Resiliencia: significado y características

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La resiliencia permite al ser humano adaptarse a circunstancias adversas. ¿Eres resiliente? ¿Quieres serlo más? Te explicamos cómo conseguirlo.

30 ago 2019 · Lectura: min.
Resiliencia: significado y características

La resiliencia es una aptitud que permite al ser humano adaptarse a la adversidad. Según la RAE (Real Academia Española de la Lengua) la resiliencia es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. No obstante, desde la psicología puede añadirse que la resiliencia no solo nos ayuda, nos hace adaptarnos o nos hace capaces de afrontar situaciones potencialmente traumáticas, si no que nos permite salir fortalecidos de ellas.

¿Qué es la resiliencia?

Concretando, ¿qué es resiliencia y qué significa en la práctica? En ocasiones, la vida nos enfrenta a circunstancias que pensamos que nos superan. La vida continúa pero algunas veces nos vemos tan sobrepasados que llegamos a creer que no podemos seguir con ello. La muerte de un ser querido, el fracaso ante un sueño deseado, problemas económicos insalvables, una enfermedad importante y grave, una ruptura de pareja muy dolorosa, etc. son situaciones traumáticas que nos hacen tambalear.

¿Qué hacer cuando pasamos un mal momento? Ante cualquier situación que nos lleve al límite y que nos haga plantearnos si podemos continuar tenemos siempre dos opciones: sentir que hemos fracasado y dejarnos llevar por los sentimientos hasta que nos venzan o hacerles frente y salir fortalecidos y con nuevos recursos para el futuro. La segunda alternativa la conseguiremos gracias a la resiliencia personal. Las personas resilientes consiguen reestructurarse, crecer y desarrollarse para los nuevos retos que vendrán. Y así lo afirma la médico especialista en psiquiatría Rafaela Santos, del Instituto Español de Resiliencia y autora del libro Levantarse y luchar:

“Resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad sabiendo adaptarse hasta lograr las metas que se había propuesto. El resiliente se capacita para vivir con éxito, y desarrolla competencias intelectuales y sociales que le aporten vivir una vida productiva”.

Origen del concepto resiliencia

El significado de resiliencia en psicología (porque también se aplica a otros ámbitos como la física o la tecnología o el urbanismo) ha ido modificando su sentido desde los años 60 del siglo pasado. Si bien al principio se pensó en la resiliencia como una cualidad innata en las personas, actualmente se entiende como un proceso comunitario y cultural.

El neurólogo y psiquiatra francés Boris Cyrulnik es quien desarrolló este término en sus estudios como un renacer del sufrimiento. Este autor tomó los estudios de la psicóloga estadounidense Emmy Werner sobre niños desfavorecidos en Hawai y cómo conseguían aprender y reponerse y la aplicó a toda la sociedad. De ahí surgió el significado de resiliencia como la capacidad de conseguir el éxito a pesar de las experiencias negativas. Una idea que Cyrulnik desgranó en su libro Los patitos feos. La resiliencia. Una infancia infeliz no determina la vida. No en vano, la palabra resiliencia proviene del latín “resilio”, y significa “volver atrás, volver de un salto o rebotar”.

El resiliente nace o se hace

Como ya hemos comentado resulta muy común pensar en la resiliencia como una capacidad innata, sin embargo, no se nace con ella, se trata de un proceso en el que la persona, a través de interactuar con los demás y con el entorno, aprende de todo y es capaz de superar las adversidades. Por lo que es algo que se desarrolla poco a poco y se aprende a mantener en el tiempo.

Afrontar con resiliencia

Por otro lado, es necesario insistir en que contar con esta capacidad no quiere decir que no se sufra o no se experimenten momentos malos y dolorosos. El dolor emocional lo viven todas las personas ante adversidades o traumas de diferente magnitud en sus vidas. Es más, el camino hacia la resiliencia psicológica está lleno de obstáculos que se van superando y es necesario pasar por varios tropiezos para ir mejorándola poco a poco. Concluyendo, la resiliencia personal consiste en conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona que lo haya pasado mal en algún momento de su existencia.

Las características de las personas resilientes

Ahora bien, una vez que sabemos que las personas resilientes han evolucionado esta capacidad tras enfrentarse a algún fracaso, ¿qué es una persona resiliente? Aunque puede haber algunas más, estas son sus características principales y sus hábitos más destacados.

