Los 20 sesgos cognitivos más comunes: ¿Cómo nos afectan?

Los sesgos cognitivos son efectos psicológicos que llevan a una interpretación errónea de la realidad. Te explicamos cuáles son los sesgos más comunes.

11 JUL 2018 · Última modificación: 14 FEB 2022 · Lectura: min.

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¿Cómo nos afectan los sesgos cognitivos?

Los sesgos cognitivos, también llamados prejuicios cognitivos, son pensamientos erróneos que provocan una percepción distorsionada de la realidad, lo que se traduce en una expresión o pensamiento ilógico. Su significado no quiere decir que tengamos un problema o que nuestro cerebro no cree pensamientos o expresiones lógicas, sino que hace que le demos demasiada importancia a algunos aspectos y evitemos otros. De ahí surge la gran influencia que tienen los sesgos cognitivos en la captación de la realidad.

¿Qué es un sesgo cognitivo? Significado

Los sesgos cognitivos surgen como un efecto evolutivo para conseguir una respuesta de forma inmediata filtrando la información disponible de forma subjetiva. Esta inmediatez nos lleva tomar decisiones de manera más eficiente pero también nos genera pensamientos que en muchos casos son erróneos. Los procesos de los que surgen los sesgos incluyen el procesamiento de la información mediante los llamados “atajos” (heurística), las motivaciones morales, emocionales y la influencia de la sociedad, entre otros. La psicología cognitiva estudia este efecto así como el resto de formas por las que procesamos la información y cómo se relacionan entre ellas.

Los psicólogos Daniel Kahneman (que recibió en 2002 un premio Nobel de Economía por haber integrado la investigación psicológica y la economía en la toma de decisiones bajo incertidumbre) y Amos Tversky fueron los primeros en señalar en 1973 la incidencia de los sesgos cognitivos al hacer pronóstico y juicios bajo incertidumbre. Y que en estas circunstancias las personas no parecen seguir los cálculos para el azar o la teoría estadística, las decisiones humanas diferían de lo predecible según la teoría de la elección racional. Muchos investigadores después explicaron estas diferencias en términos heurísticos, procesos intuitivos pero que introducen errores sistemáticos. 

Normalmente cuando queremos tomar una decisión, intentamos valorar todas las opciones que tenemos, pero en muchas ocasiones no nos damos cuenta de que le damos más valor a uno de esos puntos y no decidimos de forma racional sino que lo acabamos haciendo de forma subjetiva. Así acabamos tomando decisiones que aparentemente son ilógicas, pero lo hacemos. ¿Por qué? Ese es el valor del sesgo cognitivo.

Influencia de los sesgos en la captación de la realidad

Así pues, los sesgos cognitivos nos llevan a creencias ilógicas e irracionales y, por lo tanto, a una captación de la realidad que no siempre es real. No obstante, estos no deben confundirse con los prejuicios sociales, en los que se es consciente de emitir un juicio previo sin argumentos suficientes para sostenerlo. En el caso de los sesgos, estos son:

  • Inconscientes
  • Involuntarios
  • Rápidos
  • Nos condicionan sin darnos cuenta.

Un ejemplo de ello es el dar por hecho que un precio de 99€ es mucho mejor que 100€ cuando la diferencia en la práctica es absolutamente irrelevante.

¿Cuáles son los principales tipos de sesgos cognitivos?

Tipos de sesgos cognitivos

Existen algunos sesgos cognitivos que están más presentes en nuestra vida diaria. Es muy posible que puedas identificarte a través de estos sesgos cognitivos y sus ejemplos

