¿Cómo puedo manipular mi mente pare mejorar la confianza en mí?

¿Sabías que la autoconfianza es la clave del éxito personal? Hoy explico 5 tips para lograr manipular la mente y así ganar confianza en uno mismo.

20 ABR 2018 · Lectura: min.
¿Cómo puedo manipular mi mente pare mejorar la confianza en mí?

Estudios neuropsicológicos recientes han determinado que la confianza en uno mismo, es decir, la autoconfianza, es fundamental para poder tener éxito en la vida y además para minimizar la aparición o la virulencia con la que sufren ciertos trastornos mentales o incluso enfermedades cognitivas como el alzheimer. Se ha demostrado que los pensamientos negativos y pesimistas pueden hacer avanzar antes estas enfermedades y aumentar su gravedad mientras que si hay autoconfianza, los efectos son menores o más lentos.

Ahora bien, ¿cómo podemos ganar autoconfianza?

La autoconfianza es una de las bases de la autoestima, y se trata de la confianza que tenemos en nosotros mismos, es decir, cuánto de capaces y útiles nos percibimos.

Este pilar de la autoestima lo vamos nutriendo (o desnutriendo) a lo largo de nuestras experiencias vitales, a las vivencias que vamos acumulando. En un estudio realizado en Kyoto a través de sensores neurológicos han descubierto que la autoconfianza aumenta cuando tras una experiencia realizada por una persona, ésta recibe una compensación económica.

Si lo trasladamos al terreno psicológico, podemos relacionar este hecho, el de la recompensa, con la autoconfianza. Y es que el origen de ésta se produce en las primeras experiencias conscientes del niño. Cuando un niño consigue ponerse solo la chaqueta y la madre le felicita con una frase como: "muy bien hijo, que bien te pones la chaqueta y qué contenta estoy", el niño recibe una recompensa similar a la que recibe el adulto del estudio cuando después de hacer algo le pagan con dinero. La recompensa quiere decir que ha hecho algo bien, y eso hace aumentar la confianza que tiene en sí mismo, ha cosechado un éxito. Si ese niño recibe a lo largo de su infancia muchos refuerzos positivos, aprenderá un diálogo interno basado en frases como: "yo puedo", "soy capaz", "lo lograré" y a medida que vaya creciendo, él mismo se reforzará y valorará los éxitos cosechados, aspecto que hará que consiga una muy buena autoconfianza.

En mis terapias me gusta explicar que la autoestima, o en este caso, la autoconfianza es como un bote de cristal transparente. Cuando nacemos ese bote está vacío y lo vamos llenando a lo largo de nuestra vida con logros de diferente tipo (las pelotas de tenis serían grandes logros, las pelotas de ping-pong serían logros importantes, las canicas logros menos importantes y la arena de la playa los pequeños logros cotidianos). Muchas veces la gente pretende llenar ese bote sólo con pelotas de tenis (un trabajo con un gran sueldo y con poco esfuerzo, tener una relación de pareja satisfactoria, conseguir una vivienda propia, tener hijos...), pero el problema de los grandes logros es que igual que llenan muy rápido ese bote, se puede ver vacío sólo con quitar una pelota, ya que no caben muchas porque ocupan mucho espacio y además, quedan grandes huecos que no se llenan. Al valorar sólo lo grande, se pierde de vista los pequeños detalles, los pequeños logros diarios, esos granitos de arena que de por sí no tienen importancia, pero que cuando llenan el bote, éste se queda sin recovecos y por tanto, no hay vacío y por tanto, hay una gran autoconfianza pero si se quita un granito, no pasa nada porque igualmente se ve lleno. La manera de ganar autoconfianza, pues, se basa en llenar ese bote con muchos granos de arena, canicas y pelotas de ping-pong.

El problema principal de todo esto es que la sociedad en la que hemos crecido ha valorado más durante muchos años el castigo que el refuerzo positivo. Incluso a día de hoy, a los padres les resulta más fácil castigar por las cosas que se hacen mal que valorar lo que hacen bien sus hijos y eso acaba produciendo que el bote se quede vacío y que la persona en lugar de pensar frases positivas piense cosas como: "no valgo para nada", "¿para qué me voy a esforzar si aunque lo consiga no importa?", "soy un fracasado/a", etc. Si sólo castigamos lo que se hace mal, lo que se hace bien pasa inadvertido, la persona no valora sus logros y por tanto, no aprende a autoreforzarse. Si esto se hace desde la infancia, cuando la persona sea adulta crecerá con una pobre autoestima y por tanto, no confiará en sus capacidades y recursos y será muy exigente consigo misma. Habrá generado un círculo vicioso: como no me han reforzado por mis éxitos, no confío en mí,y como no confío en mí, no me esfuerzo suficiente y entonces fracaso, confirmando así mi idea de que no debo confiar en mí porque no soy capaz.

