Hablemos de la exigencia

¿La exigencia realmente nos ayuda a conseguir nuestras metas o supone tanta presión que nos lleva al abandono?

9 NOV 2018 · Lectura: min.

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Hablemos de la exigencia

"Para conseguir nuestras metas tendremos que despedirnos de la autoexigencia"

Qué paradójico, ¿no? Parece que cuanto más nos exigimos, más éxito conseguiremos. Pensamos que ser exigentes nos llevará a actuar más y mejor, ser más productivos. En parte, es verdad. Exigirnos nos lleva, de una forma u otra, a movernos para conseguir nuestro objetivo. Pero no todo es blanco o negro...la autoexigencia también puede llevarnos al fracaso cuando es demasiado intensa.

La autoexigencia hace que nos presionemos hasta el punto de no conformarnos con nada de lo que hemos logrado. Esto impide que nos sintamos bien con esos pequeños éxitos y, a largo plazo, nos venimos abajo. Además, la autoexigencia nos lleva a ser más impacientes y tener unas expectativas muy altas. ¿Qué ocurre cuando las expectativas que teníamos no se cumplen? Cuando los resultados que esperamos y deseamos no llegan, lo más probable es que nos desanimemos y desmotivemos. En ese momento, es más probable que abandonemos. "No estoy consiguiendo nada" pensamos.

Abandonar la autoexigencia nos puede ayudar a conseguir nuestros objetivos sin frustrarnos.

¿Cómo hacerlo?

  • Piensa en metas cortas, muy cortas. ¿Qué puedes hacer hoy? De mañana ya nos ocuparemos cuando llegue. Normalmente nos obsesionamos con alcanzar el último peldaño, y lo vemos tan lejos que parece imposible. Aparece ahí la frustración, la desmotivación y el abandono. Si cambiamos de perspectiva y nos centramos en el día a día, estaremos más motivados y el camino será más fácil a nivel psicológico.
  • Asumir que los cambios o mejoras no se pueden conseguir al ritmo que realmente nos gustaría. Calma. Seguramente estás pensando en cambiar algo que está ahí desde hace mucho tiempo o que ha funcionado de una determinada forma durante toda tu vida, es lógico que tardes un tiempo en llegar a tu mayor meta. No desesperes. Haz todo aquello que puedas en el día a día y valora tus esfuerzos.
  • Cambia el lenguaje que usas contigo mismx. Esa vocecita interior que te presiona y te exige puede influir, y mucho, en tu estado de ánimo y tu proceso. Háblate bien, con delizadeza y cariño.

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Escrito por

Lara Salvador Psicología

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