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Sesgos cognitivos: los más comunes

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Los sesgos cognitivos son efectos psicológicos que llevan a una interpretación errónea de la realidad. Te explicamos cuáles son los sesgos más comunes.

11 JUL 2018 · Última modificación: 2 SEP 2019 · Lectura: min.
Sesgos cognitivos: los más comunes

Los sesgos cognitivos, también llamados prejuicios cognitivos, son pensamientos erróneos que provocan una percepción distorsionada de la realidad, lo que se traduce en una expresión o pensamiento ilógico. Su significado no quiere decir que tengamos un problema o que nuestro cerebro no cree pensamientos o expresiones lógicas, sino que hace que le demos demasiada importancia a algunos aspectos y evitemos otros. Y de ahí la gran influencia que tienen los sesgos cognitivos en la captación de la realidad.

Sesgos cognitivos, ¿qué son?

Los sesgos cognitivos surgen como respuesta evolutiva para conseguir una respuesta de forma inmediata filtrando la información disponible de forma subjetiva. Esta inmediatez nos lleva tomar decisiones de manera más eficiente pero también nos genera pensamientos que en muchos casos son erróneos. Los procesos de los que surgen los sesgos incluyen el procesamiento de la información mediante los llamados “atajos” (heurística), las motivaciones morales y emocionales y la influencia de la sociedad, entre otros. La psicología cognitiva estudia este efecto así como el resto de formas por las que procesamos la información y cómo se relacionan entre ellas.

Los psicólogos Daniel Kahneman (que recibió en 2002 un premio Nobel de Economía por haber integrado la investigación psicológica y la economía en la toma de decisiones bajo incertidumbre) y Amos Tversky fueron los primeros en señalar en 1973 la incidencia de los sesgos cognitivos al hacer pronóstico y juicios bajo incertidumbre. Y que en estas circunstancias las personas no parecen seguir los cálculos para el azar o la teoría estadística, las decisiones humanas diferían de lo predecible según la teoría de la elección racional. Muchos investigadores después explicaron estas diferencias en términos heurísticos, procesos intuitivos pero que introducen errores sistemáticos.

Influencia de los sesgos en la captación de la realidad

Así pues, los sesgos cognitivos nos llevan a creencias ilógicas e irracionales y, por lo tanto, a una captación de la realidad que no siempre es real. No obstante, estos no deben confundirse con los prejuicios sociales, en los que se es consciente de emitir un juicio previo sin argumentos suficientes para sostenerlo. En el caso de los sesgos, estos son:

  • Inconscientes
  • Involuntarios
  • Rápidos
  • Nos condicionan sin darnos cuenta.

Un ejemplo de ello es el dar por hecho que un precio de 99€ es mucho mejor que 100€ cuando la diferencia en la práctica es absolutamente irrelevante.

Lista de prejuicios cognitivos y ejemplos

1. La ilusión de grupo

La ilusión de grupo también conocida como la falacia del jugador consiste en pensar que situaciones aleatorias individuales están determinadas por situaciones previas. Un ejemplo podría ser pensar que este año el premio Gordo de Navidad va a acabar en tres porque lleva muchos años sin que ese número salga. Este tipo de sesgo cognitivo acostumbra a afectar y a llevar a errores en los juegos de azar.

2. Ceguera por falta de atención

Este sesgo o prejuicio cognitivo es consecuencia de un error de atención y consiste en no tener en cuenta aquello que sucede cuando estamos concentrados en una cosa determinada y no vemos nada de lo que sucede alrededor.

Sesgo cognitivo de observación selectiva

3. Sesgo de observación selectiva

Se trata de pensar o reflexionar sobre algo en función de aquello que consideramos importante. Quizá el ejemplo más claro sea el de las embarazadas o del de las parejas en San Valentín. Cuando estamos embarazadas o estamos intentando estarlo solo vemos a mujeres con barriga, igual que el Día de los enamorados, que -sobre todo si no tenemos pareja y deseamos tenerla- salimos a la calle y solo vemos parejas acarameladas.

