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Diferencias entre el Síndrome de Ásperger y el Autismo

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

¿Autísmo y Ásperger son lo mismo? ¿Qué es el TEA? ¿En qué se diferencian ambos diagnósticos? Hoy hablo sobre los trastornos del espectro autista y cómo diferenciarlos.

28 ago 2018 · Lectura: min.
Encarni Muñoz Psicoterapia

Recientemente se han modificado los diagnósticos que tienen que ver con el autismo en el último manual diagnóstico de psiquatría (DSM-V). Si bien anteriormente se hablaba de autismo y Síndrome de Ásperger por separado, actualmente nos referimos a Trastorno del Espectro Autista (TEA) y se ha englobado el Síndrome de Ásperger dentro del espectro junto a otros síndromes.

Actualmente se considera TEA tanto al Autismo como al síndrome de Ásperger, por lo que el diagnóstico sería exactamente el mismo, aunque realmente son trastornos que se diferencian bastante. Cuando hablamos de TEA, nos referimos a trastornos del neurodesarrollo, es decir, se trata de dificultades en el desarrollo infantil que tienen origen genético y/o biológico pero no sociológico.

El DSM-V considera TEA la alteración en dos áreas de desarrollo:

  1. La comunicación y la interacción social.
  2. Los patrones repetitivos y restringidos de comportamiento, intereses y actividades.

Ahora bien, ¿Cuáles son las principales diferencias entre el Síndrome de Ásperger y el Autismo?

  1. Momento en el que se diagnostica: Los padres que tienen hijos con Autismo se dan cuenta de que algo anda mal en los primeros meses de vida del bebé. No responden a ciertos estímulos y tardan más en desarrollarse, por lo que la voz de alarma se da antes. Sin embargo, en el Síndrome de Ásperger el diagnóstico se realiza a partir de los 7 años de edad o incluso más tarde, ya que las dificultades que tienen no son tan evidentes.
  2. Coeficiente intelectual: Cuando se realizan las pruebas diagnósticas y se administran test de inteligencia, los niños con Autismo pueden obtener puntuaciones normales o un poco por debajo de la media, mientras que los niños con Síndrome de Ásperger tienden a obtener puntuaciones normales o por encima de la media (de ahí que se le llame a este síndrome como "autistas de alto rendimiento") ya que tienden a destacar muy positivamente en alguna de las pruebas del test.
  3. Adquisición y riqueza de lenguaje: Los niños con Autismo tardan bastante más que la media en empezar a hablar y su vocabulario es pobre mientras que los niños con Ásperger suelen tener un amplio vocabulario, llegando a considerarlos desde fuera como personas cultas o que a nivel verbal están por encima de la media.
  4. Relaciones sociales: Mientras que los niños con Autismo rechazan el contacto social, prefieren jugar solos y no entienden las normas de juego, los niños con Ásperger quieren jugar y socializar, lo que pasa es que les cuesta entender y aceptar los códigos sociales y les cuesta empatizar, por lo que tienden a quedarse aislados.
  5. Problemas motores: Los niños con Autismo no presentan ningún problema motor mientras que los niños con Ásperger suelen ser considerados como torpes debido a los problemas de psicomotricidad que padecen.
  6. Evolución académica: La evolución en el aprendizaje resulta difícil para los niños con Autismo, ya que tienden a tener un retraso en el desarrollo y por tanto, suelen tener serios problemas académicos si no se realiza un buen diagnóstico y se llevan a cabo las adaptaciones curriculares pertinentes. No obstante, los niños con Ásperger tienden a ser niños que destacan en alguna área en concreto. Suelen tener interés por ejemplo en las ciencias, llegando a un punto obsesivo ya que pueden memorizar aspectos muy concretos y a desarrollar un nivel de especialización de experto mientras que en las áreas que no le llaman la atención pueden aprobar sin destacar o incluso tener dificultades, pero por norma general, pueden tener una evolución positiva en los estudios sin requerir la ayuda psicopedagógica.
  7. Estereotipias: Mientras que en el Autismo es bastante habitual que los niños presenten algún tipo de movimiento estereotipado como el aleteo de manos, en el Síndrome de Ásperger esto no suele suceder.

Para resumir, se puede decir que en el Autismo la dificultad principal es en el desarrollo del lenguaje mientras que en el Síndrome de Ásperger la dificultad principal es en la socialización, donde tienen serios problemas para ser adecuados ya que en muchas ocasiones los niños con Ásperger padecen Alexitimia (dificultad o incapacidad para reconocer las propias emociones y las de los demás así como leer las emociones en las facciones o comportamientos de los otros).

A la gente que me pregunta sobre el Síndrome de Ásperger le suelo ejemplificar este diagnóstico con el personaje de ficción de Sheldon Cooper, personaje de la famosa serie "Big Bang Theory", y les suelo decir que para entender las características de este síndrome sólo tiene que ver un capítulo de la seria, ya que está muy bien caricaturizado.

Para acabar este post me acabar con una opinión profesional. Particularmente me he encontrado en terapia con padres muy asustados porque se ha diagnosticado a sus hijos de algún tipo de TEA. Hay que decir que este diagnóstico es algo que asusta mucho en un primer momento, pero realmente hay que tener en cuenta que el abanico es tan amplio y los criterios diagnósticos son tan escasos, que realmente es muy fácil acabar etiquetando a un niño de TEA cuando en realidad simplemente se pueda tratar de un déficit o retraso de aprendizaje. Aunque diagnostiquen a tu hijo de TEA, piensa que hay muchos tipos y grados, ten paciencia y observa la evolución que va haciendo el menor, acompáñalo en el proceso y busca ayuda profesional que te oriente y permita que tu hijo evolucione de la mejor manera posible.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918
Escrito por

Encarni Muñoz Psicoterapia

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