¿Cómo gestionar las rabietas infantiles y por qué aparecen?

Las rabietas infantiles son uno de los momentos más temidos por los padres. Aprende las claves para superarlas con éxito y por qué se producen. Descubre técnicas eficaces psicológicas.

24 ENE 2017 · Última modificación: 7 DIC 2020 · Lectura: min.

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¿Cómo gestionar las rabietas infantiles?

Paseando por la calle, en un supermercado, en casa, en una tienda, en un restaurante o incluso en un cine... Los lugares son distintos pero el resultado de las rabietas suele ser el mismo: el niño o niña chillando, pataleando, llorando, agitándose, tirado en el suelo o rígido en su cochecito y los padres o cuidadores pasando el mal trago a su lado.

¿Qué son las rabietas infantiles?

Una rabieta infantil es un tipo de reacción característica de niños de entre 16 meses y tres años. No obstante, se debe tener presente que pueden aparecer antes y también desaparecer más tarde.

Generalmente consiste en un fuerte ataque de ira incontrolado que incluye protestas, llantos, gritos, tirarse al suelo, dar golpes... (incluso puede llegar a provocar el vómito).  Las rabietas se pueden describir como cuadros de lloros, gritos o movimientos incontrolables habituales en la infancia, que los niños utilizan para expresar su rabia, disgusto o disconformidad.

Son formas de expresión inmaduras debidas a la incapacidad del niño de expresar correctamente sus necesidades o inquietudes, a su baja tolerancia a la frustración y a la dificultad para controlar de las emociones. También se considera un berrinche o rabieta la contención de la respiración en lugar del llanto, lo que resulta más alarmante para los padres. En estas situaciones, el niño realiza una fuerte inspiración, reteniendo el aire durante un rato, poniéndose rojo, más tarde morado e, incluso, puede llegar a caerse.

Aparecen entre el primer y cuarto año de vida y pueden considerarse como normales si solo se presentan de forma ocasional y su duración no supera los quince minutos. Es conveniente consultar con el psicólogo en caso de que se produzca de forma habitual – una o más veces al día -, se alarguen más del cuarto de hora o se realicen conductas auto lesivas. Por un lado, los niños, a medida que van creciendo, necesitan mayor autonomía (realizar las cosas de manera autónoma, tomar sus propias decisiones....), pero a la vez, siguen necesitando la protección y ayuda del adulto en muchas situaciones. Cuando ambas necesidades chocan habitualmente generan emociones de ira, tristeza y miedo en el niño, que pueden explotar en rabietas o berrinches.

¿Por qué aparecen las pataletas?

Existen algunas razones por las que aparecen las rabietas infantiles. Entenderlas puede ser la forma más eficaz de poder controlarlas y ayudar a nuestros hijos.

1.    Frustración

Las rabietas en los niños se consideran parte de su proceso normal de maduración y habitualmente se origina en momentos de frustración por no poder imponer su voluntad o por sentirse incomprendidos. El niño intenta gestionar su ira pero aún no dispone de los recursos necesarios para hacerlo.

2.    Conflicto emocional

En muchos casos las rabietas en niños pueden aparecer debido al conflicto emocional que sufren: los padres no entienden lo que le pasa y normalmente se enfadan con los pequeños; ellos perciben que se están enfrentando a las personas que más aman (ambivalencia de sentimientos). El hijo quiere una cosa y no llega a entender por qué no se la quieren dar y esto puede generar cierto rechazo hacia el adulto en ese momento.

3.    Satisfacer deseos

Con las rabietas, el niño intenta llamar la atención con el fin de satisfacer sus deseos, por lo que éstas se van a ver favorecidas si el comportamiento de los padres ceder a sus peticiones ya que el niño verá cumplidos sus objetivos.

¿Cómo gestionar las rabietas en los niños?

¿Cómo gestionar las rabietas o berrinches en niños?

Ahora que podemos entender de qué se trata y por qué ocurren, ¿cómo actuamos? ¿Qué podemos hacer para que el niño y nosotros no lo pasemos tan mal? Controlar los niños con rabietas es uno de los problemas frecuentes que tienen los padres primerizos. Aun así existen algunas pautas psicológicas que pueden ayudarte a parar estos berrinches en niños.

