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La comunicación no violenta (CNV)

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

A veces nos comunicamos de forma agresiva sin darnos cuenta, simplemente porque atendemos sólo a nuestras necesidades. Descubre la comunicación no agresiva y cómo ponerla en práctica.

13 SEP 2018 · Lectura: min.
Encarni Muñoz Psicoterapia

Vivimos en una sociedad donde cada vez abundan más las personas que no piensan demasiado lo que dicen ni cómo lo dicen. Prima más el desahogarse y decir lo que se siente de forma impulsiva que pensar antes de hablar. Esa manera de funcionar suele generar problemas relacionales; sin embargo, la persona se escuda en el hecho de que es sincera y dice lo que piensa "te guste o no te guste". Estoy de acuerdo en que tenemos que ser sinceros y mostrar nuestras necesidades y pensamientos, pero muchas veces ese derecho provoca que dañemos a los demás, y eso es algo que podemos evitar.

Además, tenemos una tendencia natural a la competición. Queremos sentirnos capaces y para eso muchas veces nos comparamos con los demás. Hay personas que no utilizan un "autobaremo", es decir, valorarse con respecto a uno mismo (superación y mejora en relación a una situación similar en otro momento de la propia vida), sino que se comparan con los demás. Por ejemplo: soy comercial y hoy he conseguido captar 10 suscriptores a una revista cuando el mes pasado conseguía 2 ó 3 (valoro mi mejora respecto a mí mismo hace un mes) versus soy comercial y hoy en conseguido captar 10 suscriptores cuando mis compañeros han conseguido como máximo 7 (valoro mi logro en base a lo que hacen los demás). Sentirse mejor que otras personas o pensar que llevas la razón te coloca en una posición de superioridad y por tanto, tu autoestima se mantiene firme, pero esa manera de funcionar acaba siendo agresiva y dañina hacia los demás generando conflictos.

El psicólogo Marshall Rosenverg ideó lo que llamó Comunicación No Violenta (CNV), una manera de aprender a comunicarnos mejor, y eso se traduce en un tipo de comunicación donde que prima la asertividad, se suprimen los juicios de valor y se trabaja la empatía.

Para poner en práctica la CNV, es necesario expresar con claridad las necesidades o peticiones sin acusar y teniendo en cuenta las necesidades y deseos de la otra persona. Es decir, hay que evitar satisfacer nuestras necesidades a costa de la frustración de los demás. Rosenverg partía de la base de que el ser humano se siente bien cuando damos y recibimos cosas de forma solidaria y para poder llevar esto a cabo, hay que poder expresar pero también hay que aprender a escuchar al otro.

¿Cómo podemos comunicarnos de una forma no violenta?

  1. Valorar cómo lo veo yo y cómo lo ve la otra persona: A veces nos olvidamos de la segunda parte. Sólo pensamos en cómo vemos nosotros mismos las cosas y no pensamos en la perspectiva de la otra persona. Eso es lo que puede provocar conflicto, ya que si entendemos el punto de vista del otro, es más fácil lograr una comunicación comprensiva. Por ejemplo, imagina que eres un adolescente y quieres ir a un concierto pero tus padres no te dejan ir. Seguramente te viene fácilmente un pensamiento del estilo: "Sabe que soy fan de este grupo y que me hace mucha ilusión ir, es injusto que no me dejen, soy un buen hijo y no me merezco esto". El esfuerzo viene ahora, en pensar en el punto de vista de la otra persona. Si te pones en el punto de vista de tus padres dirías algo así como: "es cierto que me hace mucha ilusión ir al concierto y lo saben, pero también es cierto que últimamente he bajado el rendimiento académico y les he desobedecido bastante por lo que si me dejan ir al concierto es como premiar mi mal comportamiento".
  2. Pensar como me siento yo y como se siente la otra persona: Después de analizar lo que pienso yo y lo que piensa la otra persona, el siguiente paso es escuchar los sentimientos. Siguiendo con el ejemplo anterior, yo me puedo sentir frustrado y triste por no poder ir al concierto y mis padres se pueden sentir molestos con mi comportamiento y algo decepcionados. Cuando analizamos los sentimientos de los otros, le damos un significado más completo a toda la situación. Si sólo analizamos lo propio, estamos sesgando una parte muy importante y nos autorreforzamos o como diríamos vulgarmente "nos encabronamos" dando a pie a discusiones o una comunicación agresiva.
  3. Analizar mis deseos y necesidades así como las de los otros: Después de analizar el contexto es cuando se puede valorar lo que se desea o necesita y lo que desea o necesita la otra persona. Por ejemplo, yo lo que quiero es ir al concierto y mis padres necesitan que mi comportamiento en casa sea más obediente y maduro. Analizando los deseos propios y los de los demás es cuando se puede llegar a una petición o negociación de una forma comprensiva, empática y asertiva.
  4. Hacer la petición teniendo en cuenta el propio punto de vista y el de los demás: El paso definitivo es poder hacer la petición de una forma asertiva, es decir, expresar tus necesidades teniendo en cuenta las de los demás. En el caso que estamos tratando podría ser algo así como: "Sé que últimamente estáis dolidos conmigo porque he sido un poco desobediente y me he comportado como un niño caprichoso. Sé que no tengo derecho a pediros esto pero realmente me hace mucha ilusión poder ir al concierto de este grupo. Por eso me comprometo a hacer cada día los deberes, estudiar al menos una hora diaria y a cumplir con mis obligaciones en casa antes y después del concierto".

Ahora ya sabes cómo aplicar la comunicación no violenta. Intenta ponerla en práctica y verás como te ahorras más de un conflicto innecesario. No te frustres si te cuesta ponerte en el lugar de la otra persona, si no lo haces habitualmente es normal que te resulte difícil, pero inténtalo y si no te sale, pregúntale a la otra persona cómo se siente y cuál es su punto de vista. Con la práctica acabarás siendo un experto/a en la empatía y tus relaciones serán mucho más satisfactorias.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº16918

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Encarni Muñoz Psicoterapia

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