Eyaculación precoz: ¡se puede tratar!

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Cuando hablamos de disfunción sexual, no estamos hablando de una enfermedad, simplemente hablamos de que algo está interrumpiendo el normal funcionamiento de tu respuesta sexual.

1 abr 2019 · Lectura: min.
Eyaculación precoz: ¡se puede tratar!

En el DSM – IV – TR (APA, 2000) se define la eyaculación precoz como la eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación mínima, antes, durante o poco tiempo después de la penetración, y antes que la persona lo desee.

Se debe de tener en cuenta, factores que influyen en la duración de la fase de excitación, como son la edad, la novedad de la pareja o la situación y la frecuencia de la actividad sexual. La eyaculación precoz es una de las disfunciones sexuales más comunes, alrededor de un 25% – 40% de todos los hombres la padecen en algún momento de su vida. Cuando hablamos de disfunción sexual, no estamos hablando de una enfermedad, simplemente hablamos de que algo está interrumpiendo el normal funcionamiento de tu respuesta sexual. Es necesario que esta situación se prolongue en el tiempo e interfiera considerablemente en la vida de la persona para poder hablar de eyaculación precoz como disfunción sexual.

En un 95%, las disfunciones sexuales, son de causas psicológicas y el restante 5% de causas físicas o fisiológicas, aproximadamente. Es por ello que el tratamiento más eficaz es aquel que trabaja los aspectos psicológicos. Las causas pueden ser diversas pero entre las más comunes se encuentra la ansiedad, sentimientos de culpa, depresión, experiencias sexuales tempranas, un aprendizaje disfuncional, prácticas masturbatorias que requieren urgencia, etc. Incluso cuando la causa es física o fisiológica es recomendable un tratamiento psicológico que acompañe al tratamiento médico. Por lo que el primer paso es que descartes cualquier causa biológica.

Eyaculación y erección: entremos en la anatomía

La erección y la eyaculación son signos normales en la respuesta sexualidad masculina, y aunque ambas formen parte de ella, están controladas por distintos sistemas.

El sistema nervioso, como sabes, está dividido en sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y en sistema nervioso periférico (resto de vías). A su vez, este sistema nervioso periférico está dividido en sistema nervioso somático y en sistema nervioso autónomo.

En el sistema nervioso autónomo del ser humano se reconoce en primer lugar la división simpática, dedicada a poner en marcha el cuerpo ante los estímulos respuestas de tipo inconsciente como el aumento de la frecuencia cardíaca, aumento de la sudoración, dilatación de las pupilas, quema calórica, etc. Es el sistema que nos hace gastar recursos, que nos pone en alerta y que nos prepara para respuestas como la agresión o la huida. También controla eyaculación masculina.

La otra parte del sistema nervioso autónomo es la división parasimpática que se encarga del funcionamiento normal del cuerpo del ser humano en la cotidianeidad: la digestión, la micción, la tasa cardíaca, etc. Es nuestra parte que nos permite recuperar los niveles normales de actividad tras los esfuerzos desencadenados por la división simpática, la que relaja nuestro cuerpo. También controla la erección del pene.

Durante las relaciones sexuales, estos dos sistemas trabajan al compás, para que puedas tener un desempeño sexual normal. Alterar el baile de estos dos sistemas es lo que desencadena la eyaculación precoz. Obviamente es algo que uno hace sin darse cuenta, involuntariamente, al focalizar la atención en el desempeño sexual, con pensamientos del tipo: "esta vez voy a durar más", o por el contrario "me va a volver a ocurrir", o sobre las consecuencias "no voy a satisfacerla", por poner algunos ejemplos.

Nuestro objetivo será retirar la vigilancia sobre tu funcionamiento sexual y conseguir una visión más realista sobre la sexulidad.

En PSISEX Centro de Psicología, Sexología y Pareja podemos ayudarte a mejorar tu desempeño sexual para que tengas una vida sexual satisfactoria y saludable.

¿Cómo lo vamos a hacer?

En la terapia sexual se trabajan tres aspectos fundamentales:

  1. Los pensamientos e ideas que contribuyen a una visión distorsionada del funcionamiento sexual.
  2. Las emociones cuya activación se produce en torno a la respuesta sexual y perturban el rendimiento.
  3. Las conductas, reaprendiendo la sexualidad de un modo progresivo y más positivo.
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