Escucha activa para reducir conflictos

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La escucha activa nos ayuda a ser más sociables y a tener relaciones más sanas con los demás.

18 abr 2019 · Lectura: min.
Escucha activa para reducir conflictos

La escucha activa es un modo de relacionarnos con las demás personas para interactuar de manera responsable y sana. Se trata de prestar atención a lo que la otra persona dice con plena conciencia, no solo consiste en oír lo que nos dice sino mantener la mejor concentración en lo que nos está explicando. Escuchar activamente es muy útil para reducir los conflictos (ya sean laborales o personales), mejorar nuestra vida en pareja y desarrollar unas relaciones sociales mucho más ricas y saludables.

La escucha activa apuesta por el “nosotros”

Muchos son los beneficios de la escucha activa. Y aunque parezca sencillo, para practicarla es necesario contar con mucha empatía y unas capacidades de comprensión altas. Saber escuchar requiere olvidarse de uno mismo y centrarse en la persona que tenemos en frente, desde las palabras que utiliza, cómo las dice y hasta su comunicación no verbal. Además, es imprescindible mostrar interés, no juzgar a la otra persona y evidenciar que el mensaje está llegándonos correctamente.

Hay estudios, como el que ha dirigido el Dr. Johannes Zimmerman sobre los problemas interpersonales, que incluso afirman que la escucha activa ayuda a disminuir conflictos emocionales asociados a trastornos como la depresión y la ansiedad, ya que frente al “yo” y al individualismo propio de la sociedad en la que vivimos se apuesta por el “nosotros”, lo cual ayuda a establecer unos límites sociales saludables y una salud mental estable. Este especialista señala que mientras que el individualismo que conlleva usar constantemente el “yo” nos aísla, por cuanto nos diferencia como una entidad social distinta, emplear continuamente el “nosotros” hace que nos sintamos parte de la sociedad, nos hace partícipes de las relaciones con los demás. Y ello contribuye a reducir problemas como la depresión y la ansiedad.

Escuchar activamente mejora el diálogo

Resulta evidente que cuando dos personas mantienen una conversación pero no se escuchan profundamente el diálogo acaba fracasando. Este efecto es mucho más destacado cuando se trata de una discusión. En estos casos, la psicóloga italiana Simona Lauri lo tiene claro:

“La escucha activa reduce la tensión que se produce en una discusión y mejora el diálogo, lo que contribuye a tener una mejor relación con los demás”.

Para ilustrarlo, la profesional pone un ejemplo nítido: cuando discutimos, la mayoría de nosotros tendemos a interrumpir a la otra persona. En lugar de centrarnos en escuchar con atención lo que nos dice, nos ponemos a pensar en todo lo que queremos decir para invalidar sus argumentos y reafirmar nuestra postura. Por tanto, pensamos solo en nosotros, no en lo que necesita la otra persona. Con ello conseguimos es incrementar aún más la tensión. Para reducir el conflicto, es necesario que escuchemos lo que tiene que decir la otra parte y valoremos qué hay de verdad en lo que afirma.

Como vemos, el “nosotros” sigue siendo el elemento importante. Tenemos que dejar de pensar en lo que queremos decir y centrarnos en lo que dice el otro para mejorar nuestras relaciones y, a la larga, nuestra estabilidad emocional.

La escucha activa sirve para solventar problemas de pareja, laborales, familiares y personales. Aprender a escuchar con atención al otro es indispensable para disfrutar de una vida social plena y sana. De hecho, es un elemento básico en la comunicación, puesto que es necesario prestar atención a lo que dice la otra persona para plantear una negociación. Pero, además, mejora nuestra empatía, nos ayuda a comprender otros puntos de vista, a conocer las necesidades de los demás y a expresarnos con mayor seguridad.

Cómo mejorar la escucha activa

¿Cómo escuchar de verdad?

La escucha activa no se trata solo de una expresión verbal, sino que también hay que trabajar la comunicación no verbal, es decir, los gestos y las miradas. Para conseguir comunicarnos con seguridad es necesario que aprendamos a cambiar algunos comportamientos. Veamos cuáles.

Darle importancia a la otra persona

Para que la persona con la que discutimos se sienta que estamos realizando una escucha activa es necesario que nos centremos en ella, trabajando la mirada, la comunicación no verbal y la respuesta de nuestro cuerpo. Para ello, hay que seguir varias claves:

  • Mirar a los ojos es señal de escucha activa y atenta.
  • Asentir mientras la otra persona nos cuenta sus diferencias para hacerle saber que le estamos escuchando.
  • Repetir lo que acaba de decir para confirmar que estamos pendientes de cada palabra.
  • Hacer preguntas interesantes para profundizar en la comunicación.
  • Mostrar un semblante atento y relajado.
  • Ofrecer una postura corporal de interés y ligeramente inclinada hacia delante.
  • Evitar a toda costa interrumpir al que habla y poner cara de cansancio o de enfado cuando interactuemos.
  • No distraerse durante la conversación ni llevarla a nuestro terreno hablando de uno mismo.

Evita emitir juicios de valor y dar opiniones

No hay que cuestionar lo que la otra persona nos está contando, ni dar consejos como si lo que propusiéramos fuera la verdad suprema o la solución al problema. Para reducir el conflicto con la escucha activa y llegar a un entendimiento es necesario validar lo que dice y tratar de comprender su problema sin criticarlo.

Respeta su tiempo y sus sentimientos

No hay que tratar de presionarla para que nos cuente algo que no quiere, ni hacerle ver que lo que nos dice es una nimiedad. Todo lo contrario: debemos mostrar empatía, comprender lo que siente y cómo se siente, dándole la importancia que esa persona le da y dejarle tiempo para que se exprese y lo asimile.

Siguiendo estos pasos se llegará a lograr una escucha activa satisfactoria que no solo evitará que las discusiones y conflictos lleguen a mayores sino que será de gran ayuda para mejorar nuestras relaciones sociales.

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MundoPsicologos.com

Bibliografía

Polaino A. (2008) Aprender a escuchar. La necesidad vital de comunicarse. Planeta Testimonio. Barcelona.

González, S. (2011) Habilidades de comunicación y escucha: Empatía + alto nivel + resultados. Thomas Nelson Inc,

Weidmann, C., Cadoche, L. y Prendes, C. (2016) Estudio e implementación de la Escucha Activa en la comprensión y asimilación de conocimientos. Esperanza. Santa Fe. Argentina

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