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¿Dónde ponemos el límite en las redes sociales?

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¿Debe limitarse la publicación de algunos contenidos en las redes sociales? ¿Hasta qué punto inciden estas en nuestro comportamiento?

20 ABR 2017 · Lectura: min.
¿Dónde ponemos el límite en las redes sociales?

Hace apenas dos días el «asesino de Facebook», como se conocía al delincuente que mantenía en vilo a las autoridades estadounidenses por subir a esta red un vídeo en el que asesinaba a un anciano, se quitó la vida en el transcurso de una persecución con la policía. Este macabro hecho, así como otros que se publicitan en algunos perfiles, hace que nos planteemos dónde ponemos el límite en las redes sociales.

Este último episodio violento de estas características se pudo ver en Facebook durante casi media hora, según los directivos de la empresa. El contenido había sido marcado como inapropiado por los propios usuarios y su publicación y el uso que se hizo de la archiconocida red social impulsó al propio Mark Zuckerberg a prometer trabajar para evitar que un hecho de este tipo se repita a la par que daba el pésame a la familia.

Steve Stephens, que es como se llamaba este asesino, no es más que uno de una larga lista que hace uso de las redes sociales para subir y divulgar sus actos. Un vídeo más que se suma a otros compartidos que reflejan violaciones en directo o maltrato escolar. Ya sea a través de la nueva aplicación Facebook Live o por medio de la tradicional plataforma, el uso de este canal para difundir contenidos violentos nos obliga a reflexionar sobre el trasfondo del problema: ¿la culpa de que esto suceda la tienen las redes sociales y nuestro afán por compartirlo todo en ellas? ¿Hasta qué punto pueden ser responsables de la difusión de contenidos de este tipo? Y los usuarios, ¿son conscientes del riesgo al que se exponen cuando hacen uso de estos canales y acceden a sus contenidos?

El comportamiento de las personas en las redes sociales

Ya hemos comentado en alguna que otra ocasión la vinculación que existe entre las redes sociales y algunos problemas psicológicos. La ausencia de Me gusta o la escasez de seguidores provoca, en muchas ocasiones, problemas de autoestima, depresión inseguridad y aislamiento, aunque es cierto que también permite acercar a gente y conocer personas de muy distinta procedencia.

El uso de las redes sociales genera muchas controversias debido al deseo que tenemos por compartirlo todo. La falta de privacidad de la que presumimos por medio de estos canales es aprovechada por otros usuarios para acosar y atacar a personas que diariamente exponen al público retales de su vida. Algunos son jóvenes que no son conscientes del problema que supone vender su intimidad a todos, pero también los adultos han sucumbiendo a ellas y comparten con los demás aspectos de su día a día en un entorno en el que si no estás pareces no existir socialmente.

La publicidad que hacemos de nuestra vida, de nuestra rutina diaria, tiene un objetivo fundamental: adquirir popularidad, la misma que buscan los delincuentes para hacer llegar al público sus actos violentos. Y es aquí donde se encuentra otro de los problemas graves del uso de las redes sociales: cualquiera puede subir un contenido, con independencia del tipo que sea, sin filtro previo, que puede ser visionado por millones de personas, adultos en su gran mayoría, pero también menores que están cada vez más expuestos a contenidos violentos de diversa índole. ¿Podría acabarse este problema si las redes sociales revisaran los contenidos que subimos los usuarios antes de que estos se publiquen? No sabemos si la libertad de la que presumen estos canales y la accesibilidad y rapidez de comunicación que promueven puede conciliar prácticas de este tipo. Tampoco sabemos si impediría que se llevaran a cabo determinados actos delictivos que se producen y cuya realización está encaminada, la mayoría de las veces, a buscar popularidad y difusión. Lo que sí sabemos es que quizá evitaría que «vídeos como el asesino de Facebook» pudieran estar disponibles para todos los públicos con acceso a las mismas.

Está claro que un uso responsable de estos canales reduciría la exposición que hacemos de nuestras vidas y, por tanto, del acoso al que en muchas ocasiones nos vemos sometidos, ya sea por parte de otros usuarios que nos critican, ya sea por medio del contenidos violentos y desagradables.

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