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El mito de la media naranja

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

En el presente artículo se refleja la opinión profesional de la autora en relación con la concepción social acerca del amor, las relaciones de pareja y la dependencia emocional.

1 JUL 2019 · Lectura: min.
El mito de la media naranja

Ideales sobre el amor…

En algunas ocasiones, el motivo por el cual una persona muestra su insatisfacción en su relación de pareja reside en las falsas creencias o expectativas hiperbólicas e idílicas que, la sociedad y el contexto en el que estamos inmersos conforman mediante esquemas mentales que, no siempre, son del todo certeros o se ajustan a la realidad.

Me explico, en algunas de las relaciones en las que uno de los miembros es más dependiente y/o exigente que el otro, éste se puede crear una expectativa algo irracional de lo que es el amor, de lo que conlleva una relación y de las cualidades o características que debe tener su pareja para poder hablar del mantenimiento de una relación idílica y, seamos sinceros, la existencia de la media naranja no solo es un concepto simbólico que dista de la realidad sino que, además, con frecuencia, provoca una insatisfacción constante en todos aquellos que deambulan en su búsqueda.

Debemos, entonces, partir de la base de que las personas somos, de forma individualizada, la naranja entera y que, la pareja, es un mero complemento que potencia nuestra felicidad o una parcela más, aunque especial, de todo aquello que conforma nuestras vidas. Metafóricamente hablando, se podría decir, que una relación de dos personas es aquella en la que dos naranjas completas forman juntas un zumo exquisito o muy apetecible, un zumo de mayores cantidades que sacia muchos de los deseos hambrientos y que potencia el sabor de cada una de las partes, exprimiéndola y sacando sus mejores esencias pero, sin olvidarnos, de que ambos jugos son, por sí solos, una pieza completa que dispone de todos y cada uno de sus gajos.

Estos gajos serían cada uno de los valores, emociones, opiniones, recursos personales, virtudes, defectos, experiencias, redes sociales y laborales, aficiones…que conforman al individuo y que lo caracterizan. Por lo que, según esta teoría, lo que realmente deberíamos buscar no es media naranja que complete la mitad de estos gajos de los cuales creemos no disponer sino, más bien, otra naranja que disponga también de todos ellos y que sean afines a los nuestros o que tengan la capacidad de potenciarlos y de hacer que, la suma de cada uno de ellos, sea una buena combinación.

Conclusiones

Dos naranjas complementarias son aquellas que se acompañan, que se ayudan, que se motivan mutuamente, que se apoyan, que se respetan, que se cuidan y no aquellas en las que cada una de sus mitades encajan en la mitad de la otra, en la que la mitad de una eclipsa la mitad de la otra o, en la que una de ellas no funciona sin la existencia o presencia de la otra.

Escrito por

Psicóloga sanitaria Marta Rodriguez (Clínica Dr. León)

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