestra existencia.

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Bibliografía

  • American Psychological Association. (2015). Paying with our health. http://www.apa.org/news/press/releases/stress/2014/financial-stress
  • Scott, E (2020). What is stress?. Very Well Mind. https://www.verywellmind.com/stress-and-health-3145086#causes
  • American Psychological Association. (2013). How stress affects your health. http://www.apa.org/topics/stress-health
  • Schneiderman, N., Ironson, G., & Siegel, S. D. (2005). Stress and health: psychological, behavioral, and biological determinants. Annual review of clinical psychology, 1, 607–628. https://doi.org/10.1146/annurev.clinpsy.1.102803.144141

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1 Comentarios
  • Paula Andrea Ordóñez

    Super bueno su test, me han hecho muchos examenes médicos y no han encontrado la causa de porque mi presión está baja y creo que acabo de identificar lo que me pasa. Muchas gracias .

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