  1. La ilusión de grupo: La ilusión de grupo también conocida como la falacia del jugador consiste en pensar que situaciones aleatorias individuales están determinadas por situaciones previas.
  2. Ceguera por falta de atención: Este sesgo o prejuicio cognitivo es consecuencia de un error de atención y consiste en no tener en cuenta aquello que sucede cuando estamos concentrados en una cosa determinada y no vemos nada de lo que sucede alrededor.
  3. Sesgo de observación selectiva: Se trata de pensar o reflexionar sobre algo en función de aquello que consideramos importante. De esta forma, los sesgos cognitivos de la observación pueden perjudicarnos en nuestra autoestima y autopercepción. 
  4. Sesgo de autojustificación: Este sesgo cognitivo consiste en justificar constantemente algo que has hecho para evitar sentir remordimientos o pensar en el error que has cometido. 
  5. Sesgo de retrospectiva: Es otro de los sesgos cognitivos más comunes. Por medio de este prejuicio cognitivo, nos ponemos a reflexionar en sucesos pasados dando aportaciones o explicaciones de lo que tendría que haberse hecho para poder evitarlo, como si eso hubiera sido posible.
  6. Profecía autocumplida: Pensamos en algo que no es cierto pero actuamos así porque creemos que es lo que tenemos que hacer y, cuando eso se confirma, lo damos como un hecho completamente real. Exactamente igual que una profecía. El sesgo de la profecía autocumplida también consiste en provocar algo que tememos que ocurra pero que uno mismo acaba generando con su actitud y acciones.
  7. Ilusión de serie o apofenia: Este sesgo cognitivo es muy similar a la ilusión de grupo, con la salvedad de que con la apofenia vemos patrones allí donde no los hay. Percibimos conexiones en sucesos y datos aleatorios que no tienen sentido y les otorgamos un significado determinado. En 1959 el neurólogo Klaus Conrad lo definió como “experiencias concretas de dar sentido anormalmente a lo que no lo tiene”.Diferentes tipos de sesgos cognitivos
  8. Efecto de encuadre: Es un sesgo bastante habitual. Se trata de establecer conclusiones en virtud de cómo se presente la información. Unos mismos datos pueden llevarte a pensar una cosa u otra en función de cómo te sea transmitido. En política y en los medios de comunicación se juega con este sesgo para influir en la opinión pública.
  9. Sesgo de atribución: Es el que hace que pensemos que solo nosotros hemos luchado y conseguido algo, que solo nosotros lo hemos hecho bien, que solo nosotros somos comprensibles y empáticos
  10. Sesgo de confirmación: Es un tipo de sesgo cognitivo muy común. Consiste en dar por válidos aquellos hechos o datos que se corresponden o que respaldan nuestra opinión sobre algo en concreto, negando aquellos otros que no lo son. Son consecuencia de un pensamiento selectivo, de una interpretación subjetiva de lo que sucede. Solo leemos lo que confirma nuestras propias opiniones.
  11. Efecto halo: El efecto halo es una tendencia a hacer que nuestras impresiones y opiniones sobre ciertas características de un sujeto u objeto dependan de la primera impresión que nos han causado antes otras características. 
  12. Miedo a la pérdida: Este sesgo cognitivo constite de tratar de evitar un cambio por miedo a salir perdiendo. Esta opción es la que hemos hablado anteriormente de la zona de confort, nos cerramos la puerta a posibles mejoras en nuestra calidad de vida por miedo.
  13. Sesgo laguna de exposición: Estos tipos de sesgos, no son más que la repetición de conductas únicamente porque nos resultan familiares. 
  14. Sesgo de memoria: El sesgo de memoria puede alterar el contenido de aquello que hemos recordado. Estos sesgos congnitivos hacen que recordemos hechos que son erróneos o que nos otorguemos experiencias que les han pasado a los demás. 
  15. Sesgo de autoridad: Este sesgo cognitivo implica que las personas tenemos la tendencia de sobreestimar la opinión de una persona que se considera la autoridad sobre un tema determinado.                     ¿Cuáles son los sesgos cognitivos más comunes?
  16. Sesgo de anclaje o heurístico de anclaje: El sesgo de anclaje, también conocido como heurístico de anclaje, consiste en que las personas solemos utilizar la primera información que nos dan para jugzar todas las demás decisiones que están relacionadas con ese contexto. 
  17. Sesgo del observador: Este sesgo consite en que actuamos de forma diferente y realizamos distintas atribuciones a una situación dependiendo si somos los actores o si somos los observadores. 
  18. Sesgo de atención: El sesgo de atención consiste a la tendencia que algunas personas presentan a darle más importancia o a poner más atención a unos estímulos frente a otros. 
  19. Efecto animadora: Se trata de un efecto psicólogico que produce una desviación en nuestra forma de percibir la belleza de los semás. De este modo cuando sucede el efecto animadora, las personas piensan que un hombre o una mujer son más atractivos al estar en un grupo que al estar solos/as. 
  20. Sesgo de aquiescencia: Este sesgo se da en las encuestas. Según las investigaciones, las personas suelen tener más tendencia a dar una opción positiva antes que aquellas negativas. 

Sesgos cognitivos: Ejemplos

Para entender cómo nos influyen los sesgs cognitivos, aquí os mostramos una serie de ejemplos sobre cada uno de ellos. 