1.    Descubrir el motivo

El primer paso para controlar a un niño gritando o una de estas rabietas de niños, es intentar descubrir la causa del berrinche. Por lo tanto debemos entender el motivo del enfado (saber porque nuestro hijo puede estar reaccionando de esta manera).

2.    No actuar de forma impulsiva

Autorregular nuestras emociones (ira, vergüenza...) antes de actuar de manera impulsiva o desmesurada ante su rabieta. Una de las mejores formas de controlar las rabietas en bebés o en niños es demostrando el equilibrio emocional de los padres.

3.    No intentar dialogar cuando surge

No intentar dialogar en la fase álgida del enfado (únicamente cuando se haya calmado y pueda escucharnos). Lo único que hará intentar dialogar con ellos mientras está en plena rabieta será hacer que esta se intensifique.

4.    No grites

Si gritamos provocaremos un aumento de la rabieta y le estamos mostrando que hacerlo es una estrategia para que los demás nos hagan caso.

5.    Dejar que se calme para hablar

Dejar que se calme y luego hablar con él/ella (ignorar inicialmente la rabieta, pero mostrarle que estamos ahí en cuanto se calme ligeramente) En este momento es esencial ofrecer contacto físico si vemos que esto le ayuda a calmarse (dependiendo del niño; hay que rechazan todo tipo de contacto y a otros que les facilita mucho la regulación).

6.    Dar estrategias para controlar sus emociones

Una manera de hacer que los berrinches dejen de ocurrir es ofrecer alguna estrategia para que pueda regular sus emociones cuando esté más calmado (apretar fuertemente un muñeco blando, irse a la habitación o a un rincón "de la calma"...).

7.    No ceder a las peticiones

No ceder a sus peticiones con la pataleta (que no sea su «lenguaje» para pedir las cosas) Aunque puedan aparecer sentimientos de culpa, este punto es muy importante, ya que si alguna vez el niño comprueba que con la rabieta consigue lo que quería, probablemente en ocasiones futuras lo utilice como estrategia.

Debemos tener en cuenta que hay niños que reaccionan de manera muy agresiva durante las rabietas y puede ser que se acaben haciendo daño o rompiendo algo de su alrededor. En estos casos se debe proteger al niño del entorno cuando veamos que la rabieta está iniciando. Se deben recoger o apartar aquellos objetos peligrosos o con los que se pueda hacer daño y en el caso de que el niño se autolesione (darse golpes o chocarse contra algo) debemos intervenir de manera calmada para que no lo siga haciendo.

Es muy importante que con todo esto, nuestros hijos entiendan que aunque tengan rabietas, les comprendemos y que a pesar de que a veces no estemos de acuerdo, no estamos enfadados, ni cambiaremos nuestra opinión sobre ellos.

¿Cómo prevenir las rabietas en los niños?

¿Qué podemos hacer para prevenir que aparezcan más rabietas en un futuro? Como hemos dicho se trata de un proceso evolutivo por el que los niños deben pasar. No obstante, existen diferencias individuales entre niños (habrá algunos que se frustren más rápidamente y por tanto tengan más rabietas y otros que casi no tengan), y también hay ciertos aspectos que se pueden potenciar en el niño, trabajando la frustración con él.

1.    Detectar las primeras señales

Detectar aquellas señales o situaciones que preceden a la rabieta (si está cansado o con hambre, si vamos a aquel lugar que detesta...) y prever cómo podemos actuar antes de que llegue (ofrecerle un baño relajante, escuchar una música calmada/animada o comer algo, ofrecerle una distracción, tratar la situación con humor...).

2.    Ser un poco más flexibles

También para hacer más fácil la aceptación de las normas sin modificar nuestros propios límites podemos ser un poco flexibles delante de algunas situaciones (ej: debe comer lo que no le gusta antes de jugar, pero no pasa nada si lo hace con las manos, tiene que salir bien abrigado de casa en invierno, pero no pasa nada si inicialmente no se pone los guantes y el gorro...). Muchas veces las normas que imponemos tienen niveles de importancia distintos y podemos jugar con ellos para que progresivamente el niño vaya aceptándolas sin rabietas o con enfados más livianos.

