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Qué hacer para ser feliz

Artículo revisado por el Comité de MundoPsicologos

La superación personal nos ayuda a crecer emocionalmente.

28 dic 2018 · Lectura: min.

El crecimiento personal incrementa la autoestima y la sensación de seguridad en uno mismo. Sortear los obstáculos que aparecen en la vida y conseguir aquello que nos hayamos propuesto es el mejor camino para la superación personal.

Y la superación personal conduce a la felicidad, pues no hay nada que produzca mayor dicha que ver que hemos alcanzado nuestras metas y objetivos en la vida. Por ello, el crecimiento personal es una herramienta eficaz para ser feliz.

La confianza en uno mismo comienza en la infancia

Nadie duda de que la infancia determina cómo seremos de mayores. Normalmente, unos padres responsables, atentos y cariñosos incrementarán la seguridad del niño y le dotarán de la confianza necesaria para que pueda hacer frente a los retos de la vida. Por el contrario, unos padres irresponsables, que pasan de todo o que agreden a sus hijos (no solo nos referimos a la agresión física, sino también a la verbal) mermarán la autoestima del menor, que se convertirá en un adulto más inseguro, posiblemente con problemas emocionales que limitarán su desarrollo personal.

El cambio se produce en uno mismo

En muchas ocasiones es prácticamente imposible conocer las razones por las cuales alguien hace algo o toma determinadas decisiones. Por ello, cuando tenemos un problema, en lugar de acusar al otro por su actitud hemos de comenzar valorando cómo nos sentimos y qué parte de culpa tenemos. Es importante que evitemos emplear frases acusatorias y expresiones que critican a la otra persona, pues predispone a crear un ambiente beligerante que, lejos de solucionar el problema, lo empeora todavía más.

Hay que salir de la zona de confort

Las rutinas nos dan seguridad, saber qué va a pasar hace que nos sintamos tranquilos, pues no habrá nada que nos asuste o altere esa paz. Para superarse como personas hay que aventurarse a ir más allá, salir de esa zona de confort y experimentar qué pasa cuando nos enfrentamos a retos nuevos o a situaciones que no sabemos cómo se desarrollarán.

Es bueno saber definir bien nuestros propios límites

Saber qué personas pueden superar ese límite y qué otras no pueden invadir nuestro espacio personal nos ayuda a concienciar a los demás sobre aquello que pueden o no pueden hacer. Además, demostramos que hay cosas que no toleramos y otras que sí permitimos. Ello nos hace ser fuertes y evidencia que estamos muy seguros de nosotros mismos.

El camino se recorre andando

En la vida, las carreras no suelen tener un buen final. Por eso, para conseguir nuestros objetivos es importante que definamos despacio nuestros movimientos y demos pequeños pasos. La superación de esos pasos reforzará nuestra autoestima y nos dará alas para seguir avanzando hacia nuevas metas y proyectos. Si corremos, tendremos más opciones de caernos, y las caídas no siempre son buenas. Mejor ir andando para que podamos asentar bien todo aquello que hayamos conseguido.

Las experiencias vividas nos hacen crecer como personas

Incluso las malas, las caídas, nos enseñan cosas, nos enseñan a crecer, pues una vez nos hemos levantado podemos aprender de ellas para evitar cometer los mismos errores. Pero las experiencias hay que tenerlas en cuenta desde una óptica positiva, es decir, de manera constructiva, y no para hundirnos aún más en el pozo. De nada sirve centrarnos en lo negativo y pensar en lo mal que lo hemos hecho. Hay que ver más allá y valorar cómo hemos salido de allí, cómo hemos superado ese obstáculo y qué podemos hacer para evitar que se repita la caída. 

Hay que ser realistas

Pensar que conseguiremos ser todo aquello que nos propongamos es muy importante, pero no siempre es real. Podemos soñar con ser millonarios y vivir rodeado de oro, por ejemplo, pero de ahí a que se cumpla hay un abismo. Por eso, hay que ser conscientes de que los proyectos y las metas que nos pongamos deben ser realistas. Además, debemos comenzar siempre desde abajo y ascender poco a poco. A no ser que nos toque una primitiva o nuestros ascendientes sean ricos, difícilmente conseguiremos vivir una vida de lujo de un día para otro. 

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