  • Son conscientes de sus limitaciones y confían en sus capacidades. Las personas con alto nivel de resiliencia trabajan el autoconocimiento y cuentan con una gran autoestima que les hace ser realistas con lo que pueden y no pueden hacer en circunstancias desfavorables. Tienen en cuenta los recursos que disponen para llevar a cabo metas objetivas y asumibles.
  • Apuestan por la creatividad. Las personas resilientes utilizan sus recursos creativos y su imaginación para sumergirse en nuevos retos. Ven oportunidades de brillar en las cosas más cotidianas desde escribir relatos o poesía a pintar pasando por hacer tareas en casa o renovar la decoración, por poner algunos ejemplos sencillos.
  • Ven la dificultad como una oportunidad para aprender de ella. Asumen con naturalidad que es un momento desfavorable y sacan partido de lo que les ofrece porque lo toman como una ocasión para mejorar en el futuro.
  • Se centran solo en los aspectos positivos. Las personas con resiliencia suelen ser optimistas en general, aunque son realistas con sus opciones y ven con objetividad la situación que les rodea. Suelen tener una buena capacidad de adaptación y acostumbran a pensar que, a pesar de días malos, el día siguiente será mejor.
  • Están abiertos a los cambios y se adaptan bien a ellos. Aunque tienen unos objetivos claros también se muestran flexibles cuando estos no se cumplen valorando las diferentes alternativas a las que se enfrentan.
  • Conviven con la incertidumbre. Son consciente de que hay aspectos que se escapan de su control y no se obsesionan con ello. Quienes cuentan con un alto nivel de resiliencia son capaces de vivir en el no saber qué pasará sin agobiarse por ello y ponen toda su atención en modificar sus emociones en vez de las situaciones que no tienen remedio.
  • Son capaces de encontrar altas dosis de motivación hasta en las metas más pequeñas. Las personas resilientes luchan por sus objetivos de forma perseverante y aplicada.

Cómo mejorar la resiliencia

  • Eligen meditadamente a las personas que les rodean y en ellas buscan personas optimistas y con sus mismos valores. Se apoyan en amigos y familiares que ven la vida con un prisma positivo y que les aportan calma en los momentos más complicados. Las personas resilientes saben pedirles ayuda y cuentan con una red que les sostiene cuando las cosas van mal. Tampoco dudan en buscar ayuda profesional o una terapia psicológica o de crecimiento personal cuando creen que es necesario.
  • Viven con toques de humor hasta los momentos más complicados. Cuando todo va mal, sacan sus dosis de sarcasmo para encarar con positividad el proceso que está viviendo.
  • Practican la meditación o el mindfulness para vivir con atención plena lo que están sufriendo. Y aunque no realicen estas actividades y se enfoquen en el deporte o en escuchar música, las personas con resiliencia personal se caracterizan por vivir el presente sintiéndolo con todos sus matices. No se recrean en el pasado ni en lo que pudo haber hecho para cambiar las consecuencias presentes ni dan mucha fuerza a un futuro todavía impredecible y cargado de dudas.

Test de resiliencia: ¿Lo eres?

A grandes rasgos, estos son los hábitos o características de la resiliencia personal y de las personas que la aplican frente a situaciones que les desbordan. Y tú, ¿eres resiliente? Si todavía tienes dudas sobre si vas por el camino correcto hacia ella te invitamos a hacer este test de resiliencia. Responde sinceramente a las preguntas que te planteamos y reflexiona sobre ellas.

Cuando lo hayas terminado, esperamos tus resultados, dudas o interpretaciones en los comentarios. Si has descubierto que eres resiliente, enhorabuena, y si todavía no lo eres, estás ya más preparado para serlo y empezar un camino hacia la adaptación.

Cómo mejorar la capacidad de resiliencia

Aquellos que todavía no aplicado esta aptitud, están a tiempo de hacerla y aquellos que ya son resilentes pueden seguir mejorando día a día teniendo en cuenta estos pequeños hábitos y dándoles la importancia que merecen. Seguro que en los momentos complicados nos serán de gran ayuda y el camino hacia la resiliencia solo habrá hecho que empezar.

  • Darse la oportunidad de equivocarse sin juzgarse.
  • Identificar qué estás sintiendo y de qué forma así como las consecuencias que tiene en ti.
  • Reflexionar de forma consciente sobre cada decisión y acción, sin dejarse llevar por la impulsividad.
  • Intentar visualizarse a largo plazo, en una vida mejor si no experimentaras las emociones que estás sintiendo en ese momento.
  • Potenciar el optimismo y aprender a relativizar las circunstancias.

Dónde buscar ayuda

Además de seguir los pasos anteriores y rodearse de un buen núcleo de apoyo que escuche y comprenda desde una perspectiva positiva, hay muchas otras cosas que se pueden hacer para aprender a ser más resiliente.

Por un lado se puede bucear en libros prácticos y artículos que ayuden a entender el significado de resiliencia y cómo conseguir aplicarlo en la vida. Buscar también en libros de psicología, blogs y redes sociales testimonios y experiencias propias en situaciones adversas y cómo han logrado superarlas.

Por otro lado, una buena idea es apuntarse a grupos de apoyo, foros o asociaciones con el mismo problema o situación, esto nos hará sentir menos solos y más comprendidos ante situaciones similares. Finalmente, buscar ayuda terapéutica o empezar un proceso de coaching será clave para realizar las estrategias adecuadas y personalizadas en función del problema y de los recursos con los que se cuenta.

