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¿Cómo decir que no?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

A veces nos vemos accediendo a cosas que no deseamos y no sabemos muy bien porqué. Hoy os hablo sobre las causas de esta dificultad y cómo salir de ella.

3 ABR 2018 · Lectura: min.
Encarni Muñoz Psicoterapia

¿Por qué nos cuesta tanto negarnos a las cosas? A veces nos encontramos accediendo a hacer cosas que no queremos realmente simplemente porque no nos hemos atrevido a negarnos. ¿Por qué es tan complicado hacerlo pese a tener una personalidad marcada? ¿Cómo podemos lograr decir que no?

Para explicar este problema, primero voy a comentar algunas pinceladas sobre la Teoría del Desarrollo Moral creada por Jean Piaget. Esta teoría explica que el desarrollo moral de las personas está relacionado con la evolución física y la edad de los individuos, de manera que se asocian determinadas habilidades con las etapas de vida de los niños hasta llegar a la adolescencia. Más tarde, el psicólogo Manel Villegas relacionó esta teoría con determinadas psicopatologías y asociaba los trastornos a las diferentes etapas del desarrollo moral, explicando así que en función del trastorno que sea, hay un cierto estancamiento en alguna de las fases en el proceso madurativo de la persona en el camino hacia la autonomía, que es la fase en la que la moral del individuo está madura, es decir, es la fase donde la persona decide por sí misma y tiene capacidad de autodeterminación.

Te preguntarás qué tiene que ver este rollo con saber decir que no. Pues bien, cuando una persona no se atreve a negarse a algo o accede a cosas que realmente no quiere, su regulación moral está estancada en lo que Villegas nombró como "Socionomía". Esta manera de regularse implica la necesidad de complacer a los demás por encima de lo que uno quiere o espera hacia sí mismo. La persona le da una gran importancia a las relaciones sociales y a la calidad de éstas, teniendo en cuenta que el individuo se siente bien porque tiene un fuerte vínculo con los demás. Esto provoca inevitablemente una pérdida de autonomía y la aparición de la ya conocida dependencia emocional.

Esta fase del desarrollo es algo que todos más tarde o más temprano pasamos a nivel evolutivo en la adolescencia. En ese momento de nuestras vidas, los amigos pasan a ser lo más importante que hay. Cuando somos pequeños nuestro ideal y nuestro referente son los padres, mientras que en la adolescencia ese papel se delega a los amigos. Se establecen unos lazos de fuerte vínculo que conllevan grandes alegrías pero también grandes desengaños y frustraciones. Poco a poco vamos evolucionando y dejamos ese vínculo tan fuerte de lado para vincularnos con la pareja. Sin embargo, quien se queda estancado en esta fase del desarrollo, sigue considerando la amistad como una de las cosas más importantes y por tanto, prima el bienestar de los demás al propio.

Por tanto, quien se regula de forma socionómica tenderá a evitar el conflicto, depender de los demás y por tanto, bailará el agua para no ser rechazado.

Y... ¿cuáles son las causas y factores de mantenimiento de este estancamiento?

  1. Educación recibida: A veces los padres educan a sus hijos de manera que sean personas serviciales y complacientes y pueden enseñar a sus hijos que negarse es símbolo de mala educación. En otras ocasiones aunque no intenten inculcar esta manera de ser, los hijos lo aprenden por imitación. Por ejemplo, si el hijo ve que la madre se sacrifica por la familia cuidando del abuelo cuando el resto de tíos no lo hace porque no quiere y ella se queja en petit comité pero no logra nunca negarse a hacerlo, aprenderá que esa es la manera correcta de funcionar y puede que en un futuro se vea llevando a cabo el mismo patrón.
  2. Falta de asertividad: En ocasiones las personas no se niegan porque no saben cómo hacerlo de una forma asertiva. O bien se comportan de forma agresiva, lo cual les provoca discusiones constantes o enfrentamientos innecesarios, o se comportan de forma inhibida lo cual hace que no tenga suficiente fuerza lo que dice la persona o no se le tenga en cuenta esa negativa porque no queda claro.
  3. Evitación del conflicto: Hay personas que sienten repulsión a los conflictos. No necesariamente por miedo a perder la relación o que ésta se deteriore, sino por el propio hecho de discutir. Sienten una elevada ansiedad cuando la gente discute y quieren que acabe cuanto antes la conversación, de manera que no se niegan a lo que quieren negarse para evitar así una discusión desagradable.
  4. Ser una persona influenciable: Éste es el caso de personas que tienen claro lo que quieren pero cuando se ven en la situación, la otra persona acaba convenciéndoles de lo contrario y no se niegan porque acaban pensando lo mismo que la otra persona. No obstante, cuando llegan a casa o salen de la situación, se dan cuenta de que realmente han acabado accediendo a algo que no querían y no saben muy bien cómo.

¿Cómo puedo lograr decir que no?

  1. Primero tú y luego los demás: Eso no te convierte en una persona egoísta, simplemente te estás cuidando. Si no quieres hacer algo, es importante que te respetes, porque sino, ¿quién te va a respetar si tú no lo haces? Ya es hora de que dejes de regularte en base a los demás. A veces hay que aceptar que la gente que tenemos a nuestro alrededor no es la mejor, simplemente hemos ido recogiendo personas sin hacer selección. Puede que haya llegado el momento de pensar en la calidad de esas relaciones y arriesgar a ver qué pasa si eres tú mismo/a.
  2. Aprende estrategias de asertividad: Si no sabes decir que no de una manera educada y sin herir, busca libros de autoayuda que te permitan aprender trucos a la hora de comunicarte o fíjate en alguien que sea asertivo e intenta copiar algunas frases de cabecera que utilice esa persona para negarse.
  3. Acepta el conflicto: Discutir no es algo tan malo. Lo importante es que después de la discusión se llegue a algún acuerdo y también te da información sobre la flexibilidad o rigidez de la persona con la que te estás relacionando. De manera que es doblemente productivo, por una parte no te guardas lo que sientes y por otra ves si la relación que tienes es de calidad o estás dando más que el otro.
  4. Ten claro tu criterio: Si le dan la vuelta a todo lo que dices, quizás es importante que cuando vayas a decir que no tengas siempre presente lo que quieres y cómo lo quieres. A veces está bien ser flexibles y ceder, pero no siempre así que no pierdas de vista tu objetivo.

Ahora ya sabes, persigue tu camino hacia la autonomía y deja de depender de los demás para sentirte bien.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918

Escrito por

Encarni Muñoz Psicoterapia

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1 Comentarios
  • Juan Temblador

    Son razones que convencen,pese a la dificultad de llevarlas a cabo.Es cuestión de acostumbrarse.

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