Doble excepcionalidad: Cuando las altas capacidades están enmascaradas

Mayoritariamente las altas capacidades son difíciles de detectar pero… ¿y si hay algo que dificulta aún más su detección? ¡Entra y descubre qué es la doble excepcionalidad!

15 JUL 2022 · Lectura: min.
Doble excepcionalidad: Cuando las altas capacidades están enmascaradas

Cuando nos hablan de un niño o una niña con altas capacidades nos suele venir a la mente el alumno/a perfecto, que saca buenas notas y que no presenta ningún problema a nivel académico. Aparte de que las altas capacidades no son sinónimo de un buen rendimiento académico, las personas con altas capacidades no están exentas de presentar trastornos que afecten a nivel académico. Seguramente al pensar en alguien con estas características no te viene a la cabeza que necesite de atención educativa por dificultades en el ámbito académico y menos si éstas están relacionadas con la poca comprensión lectora, con dificultades en la lectoescritura, con problemas de atención, etc. 

Pese a que te parezca raro, la realidad es que sí puede suceder y tiene un nombre específico: doble excepcionalidad. Sigue leyendo para conocer concretamente qué es, qué tipos hay y cuáles son sus dificultades. 

¿Qué es la doble excepcionalidad?

La doble excepcionalidad es un término que comúnmente se utiliza para hacer referencia a una persona que tiene altas capacidades (o AACC) pero que a la vez presenta un trastorno relacionado con el aprendizaje. La detección de las altas capacidades de por sí ya es un proceso complicado dado que depende del contexto escolar, el familiar e incluso, del momento sociocultural, dado que en ciertas épocas o culturas se valoran más ciertas habilidades que otras. Sin embargo, la doble excepcionalidad implica una doble dificultad dado que en la mayoría de ocasiones, únicamente se detecta una excepcionalidad, detectándose en la mayor parte de los casos el trastorno y no las altas capacidades. 

Aunque pensemos que un niño/a con altas capacidades no tiene porqué requerir de atención educativa especial, la realidad es muy distinta. De hecho, es aconsejable que aquellos niños/as con superdotación reciban la ayuda necesaria para potenciar sus capacidades y que, por lo tanto, se adecuen las asignaturas a las necesidades individuales del niño/a. En este sentido, hay estrategias específicas como, por ejemplo, el aceleramiento que consiste básicamente en adelantar al niño/a cursos académicos, la adaptación curricular, el enriquecimiento que tiene como objetivo proporcionar al niño/a un entorno donde se potencien sus inquietudes individuales de forma personalizada y con distintas metodologías, entre otras. Por lo tanto, cuando se presenta una doble excepcionalidad, no únicamente se presenta una necesidad educativa especial ya que, por un lado, se necesitará un apoyo para las altas capacidades y, por otro, para el trastorno que se presente. 

Tipos de doble excepcionalidad

Pese a que normalmente la doble excepcionalidad está constituida por un trastorno, también puede darse en personas que tienen déficits visuales, motores, auditivos, etc. constituyendo dobles excepcionalidades. Las más frecuentes son las siguientes: 

