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¿Qué hacer cuando el miedo a quedarnos solos nos impide encontrar pareja?

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Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

Es curiosa la visión de nuestra sociedad del “amor de pareja”.

26 FEB 2019 · Lectura: min.
¿Qué hacer cuando el miedo a quedarnos solos nos impide encontrar pareja?

Estamos totalmente condicionados por las creencias que fomentan los cuentos de hadas y las películas románticas. Crecemos viendo en la televisión que el amor llega sin más y que tiene mucho que ver con el azar. Si tienes una buena pareja es porque tienes buena suerte y si no, todo lo contrario.

Por eso, si tenemos dificultades para encontrar pareja, raramente pensamos en acudir a un profesional. Recurrimos a las páginas de citas por Internet o lo seguimos intentando, poniendo en marcha los mismos mecanismos una y otra vez.

Nuestra capacidad para forjar vínculos de pareja sanos no tiene nada que ver, sin embargo, con el azar.

Desde mi experiencia como psicóloga especializada en este tema, puedo afirmar que son muchos los aspectos que entran en juego cuando encontramos dificultades para tener una pareja estable y saludable. Y que, además, podemos trabajar en ellos, para aumentar nuestras posibilidades de tener éxito en esa área tan importante de nuestra vida.

El miedo a quedarnos solos

Cuando superamos la treintena, llega un momento en que no tener pareja comienza a preocuparnos. No es raro tener que lidiar con comentarios con los que nos sentimos juzgados: ¿Cuándo vas a sentar la cabeza? ¿Piensas quedarte solterona? O el famoso “Se te está pasando el arroz”.

La presión social y la sensación de no estar cumpliendo con lo que se espera de nosotros, sumado al deseo de construir un proyecto de vida de pareja y familia, nos lleva a adoptar patrones de comportamiento que nos conducen una y otra vez a relaciones insatisfactorias.

Entramos en un círculo vicioso en el que nos lanzamos al vacío intentando empezar una relación sea como sea. Dejamos de ser nosotros mismos queriendo agradar al otro y casi ni nos detenemos a elegir a la persona con la que nos vamos a relacionar. Nos movemos desde la urgencia y la ansiedad.

La angustia de perder el último tren, de quedarnos solos para siempre se apodera de nosotros y las experiencias que vivimos, desde esa forma caótica de relacionarnos, nos confirman una y otra vez nuestras expectativas catastróficas: no lo vamos a conseguir, no encontraremos pareja jamás.

¿Por qué el miedo se apodera de nosotros cuando no conseguimos encontrar pareja?

Porque acumular experiencias de “fracaso amoroso” en el ámbito de pareja nos hace sentir cada vez más inseguros de nuestra capacidad para gustarle a los demás siendo nosotros mismos.

A lo anterior, podemos sumarle un profundo desconocimiento sobre lo que queremos en el amor y sobre lo que es bueno para nosotros en ese terreno.

Y es que, lo cierto es que no hemos recibido ninguna educación sobre ese tema. Tenemos una gran carencia a nivel de inteligencia emocional. Por eso, nos sentimos tremendamente inseguros y frágiles, lo que nos lleva a entrar en pánico cuando vemos que los años van pasando y no conseguimos consolidar una relación de pareja.

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¿Qué necesitamos para superar el miedo a quedarnos solos?

Necesitamos profundizar sobre quiénes somos, aprender a aceptarnos y valorarnos y convertirnos en nuestros mejores amigos. Sólo desde ese lugar, podremos averiguar después qué queremos en el ámbito de la pareja.

Para ello, es necesario un trabajo profundo en nuestra autoestima y en mejorar nuestras habilidades de inteligencia emocional.

¿Qué nos haría sentir más fuertes y empoderados en el proceso de búsqueda de pareja?

  • Conocer quiénes somos a nivel afectivo, claramente.
  • Aprendimos a vincularnos en nuestra infancia y desde ese patrón adquirido, nos relacionamos como adultos (así lo explica la teoría del apego de Bowlby y sus aplicaciones a la edad adulta de Levine y Heller).
  • Si averiguamos cuál es nuestra forma de vincularnos, podremos reconocer a las personas compatibles con nosotros y tener la oportunidad de crecer y mejorar dentro de los vínculos que creemos con ellas;
  • No disponer de esa información, podría suponer seguir implicándonos con personas poco compatibles, con necesidades incluso opuestas a las nuestras, lo que supone un reto mucho más complicado y, a menudo, destinado a no prosperar.
  • Saber cuáles son tus necesidades afectivas, te dará mucha seguridad y claridad sobre lo que te conviene y lo que no, por lo que sabrás “decir no” a experiencias que no te van a aportar nada, dejando de perder tiempo y energía en relaciones amorosas que no van a ningún lugar. Y esa fuerza recuperada te permitirá tener los ojos bien abiertos para reconocer a las personas que sí merecen tu atención, con las que podrías construir verdaderas relaciones saludables.

¿Qué puedes hacer para que la cosas cambian en tu vida sentimental?

Hoy día cuentas con innumerables posibilidades. Desde buscar a un psicólogo con el que trabajar (la vía más rápida y directa) a leer libros de autoayuda y seguir blogs que, como éste, se han convertido en fuentes de información que pueden resolver tus dudas y ayudarte a seguir creciendo.

Depende del momento vital en el que te encuentres, sabrás elegir cuál es la mejor opción para ti.

Rebeca Torrijos.

Psicóloga colegiada en el Colegio Oficial de Psicología de Madrid M-32468.

Escrito por

Rebeca Torrijos

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1 Comentarios
  • Lourdes Sánchez Pérez

    Hablo por mi experiencia. Que se tenga una necesidad por tener pareja me sugiere cierta dependencia y debilidad y hasta inseguridad. tengo 50 años y llevo 3 separada. he convivido en pareja 25 años. y la verdad es que no tengo necesidad como tal de buscar pareja. Si que es verdad que me dedico mucho a mí misma y mi paz interior. también trabajo mucho mis emociones y estados emocionales. No elimino que tenga en el futuro pareja, pero no es prioridad. Lo que si me plantea la duda es de si se puede quedar uno anclado con una persona y sacrificar posibles parejas en el futuro. imagino que tiene que ver con la necesidad afectiva de ese momento. Me gusta el planteamiento que se ha expuesto, trabajar y reflexionar sobre ello es necesario aún cuando no tengamos esa necesidad. porque si es cierto que de una u otra manera siempre tenemos cerca a alguien con "mal de amores"

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