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Qué puedo esperar de una terapia

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Muchas personas, cuando comienzan a considerar la posibilidad de hacer terapia, se preguntan qué pueden esperar de ella y qué les puede aportar.

22 nov 2018 · Lectura: min.
Qué puedo esperar de una terapia

Muchas personas dejan de hacer terapia porque piensan que la psicología no les puede ayudar, o sencillamente no lo consideran pertinente. Otras muchas veces, cuando comienzan a considerar la posibilidad de hacer terapia, se preguntan qué pueden esperar de ella.

Una de las primeras cosas que se cuestionan las personas es cuánto va a durar la terapia. En el imaginario colectivo permanece la imagen del psicoanalista que tarda 10-15 años en arreglar los problemas de sus pacientes, cuando esta imagen dista mucho de la realidad de la salud mental actual.

Siendo honestos, aunque el tiempo de terapia ha disminuido mucho, es muy difícil decir cuánto tiempo va a durar un tratamiento terapéutico. Hay un tipo de terapia llamada de duración breve en las que ya te dan el número de sesiones preestablecidas de antemano, pero son terapias con bastantes limitaciones de aplicación. Si de verdad queremos ir a la base del problema y arreglarlo, la duración de la terapia va a depender de muchos factores y no va a ser nunca igual en ninguna persona, porque cada uno de nosotros tiene un cerebro diferente y una forma diferente de reaccionar a la terapia. Por lo tanto, la respuesta a cuánto tiempo va a durar la terapia dependería de cuál sea el problema a resolver, de lo grave que haya sido para ti, de cómo aceptes el cambio, de lo muy motivado que estés para cambiar, y del tiempo y la energía que tú quieras invertir en ese cambio.

Por supuesto no es lo mismo reprocesar o integrar una sola experiencia desagradable o incluso traumática, que intentar integrar unas negligencias graves en la infancia, o violencias graves, o abuso sexual. Si además todo eso lleva enterrado en tu cerebro muchos años, entonces tenemos que entender que eso no se va a poder solucionar con unas pocas sesiones terapéuticas. Cuando queremos solucionar un problema grave nos vamos a tener que enfrentar a una terapia a largo plazo, donde quizás tengas que invertir un año o más de tu tiempo en solucionar lo que te perturba.

Los cambios son buenos

Cuando hacemos terapia, lo que podemos -y debemos- esperar es que haya cambios. En ocasiones las terapias acaban integrando cosas que uno ni siquiera iba buscando, pero es curioso que muchas veces oigamos a personas, en medio de su proceso terapéutico, afirmar que están notando beneficios en diferentes áreas de su vida, pero sin vincularlo a la terapia. Lo explican como unos beneficios generados de forma espontánea. Por ejemplo: "estoy mejorando mucho, pero porque tengo una nueva pareja", o "porque he cambiado de trabajo", sin darse cuenta de que, quizás incluso el hecho de que hayan encontrado pareja o un trabajo nuevo puede estar directamente vinculado a estar haciendo terapia.

Y eso ocurre porque en el momento en que tú estás integrando experiencias perturbadoras, tu cerebro va a empezar a funcionar de una manera diferente, tú vas a ver la vida desde una perspectiva diferente, vas a tomar decisiones diferentes y vas a empezar a atraer a tu vida a personas diferentes, y esto no es magia, es que tú eres una persona diferente y la forma en que te presentas ante el mundo es diferente, y todo porque tú cerebro ha cambiado.

Al hacer terapia reprocesadora, o integradora, cambiamos los circuitos neuronales del cerebro, las neuronas comienzan a disparar de formas diferentes, de formas sanas, dejan de disparar de forma patológica, que fue la forma en que tú cerebro aprendió a actuar de niño, cuando aprendiste cómo comportarte en la vida. Por lo tanto, se hace evidente que, cuando se genera ese cambio no lo vas a notar solamente hacia dentro, también lo vas a notar hacia fuera, en todo lo que concierne a tus relaciones con otras personas.

Puesto que mucha gente no hace la conexión entre la terapia que están haciendo y los resultados que están obteniendo en su vida, muchas veces dejan la terapia mucho antes de lo que sería lo adecuado. Esto también es muy importante tenerlo en cuenta: hay que hacer terapia todo el tiempo necesario.

En consulta encontramos una cosa bastante graciosa y es que puedes estar observando los claros avances de un cliente en particular, a quien ves avanzar y evolucionar, con unos cambios evidentes en su forma de actuar, y en su cognición, pero que ella misma no reconoce. Porque hay personas que no saben ver sus propios cambios. Estas son las personas más susceptibles de abandonar las terapias porque no son capaces de darse cuenta de hasta qué punto la terapia les está ayudando. Si tú quieres saber si de verdad una terapia te está ayudando y no tienes la capacidad de verlo por ti mismo lo mejor es preguntar en tu entorno a las personas que te aprecian. Ellos van a ser los que antes noten tus cambios.

Al terminar la terapia no le decimos adiós definitivo al hecho de ir al psicólogo

Entre algunas personas existe también la creencia de que hacer terapia es una cosa de una sola vez. Que venir al psicólogo es como ir al médico, que te da una receta y ¡listos! Lamentablemente, no hemos llegado a ese nivel de perfección aún… Para recuperar tu cabeza y estar bien, no vale con una sola sesión, hay que ser mucho más paciente con uno mismo. La buena noticia es que con las terapias integradoras lo que vemos es que hay cambios desde prácticamente la primera sesión, y que el cambio es progresivo, es decir, que vas a notar cambios a mejor en cada sesión.

Con respecto a esto hay que explicar también que, a veces, cuando estamos en terapia, tenemos altibajos, y un altibajo no significa que de repente ya no esté funcionando la terapia, o que no sea la terapia para ti. Los altibajos son normales en todos los tipos de terapias, pero sobre todo si estás integrando recuerdos traumáticos.

También es importante saber que cuando empiezas una terapia y tienes trauma grave, primero vamos a tener que solucionar lo más urgente, que quizás no sea lo más necesario para ti, pero sí es lo más urgente. Esto ocurre porque en el momento en que empiezas a activar ciertas partes del cerebro, se activa la memoria y pueden empezar a llegar recuerdos de experiencias que no esperamos, pero que hay que tratar, y solo cuando eso se calma podemos pasar a otras cosas…

Por supuesto, tenemos que tener en cuenta también las resistencias personales a cambiar ciertas cosas. Tú no puedes esperar que una terapia funcione y te ayude a cambiar algo, si en el fondo no quieres cambiarlo, quizás porque obtengas una ganancia secundaria con ello. Siempre suele haber algo que no queremos tocar en terapia, pero tenemos que entender que haciendo esto nos estamos limitando a nosotros mismos. Y de nuevo, esto no significa que la terapia no funcione.

Resumiendo: ¿qué puedo esperar de una terapia? Pues depende de la inversión que tú quieras hacer y de aquello que quieras resolver. Depende de cuánto te quieras abrir, de la paciencia que tú tengas contigo mismo y con la terapia, y de la confianza que tengas en el método y en tu psicólogo.

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Escrito por

Susana C.

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