Para superar una crisis de pareja no basta solo con el amor

Descubrir qué se esconde detrás de los problemas de pareja ayuda a solucionar la crisis entre ellos.

20 JUL 2017 · Lectura: min.

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Para superar una crisis de pareja no basta solo con el amor

«Enamorarse» es relativamente fácil. Pero, pasada la fase de euforia y de idealización de la pareja, comienzan los conflictos, la insatisfacción y los reproches. Pensamos que hemos hecho mala elección, que estamos en un callejón sin salida o que no somos correspondidos, al menos, no lo suficiente.

Normalmente, la crisis comienza cuando la pasión intensa de los primeros años deja paso a un cariño más profundo y sosegado, pero menos estimulante que la época de experimentación y aventura precedente.

Se desvanece la fase en la que queríamos satisfacer incondicionalmente al otro, aun a costa de nuestras propias necesidades, y comienza a negociarse compromisos que buscan nuestra felicidad por encima de la de nuestra pareja. 

Por otro lado, no siempre se es consciente de las diferencias que existen entre la forma de amar de los hombres y la de las mujeres, además de las características y personalidad de cada persona. Llegados a este punto, es habitual que algunas parejas se den cuenta de que no se entienden o no se reconocen, de que sientan que los han dejado de lado porque crean que no les prestan atención.

Se empieza a dudar sobre las posibilidades de realizar proyectos conjuntos a corto, medio y largo plazo, se observa que se ha perdido la complicidad o que no se cuenta con el apoyo necesario en los momentos difíciles. También puede ocurrir que uno se sienta dominado y rechazado, o ahogado e insatisfecho, o que dependa mucho de la decisión del otro.

Cualquier pareja afrontará siempre momentos difíciles o situaciones de tensión y discordia. Muchas son las posibilidades en las que se desarrolla y expresa una pareja que están inherentes a la vida en común.

Habitualmente, tras una crisis se esconden roces y malentendidos que se van acumulando con el paso del tiempo. Muchos conflictos pueden desestabilizar el equilibrio y la armonía de la pareja, pero se aceptan y se gestionan de manera racional en lugar de tratar de solucionarlos. Eso es la diferencia que hay entre una pareja feliz, con posibilidades de solucionar la crisis, y otra infeliz, con riesgo de ruptura.

Las parejas felices son aquellas que, a pesar de los conflictos y las crisis, han creado un clima de confianza, respeto y admiración recíproca. Por su parte, las infelices suelen carecer de compromisos y de herramientas útiles para sustituir los planteamientos destructivos por otros constructivos que les ayuden a resolver sus problemas.

Los principales problemas y malentendidos que pueden producirse cuando no existe un entendimiento mutuo ni un acuerdo entre la pareja son:

  • La gestión del presupuesto familiar
  • La relación con su familia o amigos
  • El reparto de las tareas domésticas
  • La educación de los hijos
  • Las relaciones íntimas y sexuales
  • La capacidad para conciliar la vida profesional con la pareja y la familia
  • La relación con los hijos de matrimonios o relaciones anteriores
  • La relación con los ex
  • Cambios en la carrera de uno de los cónyuges
  • La pérdida del trabajo
  • La llegada de un hijo
  • La crisis de la mediana edad
  • Traición
  • Cambios en los sentimientos hacia la pareja
  • La pensión y la jubilación
  • La muerte de un ser querido

Todos estos condicionantes pueden causar momentos de desesperación o depresión de uno de los miembros de la pareja, o crear resentimiento y desilusión en la pareja, que se siente frustrada u ofendida. En ocasiones, puede desembocar en una separación temporal o un divorcio.

La capacidad de comprensión, la aceptación y el perdón del otro suponen todo un reto para recuperar la relación; factores como la flexibilidad, el humor y la ironía son indicadores que manifiestan que se está superando la crisis.

Por medio de la terapia individual o de pareja se analiza el modo de relación disfuncional a la hora de aproximarse, interactuar y comunicarse con el otro, sustituyéndolo por otra relación más gratificante para ambos. Se trabaja cualquier trauma, rencor o herida sin resolver, se habla sobre la satisfacción y la felicidad que se produce en la pareja cuando se tienen en cuenta los deseos del otro.

La relación experimentará un nuevo comienzo y se construirá más realista y sólida, fuertemente anclada en una mayor autoestima y en la consideración de la pareja. Deseos comunes con momentos de soledad e independencia que sirvan de refugio o para regenerar la relación y comenzar una danza común.