4. Sesgo de autojustificación

Este sesgo cognitivo consiste en justificar constantemente algo que has hecho para evitar sentir remordimientos o pensar en el error que has cometido. Un ejemplo de ello puede ser gastarte un dinero desorbitado en un móvil nuevo de última generación. Este sesgo de autojustificación hará que en lugar de sentirnos culpables y pensar que hemos hecho una locura pudiéndonos haber comprado un modelo más económico, justificaremos que lo necesitamos a toda costa.

5. Sesgo de retrospectiva

Es otro de los sesgos cognitivos más comunes. Por medio de este prejuicio cognitivo, nos ponemos a reflexionar en sucesos pasados dando aportaciones o explicaciones de lo que tendría que haberse hecho para poder evitarlo, como si eso hubiera sido posible.

6. Profecía autocumplida

Pensamos en algo que no es cierto pero actuamos así porque creemos que es lo que tenemos que hacer y, cuando eso se confirma, lo damos como un hecho completamente real. Exactamente igual que una profecía. El sesgo de la profecía autocumplida también consiste en provocar algo que tememos que ocurra pero que uno mismo acaba generando con su actitud y acciones. Por ejemplo, pensamos “seguro que me caigo de la bici”. De alguna forma profetizamos que va a suceder, así que cuando sucede, pensamos: “Lo sabía”.

7. Ilusión de serie o apofenia

Este sesgo cognitivo es muy similar a la ilusión de grupo, con la salvedad de que con la apofenia vemos patrones allí donde no los hay. Percibimos conexiones en sucesos y datos aleatorios que no tienen sentido y les otorgamos un significado determinado. En 1959 el neurólogo Klaus Conrad lo definió como “experiencias concretas de dar sentido anormalmente a lo que no lo tiene”.

8. Efecto de encuadre

Es un sesgo bastante habitual. Se trata de establecer conclusiones en virtud de cómo se presente la información. Unos mismos datos pueden llevarte a pensar una cosa u otra en función de cómo te sea transmitido. En política y en los medios de comunicación se juega con este sesgo para influir en la opinión pública.

9. Sesgo de atribución

Es el que hace que pensemos que solo nosotros hemos luchado y conseguido algo, que solo nosotros lo hemos hecho bien, que solo nosotros somos comprensibles y empáticos. Un ejemplo del sesgo de atribución es cuando comparamos nuestro esfuerzo para estudiar unas oposiciones con el de otra persona que las ha aprobado y que creemos que lo merece menos que nosotros.

10. Sesgo de confirmación

Es un tipo de sesgo muy común. Consiste en dar por válidos aquellos hechos o datos que se corresponden o que respaldan nuestra opinión sobre algo en concreto, negando aquellos otros que no lo son. Son consecuencia de un pensamiento selectivo, de una interpretación subjetiva de lo que sucede. Solo leemos lo que confirma nuestras propias opiniones.

11. Efecto halo

El efecto halo es una tendencia a hacer que nuestras impresiones y opiniones sobre ciertas características de un sujeto u objeto dependan de la impresión que nos han causado antes otras características. Con un ejemplo es más sencillo: Si alguien nos parece físicamente atractivo tendemos a presuponer que tiene mas características positivas y estaremos más abiertos a descubrirlas.

Así pues, los sesgos cognitivos están siempre ahí y nos conducen a error y a interpretar la realidad de forma inadecuada. Luchar contra ellos no es fácil puesto que muchas veces no somos conscientes de padecerlos.

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Bibliografía

Cortada de Kohan, N. (2008) Los sesgos cognitivos en la toma de decisiones. International Journal of Psychological Research, vol. 1, núm. 1, 2008, pp. 68-73

Kahneman, D., Tversky, A. (1972). Subjective probability: A judgment of representativeness. Cognitive Psychology 3 (3): 430-454.

Bishop, Michael A.; Trout, J. D. (2004). Epistemology and the Psychology of Human Judgment. Nueva York: Oxford University Press.

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