  1. TDAH y altas capacidades: El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (o TDAH) es un trastorno caracterizado por presentar dificultades de atención y/o hiperactividad. Es común que en las altas capacidades haya problemas de inatención causados por la desmotivación pero pueden mantener la atención en aquello que es novedoso para ellos/as. Sin embargo, cuando un niño/a presenta TDAH y altas capacidades, la inatención no es un fenómeno puntual sino que abarca casi todas las situaciones. Además, cuando el trastorno también va acompañado de un patrón de impulsividad-hiperactividad, presentan grandes dificultades para aceptar normas y límites, hecho que también puede manifestarse en las altas capacidades.
  2. TEA y altas capacidades: El trastorno del espectro autista y las altas capacidades también es una combinación que se da de forma frecuente y, de hecho, es común que se conozca como “autismo de alto funcionamiento”. El trastorno del espectro autista (o TEA) es un trastorno caracterizado por las dificultades en la comunicación y en la interacción social junto a un patrón de intereses, actividades o comportamientos restringidos. Esta combinación es especialmente complicada de identificar por diversos aspectos, entre ellos la alta capacidad verbal que presentan y, en el caso sobre todo de las niñas, las altas capacidades las ayudan a imitar comportamientos sociales.
  3. DEA y altas capacidades: Este caso se da cuando una persona tiene un diagnóstico de trastorno específico del aprendizaje (o DEA) junto a altas capacidades. El trastorno específico del aprendizaje es una dificultad que se presenta en las aptitudes académicas como, por ejemplo, en la lectura, en la escritura, en el cálculo, etc. y que afectan de forma significativa en el rendimiento en una área específica. Es decir, este rendimiento debe estar muy por debajo de lo esperado para su edad causándole dificultades significativas. Dentro del trastorno específico del aprendizaje hay distintos tipos como, por ejemplo, con dificultades en la lectura (dislexia), con dificultades en la expresión escrita y con dificultad matemática (discalculia). La más común es la combinación entre dislexia y altas capacidades, pudiendo por ejemplo, presentarse una gran dificultad para reconocer y deletrear las palabras pero un vocabulario muy rico teniendo en cuenta la edad del niño/a. 

¿Por qué es difícil de detectar? 

Como ya hemos comentado con anterioridad, la detección de las altas capacidades es a menudo complicada y si esta va acompañada de un trastorno del aprendizaje, su identificación suele ser más costosa por los siguientes motivos: 

  • Cuando se presenta un trastorno del aprendizaje o cualquier problemática como, por ejemplo, un retraso a nivel motor, lo más habitual es que tanto el contexto escolar como el familiar se centre en suplir las dificultades en vez de prestar atención a los recursos y capacidades que ya se presentan.
  • El poco conocimiento sobre la doble excepcionalidad y los mitos en torno a las altas capacidades dificultan su detección.
  • Las estrategias educativas que se suelen utilizar en el caso de niños/as con algún trastorno del aprendizaje suelen ir dirigidas a que puedan llegar al mínimo nivel exigido en vez de potenciar las capacidades de éstos.
  • En la mayoría de los casos la doble excepcionalidad va acompañada de otras dificultades como, por ejemplo, baja autoestima, baja regulación emocional, baja tolerancia a la frustración, etc. que dificultan aún más la identificación

La doble excepcionalidad genera a menudo mucha frustración dado que en muchas ocasiones, los niños/as conocen su verdadero potencial pero no lo pueden reflejar de forma externa. Es por ello que es recomendable buscar ayuda psicológica tanto para el diagnóstico como para tratar (si hubieran) aspectos que a veces van asociados y que afectan al bienestar emocional del niño o la niña.

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Escrito por

Carolina Pascual Sanoner

Soy graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona con especialidad en psicología de la salud y psicología clínica de la edad adulta. Después de la carrera, realicé un máster oficial de psicología infantojuvenil, además de otros cursos de especialización. En la actualidad, me encuentro realizando el Máster General Sanitario.

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Bibliografía

  • Álvarez, F., Peñaherrera, M.J., Arévalo, C. Dávila, Y. y Vélez, X. (2019). Altas capacidades y TDAH: Una doble excepcionalidad poco abordada. INFAD Revista de Psicología, 1 (4), 417-428.https://dehesa.unex.es:8443/bitstream/10662/14357/1/0214-9877_2019_1_5_417.pdf
  • American Psychiatric Association - APA. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 (5a. ed.5.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  • Carmona-Sáez, P. (2020). Doble excepcionalidad: altas habilidades intelectuales y trastorno del espectro autista. Revista Atlante: Cuadernos de Educación y Desarrollo. https://www.eumed.net/rev/atlante/2020/05/habilidades-intelectuales-autista.html
  • Jiménez, J. y Artiles, C. (2012). Dislexia y altas capacidades. En J. E. Jiménez (Coord.),  Dislexia. Prevalencia e indicadores cognitivos, culturales, familiares y biológicos (pp. 189-209).https://clea.edu.mx/biblioteca/files/original/5b672b9dabdb3efa59e16471735c028a.pdf

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