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8 consejos para mejorar las habilidades sociales

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Las habilidades sociales son importantes ya que nos hacen sentir socialmente aceptados. Hoy os explico algunas claves para que puedas estar más cómodo/a interactuando con los demás.

31 ENE 2017 · Lectura: min.
8 consejos para mejorar las habilidades sociales

Las habilidades sociales son aquellas conductas que nos llevan a relacionarnos de una forma satisfactoria con los demás. Hace poco os hablé sobre la asertividad y os di algunos consejos para lograrla.

Hoy, sin embargo, me gustaría hablaros sobre otros aspectos que también son importantes a la hora de relacionarnos socialmente. Este artículo está indicado especialmente para aquellas personas que tienen dificultades para relacionarse con gente nueva o con conocidos que no son de gran confianza, aunque también se pueden aplicar algunos de estos consejos a quienes pecan de agresivos comunicativamente hablando.

  1. Establece contacto visual con la persona que hablas: Parece una tontería pero muchas veces supone un mundo mirar a la cara de la gente. Los tímidos tienen grandes dificultades para hacerlo. Del mismo modo, las personas que tienden a la agresividad suelen tener un contacto visual descarado o muy fijo. Un truco a la hora de mirar a alguien y que no quede asustadizo, agresivo ni intimidatorio es mirar a un punto fijo como el entrecejo. No se darán cuenta de que no les miras a los ojos y podrás estar tranquilo/a. Intenta fijar la mirada en ese punto pero también ir cambiando y mirando el paisaje u otras partes de su cara. De esta forma la mirada no es fija y por tanto no intimida.
  2. Controla tu lenguaje corporal: las personas inhibidas tienden a estar rígidas cuando alguien habla o a cruzar los brazos y piernas en señal de protección. Por el contrario, hay quien se abalanza al otro o se acerca demasiado rompiendo así el espacio personal. Te aconsejo que evites cruzarte de brazos e inclines un poco tu postura en ángulo agudo (si estás sentado/a), de esta manera se muestra físicamente que tienes interés en lo que dice el otro. Si estás de pie, no te pongas ni muy lejos ni muy cerca y no metas las manos en los bolsillos, gesticula un poco con las manos y parecerás relajado/a.
  3. Interésate por lo que dicen los demás y escucha: Muestra interés por lo que te dicen asintiendo, preguntando sobre lo que te dicen o repitiendo algo de lo que te hayan comentado en señal de escucha activa. Mirar hacia otro lado o no hacer gestos puede denotar desinterés por tu parte y sobre todo, evita mirar el móvil o interrumpir la conversación. Las conversaciones tienen que ser fluidas para que sean agradables.
  4. Rétate: Este punto es muy importante ya que es lo que te hará mejorar tus habilidades sociales; la experiencia es un grado. Si no lo intentas no sabrás si eres capaz de hacerlo. Así, si te resulta incómodo hablar con desconocidos, pregunta por alguna dirección aunque sepas donde está, sube en ascensor y provoca conversaciones triviales, habla con alguien en el metro o ves a una cafetería, siéntate en la barra y habla con el/la camarero/a. Pueden ser conversaciones de unos pocos minutos pero será suficiente para que te pongas a prueba y te quites ese miedo al qué dirán.
  5. Hazte la pregunta "¿Qué es lo peor que puede pasar?": Normalmente lo que puede pasar es menos grave de lo que pensamos en un primer momento. ¿Qué es lo peor que puede pasar si pides la tanda en lugar de esperar tu turno? ¿Qué es lo peor que puede pasar si das tu opinión o sacas un tema de conversación?... Normalmente lo peor que puede pasar es que las otras personas te rechacen o piensen mal de ti. Y si eso pasara, ¿qué podrías hacer luego? La respuesta está en que si no resultas interesante quiere decir que esa persona no es para ti, no te merece. En lugar de machacarte por ello piensa en la parte de responsabilidad de la otra persona. Por ejemplo: si estás en una formación y en el descanso hablas con un desconocido y éste no te sigue el tema, él se lo pierde, prueba con otra persona. No todo el mundo se interesa por los mismos temas. Eso no quiere decir que seas aburrido/a.
  6. Deja de pensar mal: La mayoría de personas inhibidas tienden a dramatizar la repercusión de sus actuaciones. Anticipan la respuesta de los demás y juegan a la lectura de la mente (esto quiere decir que se ponen en sus pensamientos y piensan por los demás). Por ejemplo: "si voy a la cafetería sola pensarán que soy una triste y no tengo amigos", "si pregunto dónde está esa dirección pensarán que soy una inútil". En realidad, si pensamos objetivamente lo que puede pasar, puede que nos critiquen, ya que no estamos libres de crítica, pero podrán hacerlo hagamos lo que hagamos y actuemos como actuemos. Si lo pensamos fríamente, si no sabemos llegar a algún sitio y preguntamos, estaremos menos tiempo dando vueltas y por tanto, aprovecharemos más nuestro tiempo. Si te apetece tomar un café de cafetería, disfrutarás de su sabor independientemente de lo que puedan pensar los demás de ti. Y además, que puedan pensar mal de ti no quiere decir que siempre vayan a hacerlo, la gente normalmente no va por ahí fijándose en todo el mundo y despellejando a quien se encuentra a su paso.
  7. Valora tus cambios y tu evolución: No seas tan duro/a contigo mismo/a. Valora los cambios que haces y los esfuerzos logrados en lugar de criticar lo que haces mal o no haces por miedo. Cada día de tu vida cuando llegue la noche, mírate cinco minutos en el espejo y valora los retos a los que te has enfrentado independientemente de su éxito, lo que has conseguido y las cosas de las que estás orgulloso/a. Pueden ser pequeñas cosas como: "he podido hablar con mi compañero de al lado entre clase y clase" o "he podido comprar en el supermercado en una caja normal en lugar de pagar en la caja de autoservicio".
  8. Anímate a cambiar y proponte metas: Piensa en alguien que no sea tímido o que no sea agresivo hablando e intenta pensar como lo haría él/ella. Eso no quiere decir que dejes de ser tú, sino que te imagines cómo sería actuar sin la timidez o sin la agresividad y lo pongas a prueba pero evidentemente manteniendo tu personalidad. No se trata de que te pongas una máscara. Formúlate la frase: ¿Si no tuvieras miedo qué harías o qué dirías? Y hazlo.

Y ahora toca poner en práctica lo hablado. ¿A qué esperas para salir de la timidez?

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria 16918

Escrito por

Encarni Muñoz Linkedin

Psicóloga nº colegiado: 16918

Encarni Muñoz es psicóloga sanitaria, especializada en adultos y con más de 10 años de experiencia. Realiza terapias individuales y de pareja a partir de una corriente integradora. Su objetivo es dotar a la persona de recursos y ayudar a descubrir los que posee para mejorar su calidad de vida en el mínimo número de sesiones posible.

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