3.    Potenciar la positividad

Ayudar con otros estímulos positivos para facilitar la aceptación (ej: entiendo que quieres quedarte más tiempo en el parque jugando, pero tenemos que marchar ya a casa; mamá / papá nos estará esperando y podrá leerte tu libro preferido).

4.    Proponer alternativas

En este sentido, proponer alternativas siempre que sea posible también puede ser una buena estrategia (ej: ahora no puedes hacer esto, pero sí que puedes hacer lo otro...). y proponer la "regla o norma" de manera afirmativa, sin utilizar un "no" (ej: "cuando hagas esos ya podremos salir"/ en vez: "si no haces eso no sales").

Estas pequeñas estrategias harán más fácil la aceptación de nuestros hijos delante de momentos de frustración y también nos facilitaran el día a día con ellos.

¿Cómo eliminar las rabietas?

¿Cómo eliminar las rabietas infantiles?

Existen diferentes métodos psicológicos que pueden ayudarte a eliminar estas rabietas infantiles. Aun así, cuando estas persisten en el tiempo es importante consultar con un psicólogo infantil para poder encontrar el porqué de estos ataques de ira en nuestros hijos. Para eliminarlas se utilizan diferentes técnicas: la extinción, el refuerzo positivo, el contrato de contingencias y la economía de fichas.

1. La extinción

Es la técnica más indicada para eliminar cualquier tipo de conducta por exceso, incluidas las rabietas o el llanto excesivo. Consiste en hacer caso omiso ante los berrinches del niño, especialmente si éstos se producen para llamar la atención o para exigir algo. Necesitaremos tener grandes dosis de paciencia porque, los primeros días, las rabietas irán en aumento. Debemos tener en cuenta que, hasta este momento, ha sido la herramienta que el niño ha utilizado para conseguir lo que quería y todavía no ha adquirido nuevos recursos, por lo que intentará una y otra vez su táctica. Es muy importante también que no cedamos (excepto en los casos en los que pueda existir riesgo de lesiones) y continuemos haciendo oídos sordos a sus gritos, ya que si lo hacemos, solo estaremos enseñándole que, tarde o temprano, su método funcionará y habremos perdido un tiempo precioso: un solo "lapsus" puede destruir el esfuerzo y el trabajo de varios días.

2. El refuerzo positivo

Está indicado para incrementar las conductas de baja frecuencia. En nuestro caso, queremos reforzar positivamente los momentos o situaciones en las que el niño utiliza otros recursos diferentes a las rabietas y el llanto para conseguir lo que quiere. ¿Cómo y cuándo debemos hacerlo? Cada vez, y en el mismo instante, que el niño formula una petición, expone un punto de vista distinto o manifiesta un descontento de forma correcta, debemos felicitarlo y, a ser posible, concedérselo. En el refuerzo positivo es importantísimo no obviar al niño cuando está realizando la acción y no posponer las felicitaciones, que deben ser inmediatas. Asimismo, y delante del niño, explicaremos al máximo número de personas posibles su buena actuación: a los hermanos, al padre, abuelos…, e incluso a su maestro/a si tenéis oportunidad.

Estos pueden ser algunos consejos para paliar los berrinches o rabietas infantiles de tus hijos. Aun así es de vital importancia comprender por qué suceden e intentar ayudar a los niños a madurar emocionalmente.

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Escrito por

Iris Tolosa-Psicoestima't

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Bibliografía

  • Novotney, A. (2012). Daily temper tantrums aren’t normal for preschoolers. Monitor on Psychology, 43(10). http://www.apa.org/monitor/2012/11/tantrums
  • Ameen-Rice, A (2019). Adults can and do have tantrums. Psych Central. https://psychcentral.com/blog/adults-can-and-do-have-tantrums/
  • Smith, B. (2012). The case against spanking. Monitor on Psychology, 43(4). http://www.apa.org/monitor/2012/04/spanking
  • Glicksman, E. (2019). Physical discipline is harmful and ineffective. Monitor on Psychology, 50(5). http://www.apa.org/monitor/2019/05/physical-discipline

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