Año nuevo, vida nueva: 6 consejos para no abandonar los buenos propósitos en febrero

Las estadísticas nos dicen que menos de un 10% de las personas cumplen con sus propósitos de Año Nuevo. Aquí van unos pocos consejos para ayudarte a ser parte de esa minoría.

23 DIC 2019 · Lectura: min.
Año nuevo, vida nueva: 6 consejos para no abandonar los buenos propósitos en febrero

El año nuevo tiene una magia muy especial. En un sentido metafórico, el contador se pone a 0, y tenemos otras 365 páginas en blanco que llenar de vivencias, recuerdos, anécdotas… Y propósitos, muchos propósitos, todos los del mundo. El año que viene nos pondremos en forma, dejaremos de fumar, leeremos más, ahorraremos, sacaremos un ratito al día para meditar, nos pondremos las pilas con los idiomas, pasaremos más tiempo en familia y haremos todas esas cosas que este año pasado nos han resultado imposibles.

Así, empezamos enero llenos/as de ilusión y energía, convencidos/as de que "Este va a ser mi año". ¿Y lo es? Si sois habituales del gimnasio, a estas alturas ya os habréis dado cuenta de que en enero, y muy especialmente las primeras semanas, se ha convertido en un hervidero de actividad en el que encontrar una máquina libre es poco menos que una misión imposible. Sin embargo, en febrero parece que el volumen de gente empieza a bajar, y en marzo solo encontramos a los/as socios/as comprometidos/as que siguen su rutina habitual.

Y es que las estadísticas nos dicen que menos de un 10% de las personas cumplen con sus propósitos de Año Nuevo, una cifra desoladora que nos lleva a preguntarnos, ¿por qué el índice de fracaso es tan elevado? Aquí te dejo con algunas de sus causas, así como formas de mejorar tus posibilidades de éxito:

1. Intenta que tus propósitos sean realistas

Salvo que seas un/a genio/a de los idiomas, si no tienes ni idea de inglés probablemente proponerte hablar como un nativo no sea algo fácilmente asequible, del mismo modo que si cobras un sueldo modesto no sea sencillo ahorrar para irte de vacaciones a un hotel de 5 estrellas en las Bahamas. A menudo nos imponemos metas demasiado elevadas, y en no conseguirlas hace que nos desanimemos. Empieza por intentar pensar en un propósito que esté dentro de tus posibilidades, como poder chapurrear inglés con algún/a amigo/a o irte de vacaciones a alguna isla un poco más cercana.

2. Quien mucho abarca, poco aprieta

Cada uno de estos propósitos conlleva energía, cambio y disciplina. Crear nuevas rutinas de la nada nunca es bueno, por eso procura que tus propósitos, especialmente si son exigentes como ponerte en forma o ponerte las pilas con los idiomas, sean pocos y concretos. "Voy a bajar 10 kgs" es mucho mejor propósito que un genérico "Voy a adelgazar", y nos permite hacer un seguimiento de si lo estamos cumpliendo o no.

3. Diseña un plan de acción

Generalmente cuando decimos "Voy a ahorrar dinero" o "Voy a pasar más tiempo con mis amigos/as", estamos pensando en una vaga intención general, un deseo que visualizamos cumplido pero que nunca traemos a la realidad.

Las buenas intenciones están muy bien, pero a menudo se quedan varadas en el mundo de las ideas. ¿Cómo podemos hacer que se materialicen? Con un plan de acción. Cuando des con tu propósito, pregúntate: ¿cómo voy a conseguirlo? Quizá empieces a asistir a una academia de idiomas dos veces por semana para trabajar tu inglés, lleves a tus hijos/as a jugar al baloncesto todos los domingos o sustituyas las galletas del desayuno por unas piezas de fruta. Para llegar al fin, necesitamos un medio.

4. Cada propósito cumplido conlleva una renuncia

Especialmente si se trata de actividades nuevas, adquirir un nuevo hábito conlleva abandonar o sustituir uno viejo. Quizá para ir a tus clases de inglés tengas que renunciar a echarte la siesta, o llevar a tus hijos/as al cine los domingos conlleve dejar de hacer planes con tus amistades ese día. Ante todo, ten claro a qué vas a renunciar para hacer hueco a esa nueva rutina y sopesa si estás dispuesto/a a hacerlo.

5. No te guíes por el todo o nada

"Buf, esta semana no he podido ir al gimnasio, soy lo peor."

Este pensamiento, aunque punitivo, no es tan malo por sí mismo. Lo realmente malo llega la semana siguiente, cuando dices "Bah, total, no fui la semana pasada, tampoco pasa nada porque no vaya esta".

Un antiguo proverbio dice "No importa cuántas veces caigas, importa cuántas veces te pones en pie". Si una semana no has podido ir al gimnasio o no has encontrado la energía, sencillamente sigue adelante e inténtalo la semana que viene. Nuestros propósitos no son mandamientos, no están grabados en piedra. Fallaremos, tropezaremos y los incumpliremos, pero lo que cuenta al final del día es si volvemos a seguir el camino de su cumplimiento o no.

6. Recompénsate por tu éxito

Si nadie nos reconoce lo duro que es instaurar hábitos nuevos en nuestra vida (o no lo suficiente), estará en nuestras manos hacerlo. Antes de trazar el plan de acción piensa en un premio. Puede ser algo tangible, como un bombón de chocolate o esa cerveza que tanto te gusta, o por el contrario, una actividad placentera como dar un paseo o tomarte un rato para leer. Reserva esa recompensa para los momentos en los que hayas cumplido con las acciones que lleven a tu propósito, como haber asistido a todas las clases de inglés de la semana o haber ahorrado cierta cantidad de dinero al cabo de un mes. De esta forma, el proceso de cumplir el propósito es mucho más amable y benévolo.

Estas son alguna de mis recomendaciones para estar más cerca de que tus propósitos se hagan realidad, pero ni que decir tiene que en realidad, son aplicables a todos los propósitos relacionados con la creación o modificación de hábitos que te plantees en la vida. Y tú, ¿ya has pensado cómo vas a hacer que tus propósitos para este 2020 se hagan realidad?

Escrito por

Centro de Psicología Jokabide

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1 Comentarios
  • Inma Delgado Ballesteros

    La verdad es que tienes toda la razón, siempre das muy buenos consejos,haces que todo sea más sencillo. Al final es una manera de vivir.

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