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¿Qué es el Burnout?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

El Bournout o síndrome del quemado es un desorden que se produce a nivel laboral como consecuencia del estrés continuado. Descubre sus síntomas y cómo tratarlo.

27 nov 2018 · Lectura: min.
¿Qué es el Burnout?

El síndrome de Burnout o síndrome del quemado se basa en una serie de síntomas relacionados con el estrés cronificado a nivel laboral que puede tener graves repercusiones tanto físicas como psicológicas para la salud de quien lo padece.

Se conoce sobre todo el estrés del trabajador, pero también existe este síndrome en casos de cuidadores de algún familiar enfermo y/o dependiente, donde el cuidador dedica el 100% de su tiempo a los cuidados de la persona dependiente y aparecen los mismos síntomas depresivos y ansiosos.

¿Es tu caso? ¿Tienes riesgo de padecerlo? Responde a este test y descúbrelo:


¿Cómo aparece el síndrome de Burnout?

El origen del burnout se produce a partir de un periodo largo y continuado de estrés. La persona sufre estrés crónico y siente poco apoyo por parte de los otros, además de padecer unas elevadas exigencias y expectativas (ya sean autoimpuestas o heteroimpuestas) y/o un ritmo por encima del que puede desempeñar.

La sensación que tiene la persona es de que nunca hay tiempo y se acumulan las tareas, sensación de ir siempre tarde y por más que se hace, nunca es suficiente ni se está al día. Por tanto, la persona se exige o le exigen en exceso y siente una elevada responsabilidad en cuanto a sus funciones, provocándose así una gran sobrecarga emocional añadida a la sobrecarga de tareas.

Las personas más propensas a sufrir este síndrome son aquellas que priorizan el bienestar de los demás al propio, son muy autoexigentes, personas a las que les cuesta delegar o no saben decir que no, personas inseguras y que tienen una autoestima baja y personas que se dedican a ramas de la salud, docentes y en general, personas que tratan con otras personas.

¿Cuáles son los principales síntomas y consecuencias de sufrir Burnout?

  1. Sentirse agotado o abatido constantemente: La falta de control de la situación, las elevadas expectativas y las múltiples tareas que se acumulan acaban provocando que la persona no desconecte de su trabajo o funciones de cuidador. Pasa la mayor parte del día trabajando, incluso fuera de su horario laboral y eso provoca agotamiento físico y mental, lo cual puede llevar a estados de ánimo depresivos, apatía y ausencia de actividad.
  2. Sentimiento de fracaso o inutilidad: Todo lo anterior experimentado durante periodos largos de tiempo acaba provocando la sensación de ser una persona fracasada porque nunca se cumplen las expectativas ni se llega a los objetivos marcados y por tanto, la sensación de ser un/a inútil es frecuente.
  3. Estado de nerviosismo constante: Pese a que el estado emocional puede ser depresivo, el nivel de actividad que se tiene provoca que la persona vaya siempre corriendo, con prisa y con varias tareas a la vez. Esos nervios se pueden manifestar de forma externa o experimentarlos a nivel interno, sentir un nudo en el pecho, palpitaciones, respiración acelerada aunque se esté en reposo, etc.
  4. Irritabilidad elevada: Los periodos prolongados de estrés, las elevadas exigencias y los nervios continuados provocan que la paciencia sea escasa, y por tanto, la persona se descubre haciendo estallidos de agresividad, dando respuestas tajantes y demasiado directas o teniendo más conflictos de lo esperado con la gente de su alrededor. En el caso de los cuidadores, es habitual perder los nervios con la persona cuidada y dar respuestas inapropiadas que provocan sentimientos de culpa posteriormente.
  5. Insomnio, falta de apetito o ingesta compulsiva: Si no puedes desconectar y estás todo el día con nervios, cuando acaba el día no es menos y el momento de dormir se convierte en un sinfín de vueltas en la cama. La cabeza no para de pensar en todo lo que se ha hecho y en lo que falta por hacer y aparecen desórdenes alimentarios como ingesta de alimentos a deshora, olvidarse de comer por la falta de apetito o comer de forma compulsiva como una manera de relajarse.
  6. Falta de concentración y bajo rendimiento: La sensación de ir a tope constantemente provoca que la atención no esté del todo enfocada y por tanto, la concentración no es óptima. Se producen olvidos, despistes y bajo rendimiento como consecuencia de esa falta de atención e hiperactividad.
  7. Problemas de comunicación: En muchas ocasiones la persona no sabe decir que no, se sobrecarga y evita el conflicto, por lo que la comunicación no es correcta y cuando se hace, puede aparecer en forma de estallido pasivo-agresivo, es decir, aguantar hasta que no se puede más y decirlo de una manera poco asertiva.
  8. Abuso de psicofármacos o sustancias: El insomnio, el estado de ánimo deprimido, la ansiedad, etc, pueden provocar que la persona sienta la necesidad de medicarse para aguantar el ritmo. A veces se produce un abuso de fármacos y en otras ocasiones la manera de no pensar tanto, de desconectar o de dejar de sentir es abusar de tóxicos como el alcohol, el cannabis o la cocaína.
  9. Problemas físicos: Aumento o pérdida de peso, úlceras, migrañas, desórdenes gastrointestinales, problemas cardiovasculares, etc entre otros, son problemas asociados al Síndrome de Burnout.
  10. Bajas laborales y/o pérdida del trabajo: Todo ese estado es difícil aguantarlo durante mucho tiempo, por lo que la persona acaba necesitando una baja laboral, pero como no sabe gestionarse de otra manera, al volver la situación es igual o peor y se encadenan bajas o se pierde el trabajo como consecuencia del bajo rendimiento.
  11. Empeoramiento de las relaciones sociales: Las personas con Burnout suelen llevarse trabajo a casa y sentir que tienen poco tiempo de ocio, por lo que las relaciones sociales se descuidan y se pueden perder amistades importantes.
  12. Dificultades en la vida familiar: Problemas de pareja o con los familiares más cercanos son habituales. Si la persona no desconecta, está más irritable y además no tiene ganas de nada, los problemas de pareja o con los familiares pueden ser el pan de cada día.

¿Qué se puede hacer para dejar de tener Burnout?

Regular tus expectativas, valorar tus logros, exigirte un poco menos, aprender a delegar, hacer las tareas de una en una, mejorar tu autoestima, imponerte un horario, permitir que los demás te ayuden, organizarte mejor, dedicar un tiempo al ocio, al área social y al área familiar y de pareja, aprender a decir que no, ser asertivo/a, etc. Todos esos cambios provocarán mejoras en tu estado de ánimo y por tanto, en tu rendimiento.

Y como siempre, si por ti mismo/a no te ves capaz de resolverlo, crees que lo has intentado todo y aún así no mejora tu situación, pide ayuda profesional, los psicólogos te podemos ayudar a regularte y eliminar esa sensación de estar quemado/a.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918

Escrito por

Encarni Muñoz Psicoterapia

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