El camino para mejorar la autoconfianza, se centraría entonces en manipular los pensamientos que tenemos hacia nosotros mismos para enfocarlos hacia el logro.

¿Cómo podemos manipular nuestra mente para mejorar la autoconfianza?

  1. Sustituye los pensamientos negativos: Seguramente tendrás el deje de castigarte mentalmente e infravalorarte. Aunque creas que eres realista, seguramente estás siendo pesimista. Si te dices frases como: "soy un inepto/a", "soy inútil", "no valgo para nada"... ya puedes ir desterrando esas frases de tu repertorio. Hasta la persona con menos recursos sirve para algo. Seguro que tienes alguna habilidad, algo que se te da bien. Por tanto, eso ya hace que la frase de que eres un inútil y no valgo para nada no sean ciertas. Se trata de cuestionar esas afirmaciones y sustituirlas. Por ejemplo: estás cocinando y se te quema la comida, entonces te dices "vaya inútil". Ahí hay que sustituir esa frase por el cuestionamiento "no es cierto que sea un inútil, es verdad que se me ha quemado la comida pero muchas otras veces me sale bien, simplemente me he despistado. Es más, a mí me gusta como cocino y la mayoría de veces está buena, por lo que puedo decir que se me da bien la cocina".
  2. Exígete menos: Valora el machaque que te haces porque quizás te estás exigiendo demasiado. No puedes ser perfecto/a, no hay nadie así. Todos tenemos defectos y hay que aceptar que nos equivocamos más tarde o más temprano. Por ejemplo, si te dices algo así: "¿Cómo se me habrá olvidado ponerle el bocadillo a mi hija? soy una mala madre" quizás estás siendo demasiado dura contigo misma. Valora todo lo que haces por tu hija, no sólo el error que has cometido sino todo lo que sí que haces bien y luego pon en una balanza los errores en contrapeso con lo que haces bien. Si la balanza se decanta hacia lo que haces bien, entonces no te machaques tanto. A cualquiera se le puede olvidar algo un día. El problema sería que se te olvidara siempre.
  3. Evita generalizar: Tendemos a usar palabras muy generales como "todo", "nada", "siempre", "nunca", etc. Las utilizamos cuando no es cierto que siempre o nunca nos pasen las cosas. Por ejemplo, si digo algo como: "no voy a gustarle nunca a nadie" me desmotivaré y ni siquiera intentaré esforzarme. Sin embargo, puedo sustituir esa frase con un: "últimamente no estoy teniendo suerte en el amor. Tengo que descubrir qué puede estar pasando o si estoy haciendo algo mal". Si evitamos generalizar no nos sentimos tan abatidos y por tanto, nos podemos motivar para seguir intentándolo y así ganar confianza en uno mismo.
  4. Valora tus propios logros: Solemos remarcar más lo que no hemos conseguido que lo logrado y eso lo acumulamos en un listado mental que desmotiva. Se trata de invertir esa lista, en lugar de pensar sólo en lo que no has conseguido, piensa en todo lo que haces bien, en tus habilidades, tus recursos y todo aquello que has ido logrando, por pequeño que sea. Se trata de llenar el bote de la autoestima con granitos de arena así que no pienses en grandes logros sino cosas cotidianas como: "con lo cansado que estaba esta mañana he conseguido levantarme y llegar puntual al trabajo, eso es porque soy una persona responsable" o "he conseguido cambiar la bombilla sin ayuda de nadie".
  5. Felicítate y prémiate cada vez que consigas algo: Detecta cada cosa que hagas bien a lo largo del día y felicítate por ello. Recuerda que no tienen que ser grandes logros, sino cada pequeña cosa que haces bien. Por ejemplo: "he puesto la lavadora, la he tendido, he limpiado el lavabo y he fregado el suelo en tiempo récord, que bien lo he hecho porque ahora puedo sentarme a descansar y ver un capítulo de mi serie favorita, soy un crack".

Aplica estos cinco tips para lograr manipular tu mente y poco a poco tu autoconfianza subirá hasta sentirte bien contigo mismo/a.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918
Escrito por

Encarni Muñoz Psicoterapia

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