5 libros sobre resiliencia

  1. Los patitos feos, de Boris Cyrulnik. Ya hemos hablado de él al principio del artículo y es la obra de referencia para entender las claves de la resiliencia infantil y de cómo utilizarla a nuestro favor en la etapa adulta.
  2. Resiliencia: El arte de caer y levantarse, de Daniel Huertas. Una guía para aprender qué es la resiliencia y saber aplicarla para mejorar nuestra vida y salir fortalecidos de experiencias pasadas.
  3. Kintsugi: El arte de la resiliencia, de Céline Santini. Partiendo de la técnica japonesa de reconstruir un jarrón dando protagonismo a las grietas, la autora pone el énfasis en las heridas que nos hacen crecer en la vida.
  4. Superar la adversidad: El poder de la resiliencia, de Luis Rojas Marcos. El psiquiatra e investigador español analiza la supervivencia que desarrollan las personas ante las adversidades mediante la autoestima y el pensamiento positivo, entre otros factores.
  5. La resiliencia. Vivir feliz a pesar de…, de Sylvie Rousseau. Un libro que nace de la experiencia de psicólogos que han tratado con personas que se han enfrentado a grandes traumas y cómo el ser resilientes les ha permitido salir adelante con éxito.

La resiliencia en niños

Cuando se habla de resiliencia infantil a menudo se refiere a casos extremos como los malos tratos o los niños que han vivido en situaciones de riesgo, pobreza o guerras y que se cree que eso marcará el resto de su existencia. Pues bien, los expertos en resiliencia afirman que aunque hayan sufrido una infancia traumática, pueden disfrutar de personas o actividades que les ayuden a desarrollar esa capacidad de adaptación y consigan superar los hechos pasados con gran éxito y sacando provecho de esas experiencias. Es decir, la resiliencia en niños puede provenir de los cimientos, la familia y cómo han nacido y vivido su infancia, o de las redes que se construyan a su alrededor cuando van creciendo. Siempre se está a tiempo de generar esa capacidad.

Cómo potenciar la resiliencia en la infancia

La capacidad de resiliencia en niños debe alimentase en la infancia de cara a que ellos afronten las dificultades de la mejor forma desde pequeños. Esta habilidad les será muy útil cuando vayan creciendo y encaren la etapa adulta. Para ello, evitar sobreprotegerlos, fomentar su autoestima y dotarles de recursos son las claves junto a crear una red de familia y amigos en la que se sientan seguros.

Resiliencia en niños

La resiliencia en niños pasa por relativizar los problemas que puedan tener y ayudarles a coger confianza y seguridad, también impulsarles a sacar la parte buena de los posibles inconvenientes que se encuentren en el camino.

Explicarles que los cambios no son malos, como un cambio de casa o un divorcio de los padres, y que forman parte de la vida es otra de las ideas que ayudarán a los niños a ser más resilientes. También se puede acompañar a los pequeños a sacar los aspectos positivos de cada situación buscando nuevas metas que les motiven. Reforzar una autoestima positiva y enseñarles a tomarse la vida con humor son otra de las herramienta que pueden hacer de nuestros hijos unas personas resilientes.

Frases para entender la resiliencia

Para terminar este artículo sobre qué es la resiliencia, os dejamos con algunas frases célebres sobre resiliencia de filósofos, escritores, psicólogos y hasta artistas que explican en pocas palabras el significado de este concepto. A través de ellas vemos cómo la resiliencia existe desde hace cientos de años sin que hayamos puesto el foco sobre ella.

“El fracaso no es caer, sino negarse a levantarse”. Proverbio chino

“En medio de la dificultad reside la oportunidad”. Albert Einstein

“Aprende a ser feliz con lo que tienes mientras persigues lo que quieres”. Jim Rohn.

“Cuando todo parezca ir contra ti, recuerda que el avión despega contra el viento, no a favor de él”. Henry Ford.

“La vida no se hace más fácil o más indulgente, nosotros nos hacemos más fuertes y resilientes”. Steve Maraboli.

“No sobrevive la especie más fuerte, ni la más inteligente, sino la que mejor responde al cambio”. Darwin.

“La resiliencia es aceptar tu nueva realidad, incluso si es menos buena de la que tenías antes.” Elizabeth Edwards.

“El truco está en metabolizar el dolor en forma de energía. La clave para hacerlo es saber que existe un lado bueno, confiar en ello y actuar como si en cualquier caso existiera, a condición de que tú estuvieras dispuesto a trabajar de otra manera o a entrar por otra puerta, una puerta que tal vez hayas eludido en el pasado.” Julia Cameron.

“La mente humana es un temible instrumento de adaptación, y en nada se muestra más claramente que en sus misteriosos poderes de resiliencia, autoprotección y autocuración.” Thomas Wolfe.

Así pues, seas o no seas (todavía) una persona resiliente, practicar la resiliencia te aportará muchos beneficios presentes y futuros en momentos en los que la vida te echa un pulso y crees que lo tienes todo perdido.

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Escrito por

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Bibliografía

Forés, A. y Grané, J. (2008). La resiliencia. Crecer desde la adversidad. Plataforma Editorial Barcelona.

Edwards, E. (2010). Resilience: Reflections on the burdens and gifts of facing life’s adversities. Penguin Random House

Santos, R. (2013) Levantarse y luchar: Cómo superar la adversidad con la resiliencia. Conecta

Barudy, J. (2005) Los buenos tratos a la infancia. Gedisa.

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