La focalización de los aspectos positivos de la pareja, prestando atención a lo que se tiene, no de lo que se carece, es uno de los métodos usados durante la mediación y el tratamiento psicológico. La incapacidad de relajarse o de distraerse con las reflexiones y dificultades planteadas por el terapeuta pueden sortearse con técnicas de relajación, mindfulness o la biorretroalimentación (biofeedback).

Estas técnicas conducen a una mayor adquisición de la conciencia corporal y mental y a la autocuración. Es posible que exista un racionamiento cognitivo distorsionado e irracional derivado de situaciones de abandono, abuso infantil o privación. Si no se resuelve, la persona no podrá nunca vivir, disfrutar y elegir una relación sana, ni la distinguirá de una dañina y nociva para interrumpirla o evitarla.

Muchas son las personas que no se sienten amadas o que no están tranquilas con las demostraciones de su pareja, o que, por miedo a ser abandonadas la controlan obsesivamente. Únicamente trabajando con estas emociones distorsionadas y con el comportamiento de estas personas se puede disfrutar de una relación sin que esta esté condicionada por las experiencias anteriores.

Sin embargo, en otras ocasiones, cuando existen pensamientos o comportamientos nocivos, la crisis de pareja es positiva, ya que puede indicar que la persona pasiva es víctima del otro. Comienza con ello la resistencia al estado de depresión, a los problemas y conflictos, que son perjudiciales para ella. Esta toma conciencia de ello y quiere salir de esa situación venenosa en la que tanto tiempo ha estado inmerso.

Las situaciones de incompatibilidad, la lucha por la satisfacción individual, el alcoholismo, el abuso de las drogas o las adicciones de cualquier tipo, la posesión, la opresión, la prevaricación o la violencia física en el entorno de la propia pareja y de sus hijos no pueden ser digeridos, negados o aceptados. Relaciones en las que la violencia psicológica, por medio de los lazos afectivos, la indiferencia y situaciones que mantienen aislada a una persona de sus amigos o familiares, está detrás de casos de manipulación e humillación íntima y social; son situaciones que hay que frenar tan pronto como sea posible.

Con la colaboración de un terapeuta empático, comprensivo, que no juzgue los hechos, la persona será consciente de la ayuda sin sentir vergüenza por lo sucedido; establecer una confianza segura con el terapeuta es indispensable para ello.

Con el coraje por vivir en pro de sus necesidades, y no de sobrevivir, se acompaña a la persona, respetando siempre sus tiempos y sus deseos, incluso la decisión de separarse.

Por tanto, es el amor el que une a dos personas en el tiempo, pero es la calidad de su relación lo que conduce a ello. El amor es la evidencia más clara de esto.

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3 Comentarios
  • Mercedes Almazan Gómez

    Hola , quería comentar mi caso es complicado por que no salimos de un bucle en mi caso es el dinero control de lo que gastó me mira el móvil comentado con la escusa de que quiere mirar una foto que el no tiene batería pero esto viene de mucho antes los enfados continuos con gritos malas palabras insultos yo no he hecho las cosas bien yo me equivoco , siempre si discutimos lo que sale el lo que yo he hecho mal hace años no hablamos de lo que ha sido la discusión de el momento yo lo quiero dejar por que es una relación de 20 años y nos hemos separado por lo menos 4 o 5 veces y una estuvimos hasta 6 meses me podías ayudar estoy muy baja de moral

  • Antonio González

    Enhorabuena por el escrito. Después de varios días leyendo cosas por internet, es lo más preciso, claro y explicativo que he leído. Ante tal cantidad de información, se agradece que un profesional se haya tomado la molestia de explicarlo tan bien.

  • Fabiola gutierrez

    Hola buenos días yo conozco a mi pareja ya hace 7 años y hemos pasado por altos y bajo tenemos 3 hijos en común hace poco tiempo nos casamos y después tuvimos problemas y él se fue de la casa a donde su tío en ese tiempo conoció a una mujer con ella nos llevo muy bien por la forma de ser de ella después de un tiempo volvió a buscarme ahora estamos junto pero el problema es que aun esa mujer lo busca y lo llama y él le hace caso a mí me habla de ella , yo no he tenido a otro hombre en mi vida el nacido el único en todo sentido la verdad nos que hacer

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