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¿Cómo puedo luchar contra el pensamiento obsesivo?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Los pensamientos obsesivos nos incapacitan y generan un gran malestar. Hoy explico cómo aparecen, cuáles son sus causas y qué puedes hacer para luchar contra ellos.

20 SEP 2018 · Lectura: min.
Encarni Muñoz Psicoterapia

Las obsesiones son pensamientos recurrentes que aparecen cuando menos te lo esperas o cuando menos deseas que lo hagan, y su presencia es molesta, ya que suele provocar malestar así como la sensación de obligatoriedad para la realización de algún acto compulsivo (ritual).

Por ejemplo, de repente un día se te pasa por la cabeza que tus padres tienen muchas canas e inmediatamente después aparece el temor a que se te quede el pelo blanco siendo joven. Quizás ese planteamiento no es algo extraño ya que tienes antecedentes familiares y es normal que puedas pensar eso. El problema aparece cuando ese pensamiento te bombardea, es recurrente, no te deja concentrarte o hacer tu vida normal y además te lleva a divagar hacia pensamientos negativos como: "se me quedará el pelo blanco y estaré horrible", "estoy condenada/o a teñirme el pelo de por vida", "pareceré un/a viejo/a", "nadie me va a querer así", etc. En ese momento es cuando se pasa a considerar ese pensamiento como obsesivo. Posteriormente al malestar, seguramente tendrás la necesidad de comprobar si tienes alguna cana nueva. Entonces te inspeccionas todo el pelo detenidamente (compulsión o ritual) hasta que corroboras que no ha salido ninguna y te alivias al comprobar que no hay novedades, pero ese alivio dura poco, ya que vuelve tan pronto ves a alguien con canas o simplemente cuando se te vuelve a pasar el pensamiento inicial por tu cabeza.

Yo siempre explico que los pensamientos obsesivos son como una mosca pesada. Por más que la espantes sigue volviendo a posarse en tu nariz. Cuando haces aspavientos con las manos (sería el símil del ritual o compulsión) consigues distraerla o alejarla un poco pero acaba volviendo a ti porque parece que le atraes (rasgos de personalidad con tendencia a la obsesión).

Ahora seguramente te estarás preguntando cuál es la causa de los pensamientos obsesivos. Pues bien, lo que provoca que una persona tenga pensamientos obsesivos es generalmente el miedo a que suceda algo malo: miedo a que se queme la casa por dejar la llave del gas abierta, miedo a perder el trabajo si no lo hago todo perfecto, miedo a que me deje mi pareja, miedo a se muera alguno de mis seres queridos, etc. Y esos miedos generalmente tienen consecuencias catastróficas (aunque la probabilidad racional de que sucedan sea mínima) y es por eso que se vuelven obsesivos, porque aunque la probabilidad sea mínima, si sucediera provocaría consecuencias negativas en la persona, y ésta por tanto pretende evitarlas a toda costa tratando de controlar cada detalle, aunque no dependa de él/ella que suceda.

¿Puede cualquier persona caer en los pensamientos obsesivos?

Si nos paramos a pensar, casi todo el mundo tiene miedo a que se mueran sus seres queridos, a perder el trabajo, a que se le incendie la casa, etc, pero no todo el mundo genera pensamientos obsesivos. Para que eso suceda deben haber ciertos rasgos de personalidad como el perfeccionismo, el pesimismo, elevada necesidad de control, pensamiento dicotómico (todo o nada), baja tolerancia a la frustración, etc.

¿Y cómo puedo luchar contra el pensamiento obsesivo?

De la misma forma que un guerrero no puede luchar contra el enemigo queriendo con muchas ganas que no esté delante de su castillo, las obsesiones no se vencen teniéndole miedo a su aparición, de esa forma se hacen más fuertes.

  1. Lo primero que hay que hacer para luchar contra las obsesiones es aceptar su aparición y saber que lo que estás pensando es un pensamiento obsesivo, es decir, ser consciente del problema. Por ejemplo: cuando llega una época de estrés en el trabajo o situaciones complicadas en casa, me aparece el miedo a suicidarme. Sé que no me quiero suicidar, pero cada vez que me pongo cerca de las vías del tren me aparece un miedo horrible a tirarme.
  2. Una vez se ha detectado el problema y se define cuándo aparece y en qué formas lo hace, lo siguiente es ser consciente también de los comportamientos compulsivos que te lleva a realizar esa obsesión. Siguiendo con el ejemplo anterior, me doy cuenta de que para evitar suicidarme me quedo pegado/a a la pared hasta que el metro se ha detenido completamente y/o evito cocinar con cuchillos afilados y muy punzantes.
  3. El siguiente paso es uno de los más complicados, para evitar el pensamiento obsesivo hay que dejar de realizar el ritual o compulsión. Si no realizas la compulsión, te demuestras a ti mismo/a que lo que temes realmente no sucede nunca. Así, según el ejemplo del miedo a suicidarte, si te pones en la línea de seguridad del metro en lugar de pegado/a a la pared, corroborarás que no te vas a tirar al ver que simplemente te has montado en el metro cuando ha llegado, porque tú no quieres suicidarte. Este paso es el más difícil porque hay que luchar contra el miedo enfrentándote a él.
  4. Finalmente, para conseguir que los pensamientos obsesivos desaparezcan, hay que atacar la causa. En el ejemplo anterior he explicado que en las épocas de estrés es cuando aparece el pensamiento obsesivo. Por tanto, aunque no podamos evitar que haya épocas de estrés, lo que sí que podemos hacer es realizar comportamientos que ayuden a reducir ese estrés o trabajar los problemas que hay en el núcleo familiar.

Para acabar me gustaría comentar que la obsesión es una máscara con diferentes caras. A veces aparece en forma de miedo a que se queme la casa, otras veces con el miedo a que me deje la pareja, otras con el miedo a la muerte de un familiar, etc. Cuando se supera un miedo, suele aparecer otro. Es importante normalizar que eso sucederá así pero podemos lograr minimizar el impacto que tienen las obsesiones restándoles importancia.

Así, después de todo lo comentado, es lógico deducir que los pensamientos obsesivos son muy difíciles de trabajar sin el acompañamiento de un terapeuta experto, así que es más que recomendable (si te sientes identificado/a con este post) que acudas a la ayuda profesional para luchar contra los pensamientos obsesivos.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918

Escrito por

Encarni Muñoz Psicoterapia

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1 Comentarios
  • Dr.Ramón Gutiérrez

    Muy buen ejemplo el de la mosca, así me sucede, siempre me he preguntado de que rincón de mi cerebro me vienen esas ideas repetitivas y como les doy las mil soluciones a esas ideas. Sé que son absurdas, que son ideas obsesivas pero no puedo evitar su llegada y eso me angustia , a veces la idea primaria o la respuesta que se me ocurre me genera culpa y esa culpa también se torna obsesiva como una idea secundaria de culpa obsesiva .

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