Mitos sobre las adicciones y las drogas

Detrás de cada consumidor de drogas hay un conjunto de pensamientos mitológicos destinados a justificar, racionalizar o defender que se siga consumiendo. La mayoría de ellos son erróneos.

1 AGO 2016 · Lectura: min.
Mitos sobre las adicciones y las drogas

En CETPAG llevamos ya muchos pacientes que nos han visitado con problemas de adicciones muy diversos, tanto a sustancias como a comportamientos adictivos, y a veces los pacientes que llegan nos siguen sorprendiendo con pensamientos cada vez más rocambolescos para justificar el hecho de que siguen consumiendo y mitigar así sus pensamientos de culpabilidad y su baja autoestima.

En este artículo vamos a hacer un repaso de los más habituales y cómo cada uno de ellos es erróneo.

Mito 1: "Las drogas producen placer": Es si cabe el mito más extendido, tanto entre la población general como entre la población de adictos. Es muy común pensar que los adictos consumen drogas por placer, lo mismo que para quienes no son adictos, piensan que ellos no pueden caer en las drogas porque saben buscar el placer en cosas de la vida sin recurrir a las drogas. Se equivocan los unos y los otros. El único momento donde una droga produce algo de placer es en las primeras tomas, y en algunos casos, como la cocaína o la heroína, apenas en la primera dosis, ya que tiene un gran impacto en los neurotransmisores de nuestro cerebro. Desde esa primera toma ya nunca es igual, cada vez que se vuelva a consumir será ligeramente menos agradable que la anterior, hasta que se llega a un punto en el que ya ni provoca placer, sino simplemente alivio del deseo de seguir consumiendo. Pero ésto ni siquiera ocurre con todas las drogas, porque drogas como el alcohol, cannabis, alucinógenos, sedantes, inhalantes, ansiolíticos, antidepresivos,... el efecto que provocan no es precisamente placentero, sino aliviador, de hecho muchas de éstas drogas no se consideran drogas recreativas, sino drogas que actúan como alivio de un dolor, un malestar generalizado, una crisis de ansiedad, problemas personales,.... En definitiva, las drogas rara vez producen placer, sino únicamente calmar un malestar mayor. La visión del adicto como un vividor que sólo busca el placer inmediato es el mayor de los mitos falsos sobre las drogas y las adicciones. Para aquellas personas que no son adictas y creen que jamás lo serán porque saben buscar el placer fuera de las drogas, de lo que deben preocuparse es de no sufrir muchos problemas en la vida, porque quizás ese sea su mayor factor de riesgo para entrar en una dinámica de ingesta de sustancias, ya sean drogas como psicofármacos.

Mito 2: "Dejar las drogas es cuestión de fuerza de voluntad". La fuerza de voluntad es una parte muy importante para abandonar una adicción a las drogas, pero desgraciadamente no es suficiente. La posibilidad de salir de este problema únicamente con la fuerza de voluntad es muy escasa si no es acompañada de una ayuda especializada y del apoyo en otros compañeros de tratamiento. La experiencia de nuestros clínicos durante años de práctica profesional es que la práctica totalidad de pacientes que llegan a nuestro centro previamente habían intentado hacerlo ellos por su cuenta en más de una ocasión, y lo han llegado a conseguir un mes, tres meses,... e incluso algunos lo han conseguido algún año, pero al final han vuelto a tropezar. Si no se apoya la fuerza de voluntad en un método efectivo amparado por un equipo profesional experimentado, la probabilidad de fracaso y volver a caer en la adicción es altísima.

Mito 3: "Lo difícil de las drogas es la dependencia tóxica, una vez desintoxicado, es mu fácil". Es otro mito muy extendido, desgraciadamente incluso entre muchos profesionales, que únicamente contemplan la desintoxicación física como el mecanismo para recuperarse de una adicción a las drogas. Hay centros que únicamente persiguen la desintoxicación y una vez conseguida, dan el alta al paciente, que vuelve a su entorno habitual sin apenas hacer cambios, y resulta que en breve vuelve a recaer. Este proceso se repite una y otra vez. En nuestro centro hemos encontrado a pacientes con hasta una decena de ingresos seguidos de posteriores recaídas. En CETPAG somos conscientes de la importancia que tiene la desintoxicación en un proceso de rehabilitación de las drogas, pero es sólo la primera parte del tratamiento, que debe estar inevitablemente acompañada de un tratamiento ambulatorio de deshabituación, que es el que está destinado a hacer todos los cambios pertinentes en la vida y en el entorno del adicto para que no vuelva a recaer en el consumo otra vez. Desgraciadamente, la deshabituación no sólo es importante, sino que es incluso más dura que la desintoxicación, ya que es mucho más prolongada en el tiempo, y requiere un mayor compromiso y dedicación del adicto, que una desintoxicación que se consigue en aproximadamente un mes, dependiendo del nivel de adicción y de la droga consumida.

Mito 4: "Si en mi familia no hay adictos, yo no puedo ser adicto". Es cierto que la genética es uno de los factores que más se repiten en el desarrollo de una adicción. Prácticamente en la totalidad de los casos que conocemos, hay un familiar directo que tiene o ha tenido algún tipo de adicción. Sin embargo, de vez en cuando aparecen casos en los que no hay un familiar directo que haya desarrollado una adicción. Esto se debe a que la herencia asociada a la adicción no es una herencia directa, es decir, no se hereda de los padres la adicción al alcohol o a la cocaína, sino la tendencia a padecer patrones de personalidad impulsiva, depresiva, ansiógena, búsqueda de sensaciones,... que son patrones que no sólo están en la base de la adicción, sino también de depresiones, trastornos de ansiedad, trastornos psicóticos,.... En cualquier caso, hay que tener en cuenta que una cosa es el genotipo que hemos heredado de nuestros padres y otra cosa es el fenotipo, que es cómo ese genotipo se traslada en un individuo en relación con el ambiente. Esto significa que hay personas que han heredado un genotipo muy vulnerable a las adicciones porque sus padres son adictos, y que sin embargo, no llegan nunca a ni a consumir drogas sobre todo por el efecto que tiene el ambiente sobre ellos. Por tanto, un ambiente muy vulnerable a las drogas favorecerá que aquellos que han heredado la tendencia a la adicción la terminen desarrollando, y que incluso aquellos que no han heredado vulnerabilidad a la adicción, puedan empezar a consumir y terminar desarrollando la adicción.

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Escrito por

Irene L. R.

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