  • Ilusión de grupo: Pensar que este año el premio Gordo de Navidad va a acabar en tres porque lleva muchos años sin que ese número salga. Este tipo de sesgo cognitivo o errores cognitivos acostumbran a afectar y a llevar a errores en los juegos de azar.
  • Ceguera por falta de atención: Por ejemplo, cuando tenemos un mal día, las personas solemos fijarnos más en aquello negativo que en lo positivo. De este modo, le damos más prioridad a los detalles que son malos para nosotros. 
  • Observación selectiva: Quizá el ejemplo más claro sea el de las embarazadas o del de las parejas en San Valentín. Cuando estamos embarazadas o estamos intentando estarlo solo vemos a mujeres con barriga, igual que el Día de los enamorados, que -sobre todo si no tenemos pareja y deseamos tenerla- salimos a la calle y solo vemos parejas acarameladas.
  • Sesgo de autojustificación: Un ejemplo de ello puede ser gastarte un dinero desorbitado en un móvil nuevo de última generación. Este sesgo de autojustificación hará que en lugar de sentirnos culpables y pensar que hemos hecho una locura pudiéndonos haber comprado un modelo más económico, justificaremos que lo necesitamos a toda costa.
  • Sesgo de retrospectiva: Cuando pensamos después de pasar una mala experiencia que podrías haberla evitado debido a que ahora sabes qué es lo que ha pasado. 
  • Profecía autocumplida: pensamos “seguro que me caigo de la bici”. De alguna forma profetizamos que va a suceder, así que cuando sucede, pensamos: “Lo sabía”.
  • Ilusión de serie: Pensar que por ver varias veces el mismo número durante un tiempo muy corto es una señal de que te va a tocar la lotería si la juegas con este. 
  • Efecto de encuadre: Una persona te dice que otra es muy antipática. Al conocerla tu piensas que te cae mal sin saber el por qué. 
  • Sesgo de atribución: Un ejemplo del sesgo de atribución es cuando comparamos nuestro esfuerzo para estudiar unas oposiciones con el de otra persona que las ha aprobado y que creemos que lo merece menos que nosotros.
  • Sesgo de confirmación: sueles leer los mismos blogs de noticias debido a que todos reafirman tus posiciones ideológicas. 
  • Efecto halo: Si alguien nos parece físicamente atractivo tendemos a presuponer que tiene más características positivas y estaremos más abiertos a descubrirlas.
  • Miedo a la pérdida: Por ejemplo, quieres comprarte un piso y ahora estás viviendo de alquiler. Valoras los pros y contras de cada opción y parece que la compra sale ganando pero no cambias por miedo a cansarte del piso y luego no poder venderlo, que se te quede pequeño y no puedas seguir disfrutando de él...
  • Sesgo laguna de exposición: Un ejemplo de ello sería educar a nuestros hijos de la misma manera que hicieron con uno mismo sólo por el hecho de que lo hicieron contigo. Seguro que en el pasado cuestionabas cosas de la educación que te daban pero una vez te pones en el papel, lo reproduces por imitación.
  • Sesgo de memoria: Cuando una persona intenta recordar su teléfono móvil y en vez de recordar el más reciente le vienen a la cabeza todos sus antiguos números. 
  • Sesgo de autoridad: Piensas que tu jefe tiene más razón al inciar un debate con otra persona de la empresa. 
  • Sesgo de anclaje o heurístico de anclaje: Cuando ves que un producto cuesta por ejemplo 100 euros pero ha sido rebajado a 50, crees que será bueno comprarlo. 
  • Sesgo del observador: Por ejemplo, durante un examen las personas actuamos diferentes si somos los profesores o los que están siendo examinados. 
  • Sesgo de atención: Crees que tu amiga te está engañado y a partir de ese momento piensas que cada acción o palabra que te dice es una mentira. 
  • Efecto animadora: Conoces a una persona junto a sus amigos y piensas que es atractivo/a pero cuando la ves a solas crees que ha perdido parte de su encanto. 
  • Sesgo de aquiescencia: A pesar de que crees que el servicio no es del todo bueno, les dejas una buena puntuación en las encuestas.

Así pues, los sesgos cognitivos están siempre ahí y nos conducen a error y a interpretar la realidad de forma inadecuada. Luchar contra ellos no es fácil puesto que muchas veces no somos conscientes de padecerlos. Si te sientes identificado con algunos de estos sesgos y crees que estos te pueden limitar, es importante consultar con psicólogo profesional. Ser consciente es el primer paso para poder cambiarlo.

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Bibliografía

  • Cortada de Kohan, N. (2008) Los sesgos cognitivos en la toma de decisiones. International Journal of Psychological Research, vol. 1, núm. 1, 2008, pp. 68-73
  • Kahneman, D., Tversky, A. (1972). Subjective probability: A judgment of representativeness. Cognitive Psychology 3 (3): 430-454.
  • Bishop, Michael A.; Trout, J. D. (2004). Epistemology and the Psychology of Human Judgment. Nueva York: Oxford University Press.

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Comentarios 2
  • Roxana Pérez

    ¡Muy completo y bien explicado!

  • Antonio Cabrer Moreno

    Las diferentes doctrinas humanas filosóficas religiosas, ideologías políticas y similares ¿se nos fijan de tal modo que manipulan nuestras mentes en nuestras decisiones, actuar, pensar y opinar?

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